del Prof. Liu Zhiqing*
Roma (Agenzia Fides) - El 28 de octubre de 1926, hace exactamente cien años, el papa Pío XI consagró en Roma a seis obispos chinos: Filippo Zhao Huaiyi, Odorico Cheng Hede, Melchor Sun Dezheng, Louis Chen Guodi, Giuseppe Hu Ruoshan y Simone Zhu Kaimin. Estaban destinados a ponerse al frente, respectivamente, del Vicariato Apostólico de Xuanhua, la Prefectura Apostólica de Puchi, la Prefectura Apostólica de Lixian, el Vicariato Apostólico de Fenyang, el Vicariato Apostólico de Taichow y el Vicariato Apostólico de Haimen.
La creación de las seis circunscripciones eclesiásticas confiadas al clero chino y la consagración de los seis obispos dieron un fuerte impulso al arraigo local de la Iglesia católica en China y marcaron un hito histórico en la trayectoria de la Iglesia china.
1. Los seis obispos chinos, destacados representantes del clero nacional
Los seis obispos contaban con una larga trayectoria sacerdotal y una amplia experiencia pastoral. Todos tenían un carácter equilibrado y reflexivo. En el momento de su nombramiento episcopal, Filippo Zhao Huaiyi tenía 46 años y llevaba 22 como sacerdote; Odorico Cheng Hede tenía 53 años y 26 de sacerdocio; Melchor Sun Dezheng tenía 57 años y 29 de ministerio sacerdotal; Louis Chen Guodi tenía 51 años y 23 de sacerdocio; Giuseppe Hu Ruoshan tenía 45 años y 17 de ministerio sacerdotal; y Simone Zhu Kaimin tenía 58 años y 28 de sacerdocio.
La trayectoria sacerdotal más larga era la de Melchor Sun, con 29 años. La más breve era la de Giuseppe Hu, que, aun así, contaba con 17 años de ministerio. Simone Zhu era el mayor, con 58 años, mientras que Hu era el más joven, con 45.
Durante sus estudios en el seminario, así como antes y después de la ordenación sacerdotal, los seis recibieron una sólida formación en instituciones religiosas extranjeras. Cinco pertenecían a congregaciones u órdenes religiosas: Cheng Hede y Chen Guodi eran franciscanos de la Orden de los Frailes Menores (O.F.M.); Sun Dezheng y Hu Ruoshan pertenecían a la Congregación de la Misión (C.M.); y Zhu Kaimin era jesuita, miembro de la Compañía de Jesús (S.J.). El arzobispo Celso Costantini, delegado apostólico en China, comentó: «Con el nombramiento y la consagración de los seis obispos chinos en 1926 concluyó finalmente un largo periodo de transición y comenzó una época completamente distinta. El arduo trabajo realizado durante muchos años por los misioneros extranjeros y los miembros de los distintos institutos religiosos había dado por fin sus frutos. (…) Esperamos que esta vez pueda abrirse un camino prometedor».
2. Características del desarrollo de las seis diócesis
Según las estadísticas pastorales de 1949, las seis diócesis presentaban situaciones muy diferentes:
Diócesis - Población - Católicos - Porcentaje
Puchi 700.000 5.125 0,73 %
Anguo 1.200.000 33.200 2,77 %
Fenyang 2.100.000 15.600 0,74 %
Xuanhua 1.700.000 36.900 2,17 %
Taichow 2.000.000 7.813 0,39 %
Haimen 5.200.000 39.496 0,76 %
En función de su dimensión, las seis circunscripciones pueden dividirse en tres grupos.
Primer grupo: Haimen, Xuanhua y Anguo. Cada una contaba con más de 30.000 fieles y disponía de un número relativamente elevado de sacerdotes y religiosas.
Segundo grupo: Fenyang. Contaba con más de 15.000 fieles y disponía de un número relativamente elevado de sacerdotes, pero no tenía religiosas.
Tercer grupo: Taichow y Puchi. Eran las circunscripciones más pequeñas: ambas contaban con menos de 10.000 fieles y disponían únicamente de algunas decenas de sacerdotes y religiosas.
Desde el punto de vista de su estructura eclesiástica, las seis circunscripciones se dividían en dos categorías.
Las cinco circunscripciones de Anguo, Fenyang, Xuanhua, Taichow y Haimen conservaron la condición de vicariatos apostólicos desde su creación, en 1926, hasta 1946, cuando todas fueron elevadas al rango de diócesis.
Puchi, en cambio, mantuvo la condición de prefectura apostólica desde su creación. En 1926, su prefecto apostólico, Cheng Hede, había sido consagrado obispo titular de Catenna y había recibido, por tanto, la dignidad episcopal. Sin embargo, tras su muerte, el 14 de noviembre de 1928, sus sucesores, monseñor Giuseppe Zhang Jingxiu y monseñor Giuseppe Li Daonan, fueron prefectos apostólicos, no vicarios apostólicos. Por ello, continuaron al frente de la circunscripción como sacerdotes con el título de prefecto apostólico. Solo el 10 de mayo de 1951 la Prefectura Apostólica de Puchi fue elevada a diócesis y su prefecto apostólico, monseñor Giuseppe Li Daonan, pasó a ser obispo diocesano.
