ASIA/MYANMAR - Una nueva iglesia católica en el estado Chin, signo de fe y esperanza entre el sufrimiento y el desplazamiento

martes, 17 febrero 2026 guerra civil   iglesias locales  

Diocese of Hakha

Hakha (Agencia Fides) – La inauguración de una nueva iglesia se ha convertido en un poderoso signo de renacimiento y esperanza para la población católica en el estado Chin, en el noroeste de Myanmar. Este estado, el único del país con mayoría cristiana, se encuentra hoy en gran parte bajo el control de fuerzas de resistencia que se oponen a la junta militar que tomó el poder tras el golpe de Estado de 2021.
Según han informado fuentes locales a la Agencia Fides, sentimientos de confianza y esperanza en el futuro han marcado el ánimo de los fieles de la comunidad católica en la diócesis de Hakha, capital del estado. Numerosos creyentes han participado en la inauguración y bendición solemne de la nueva iglesia parroquial de San José, en el municipio de Matupi, dentro del territorio de Hakha.
El nuevo templo, inaugurado el 12 de febrero, representa también un signo de resurrección, ya que en el estado muchas iglesias han sido destruidas por la violencia de los ataques del ejército birmano. Entre los templos católicos destruidos figura la iglesia de Cristo Rey en Falam, perteneciente a la diócesis de Hakha, que fue blanco de ataques militares en abril de 2025. Asimismo, en febrero de 2025, un bombardeo aéreo del ejército dañó la iglesia católica del Sagrado Corazón en Mindat, que estaba destinada a convertirse en la catedral de la recién creada diócesis local.
El obispo de Hakha, mons. Lucius Hre Kung, que ha presidido la celebración, ha felicitado a la comunidad por haber contribuido a la construcción del templo, subrayando que «hay pocos acontecimientos en la vida de una comunidad más importantes o festivos que la dedicación de una nueva iglesia, casa de Dios y casa del Pueblo de Dios». «A menudo – ha afirmado – este es el culmen de un largo proceso que dura años, un tiempo de discernimiento, planificación, recaudación de fondos y construcción por parte de los miembros de la comunidad. Ahora, en este tiempo de dificultad y sufrimiento, es verdaderamente un signo del amor de Dios, un signo de la fe que resplandece y de la Iglesia que vive en la vida cotidiana».
El obispo también ha recordado que, cuando se destruyen los muros de las iglesias, «se golpea un edificio, pero la fe permanece firme, porque el pueblo de Dios sigue creyendo y esperando. La Iglesia es de Cristo y Él está cerca de su pueblo». «Permanezcamos firmes en la oración y en la comunión, unidos al corazón de Cristo y al corazón de María que abrazan todos los sufrimientos de la humanidad», ha añadido.
Desde 2021, los grupos de resistencia armada han logrado expulsar a las fuerzas de la junta de gran parte del estado Chin, considerado hoy una de las llamadas “zonas liberadas”, donde surge el desafío de gestionar el territorio en todos los niveles. El estado Chin es el único con mayoría cristiana en Myanmar: de sus aproximadamente 500.000 habitantes, el 85 % son cristianos, en su mayoría baptistas, y cerca de 70.000 son católicos.
El estado se ha convertido rápidamente en uno de los bastiones de la resistencia en el país, con grupos armados de reciente formación como la Chinland Defense Force y la Chin National Defense Force, que colaboran con organizaciones históricas como el Chin National Front y el Chin National Army. Tras perder el control de amplias zonas, el ejército birmano, conocido como Tatmadaw, ha lanzado ataques aéreos indiscriminados contra ciudades y aldeas, provocando desplazamientos masivos de civiles -más de 160.000 personas- y dañando infraestructuras civiles y lugares de culto.
La destrucción de la ciudad de Thantlang se ha convertido en uno de los episodios más simbólicos del conflicto. Entre finales de 2021 y comienzos de 2022, el Tatmadaw llevó a cabo una campaña de incendios que obligó a huir a toda la población, unas 10.000 personas. De las 22 iglesias de la ciudad, solo una permanece en pie; las demás, pertenecientes a comunidades católicas, metodistas, presbiterianas, pentecostales y adventistas del séptimo día, fueron incendiadas al ser consideradas por el ejército como «lugares de la resistencia».
Según la Organización Chin para los Derechos Humanos, desde el inicio de la guerra civil en 2021, más de 107 edificios religiosos, entre ellos 67 iglesias, han sido destruidos por el ejército en el estado Chin.
(PA) (Agencia Fides 17/2/2026)


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