Yangón (Agencia Fides) – Ha concluido la tercera fase de las elecciones en Myanmar, tras las dos primeras rondas celebradas el 28 de diciembre y el 11 de enero, caracterizadas por la victoria del partido que representa a la junta militar que tomó el poder con el golpe de Estado de 2021, el Union Solidarity and Development Party (USDP). Según lo comunicado por la Comisión Electoral, el escrutinio confirma los resultados de las dos fases anteriores, con la mayoría de los votos a favor del USDP. Aproximadamente el 20% de los 330 municipios del país ha votado en la fase final y, según las previsiones, el USDP debería asegurarse al menos 193 de los 209 escaños de la Cámara Baja y 52 de los 78 escaños de la Cámara Alta.
El jefe de la junta, el general Min Aung Hlaing, ha declarado que, una vez concluidas las elecciones, encomendará las «responsabilidades del Estado» a un gobierno civil, que se prevé estará compuesto por militares vestidos de civil. El nuevo Parlamento se reunirá en los próximos dos meses y elegirá al nuevo presidente de la nación.
Según las orientaciones anunciadas, el proceso electoral -del que han sido excluidos partidos democráticos como la Liga Nacional para la Democracia- será reconocido por países como China, India, Rusia y Estados Unidos, así como, entre las naciones asiáticas, por Camboya y Laos, miembros de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático). La ASEAN, como organización, ha anunciado en cambio que no tiene intención de reconocer al gobierno birmano, al no haber enviado observadores propios durante las votaciones.
Entre los representantes de partidos alternativos al USDP, Ko Ko Gyi, líder del Partido Popular (PP) y candidato en el área de Yangón, veterano dirigente estudiantil de la «Generación del 88», ha subrayado que «el ejército justifica su papel en la política de Myanmar con cuestiones de seguridad y estabilidad». «Pero si en Myanmar logramos realizar un auténtico sistema federal, aplicado de manera eficaz -ha afirmado- los conflictos armados disminuirán». «De este modo se podrá reducir gradualmente el papel del ejército mediante reformas constitucionales, a medida que se restablezca la estabilidad». «Mi intención es trabajar gradualmente para reducir el papel del ejército en la política», ha declarado Ko Ko Gyi, subrayando que «es importante plantear estas cuestiones e indicar activamente qué temas deberían debatirse en el nuevo Parlamento».
Las elecciones se han celebrado mientras el país se encuentra devastado por la guerra civil, con graves consecuencias de pobreza y aislamiento para más de 3,5 millones de personas. No existe un balance oficial de las víctimas del conflicto en Myanmar. Según la organización sin ánimo de lucro Armed Conflict Location & Event Data (ACLED), que recopila informaciones de medios de comunicación, ONG y diversas fuentes sobre el terreno, desde el golpe de Estado de 2021 han sido asesinadas unas 90.000 personas.
(PA) (Agencia Fides 26/1/2026)