3. Las seis circunscripciones eclesiásticas chinas contribuyeron a promover la inculturación de la Iglesia en China
Tras más de veinte años de desarrollo, en 1949 el número de diócesis confiadas al clero chino había aumentado a 24, distribuidas en 12 provincias:
• Hebei: 5
• Sichuan: 3
• Hubei: 3
• Shandong: 2
• Shanxi: 2
• Shaanxi: 2
• Jiangsu: 2
• Mongolia: 1
• Nordeste de China: 1
• Henan: 1
• Zhejiang: 1
• Yunnan: 1
Otras ocho provincias, en cambio, no contaban con ninguna diócesis confiada al clero chino: Gansu, Anhui, Hunan, Jiangxi, Fujian, Guangdong, Guangxi y Guizhou.
Además, había otros tres vicariatos apostólicos dirigidos por obispos chinos que algunos autores consideran también circunscripciones eclesiásticas confiadas al clero autóctono. En 1937, Zhao Zhensheng pasó a ser obispo del Vicariato Apostólico de Xianxian; en 1939, Chen Qiming asumió la dirección del Vicariato Apostólico de Zhengding; y, en 1941, Zhang Weidu fue nombrado obispo del Vicariato Apostólico de Xinyang.
En síntesis, la creación de las seis circunscripciones eclesiásticas confiadas al clero chino y la posterior fundación de otras del mismo tipo dieron un fuerte impulso a la inculturación de la Iglesia católica en China.
Según las estadísticas, en los 24 años transcurridos entre 1926 y 1949, el número de católicos en China pasó de 2.434.517 a 3.304.071. El número de sacerdotes chinos aumentó de 1.272 a 2.785, y su proporción respecto al conjunto del clero, chino y extranjero, pasó del 41,99 % al 51,11 %.
4. El papel fundamental de monseñor Celso Costantini en la creación de circunscripciones eclesiásticas confiadas al clero chino
En agosto de 1922, el papa Pío XI nombró a Celso Costantini primer delegado apostólico en China. Costantini llegó al país en noviembre de ese mismo año y asumió inmediatamente el cargo, que dejó en 1933 por motivos de salud. Durante los once años de su mandato, puso en práctica con determinación las orientaciones de las tres grandes encíclicas de ambos pontífices. Impulsó con gran energía la inculturación de la Iglesia católica en China y obtuvo resultados significativos.
Costantini sostenía que «el verdadero propietario de una misión no es el misionero, sino el clero autóctono y los fieles, del mismo modo que los bienes de un menor no pertenecen a su tutor, sino al propio menor. Cuando alcanza la mayoría de edad, puede llegar a ser autónomo. Lamentablemente, la Iglesia en China tiene ya trescientos años y todavía se la considera menor de edad».
También subrayaba: «La actividad misionera es una obra puramente sobrenatural. Jesús fundó una Iglesia católica, es decir, universal. En Francia es de los franceses; en Estados Unidos, de los estadounidenses; en China, de los chinos. Para resolver el problema de las misiones hay que hacer todo lo humanamente posible y después confiar en la Providencia. Un día será la Iglesia china; mientras tanto, quizá sean necesarias pruebas y sacrificios». Costantini recordaba asimismo: «Cuando llegué a China, solo había 57 diócesis, todas confiadas a extranjeros. Cuando dejé el país, poco más de diez años después, ya había 121 circunscripciones misioneras, 23 de ellas confiadas a obispos chinos».
Según las estadísticas, durante los once años que Costantini permaneció en China se crearon 64 nuevas circunscripciones eclesiásticas: 43 fueron confiadas a institutos religiosos extranjeros y 21 al clero chino. Estas últimas representaban, por tanto, el 32,8 % del total de las nuevas circunscripciones creadas durante ese periodo.
Las 24 circunscripciones eclesiásticas confiadas al clero chino se crearon principalmente entre 1923 y 1938:
Año - Número - Diocesis
1923 1 - Puchi
1924 1 - Lixian (Anguo)
1926 4 - Fenyang, Xuanhuafu, Taichow, Haimen
1927 1 - Linqing
1929 6 - Jining, Zhaoxian, Yongnian, Jiading, Wanxian, Shunqing
1930 1 - Baoding
1932 4 - Zhouzhi, Hongdong, Fengxiang, Chifeng
1933 3 - Zhumadian, Yanggu, Nankín
1935 1 - Zhaotong
1936 1 - Xiangyang
1938 1 - Shinan
Las fechas de creación ponen especialmente de relieve el papel desempeñado por Costantini.
Según las estadísticas, desde 1923, año en que se creó la primera circunscripción confiada al clero chino, hasta 1949 solo se establecieron en China 24 circunscripciones de este tipo. Representaban apenas el 17,27 % de las 139 existentes entonces en el país. En esos 26 años se habían creado 81 nuevas circunscripciones, pero solo 24 fueron confiadas al clero chino: más del 70 % permaneció en manos de institutos religiosos extranjeros. Desde la perspectiva de la Iglesia china, esta situación no puede sino suscitar cierta amargura.
Al mismo tiempo, estas cifras ponen aún más de relieve la contribución de Costantini. Durante su mandato se crearon 21 circunscripciones confiadas al clero chino, equivalentes al 87,5 % de las 24 existentes en 1949.
Costantini expresó una crítica muy contundente mediante esta comparación: «Una misión puede compararse con una flor cultivada en un invernadero. Para crecer vigorosa, debe trasplantarse a tierra abierta y echar raíces profundas. Las flores de invernadero, en efecto, no resisten las inclemencias del tiempo. Así ocurrió con la Iglesia china del pasado: cuando estallaba una persecución a escala nacional, los misioneros eran expulsados y todo desaparecía». Todavía hoy, estas palabras suscitan una profunda emoción y un sentimiento de amargura.
5. Experiencias y enseñanzas derivadas de la creación de las seis circunscripciones eclesiásticas confiadas al clero chino
(1) Aunque la experiencia de Puchi también estuvo marcada por aspectos negativos, su importancia histórica sigue siendo considerable
En 1923, cuando Celso Costantini promovió la creación de la Prefectura Apostólica de Puchi, se encontró con enormes dificultades. Faltaba experiencia y los misioneros extranjeros no veían con buenos ojos la creación de circunscripciones eclesiásticas confiadas al clero chino. Los sacerdotes extranjeros manifestaron fuertes reservas, mientras que los sacerdotes chinos también se quejaban de las condiciones extremadamente difíciles de Puchi.
En aquella ocasión, algunos franciscanos estadounidenses recurrieron incluso a un ardid para causar una buena impresión a Costantini. Cuando este visitó Puchi, le dispensaron una recepción espectacular: «Desde la estación hasta la iglesia, la calle estaba abarrotada de gente; por todas partes estallaban petardos y resonaban gongs y tambores». El ambiente era extraordinariamente festivo. Los propios misioneros presentaron Puchi como un lugar «situado en un importante punto de paso entre el norte y el sur, al que se podía llegar directamente en tren desde Hankou, con barcos diarios a Jiayu y conexiones terrestres y fluviales sumamente cómodas». Sin embargo, la realidad era muy distinta.
Antes de la erección de la Prefectura Apostólica de Puchi, en los cuatro distritos afectados solo había una parroquia con un sacerdote chino residente, en Chongyang, y el número total de fieles era de apenas 729. El territorio, por tanto, no reunía los requisitos esenciales para constituir una diócesis. Por este motivo, aunque el Vicariato Apostólico de Hankou contaba entonces con 23 sacerdotes chinos, solo ocho se ofrecieron voluntarios para prestar servicio en Puchi. Entre ellos se encontraba el futuro obispo Cheng Hede.
En el mismo periodo, los seis distritos relativamente más prósperos de Wuchang y sus alrededores fueron confiados a los franciscanos estadounidenses y pasaron a constituir la Prefectura Apostólica de Wuchang. Sin embargo, esta circunscripción contaba también con poco más de 2.000 fieles y tampoco reunía los requisitos esenciales para convertirse en diócesis. Posteriormente, ni Puchi ni Wuchang experimentaron un desarrollo especialmente satisfactorio.
A ello se sumó un episodio aún más grave. Algunos sacerdotes chinos enviaron a la Santa Sede una denuncia colectiva contra la situación que se había creado, lo que perjudicó también la reputación de Costantini. La Sagrada Congregación de Propaganda Fide tuvo que emplearse a fondo durante varios años para resolver la controversia.
Sin embargo, hubo una persona que merece un reconocimiento especial: Graziano Gennaro, O.F.M. (田瑞玉, Tian Ruiyu en chino), entonces vicario apostólico de Hankou. Ha pasado a la historia de la Iglesia en China por su obediencia. La Prefectura Apostólica de Puchi fue erigida el 12 de diciembre de 1923. Apenas una semana después, el 19 de diciembre, monseñor Gennaro murió repentinamente a causa de una enfermedad, a los 60 años.
Pese a sus imperfecciones, la creación de la Prefectura Apostólica de Puchi fue un acontecimiento simbólico de gran importancia. A partir de entonces, los misioneros chinos dispusieron de una circunscripción eclesiástica administrada por ellos mismos, y la Iglesia en China dio un paso decisivo hacia la inculturación. El valor simbólico de la creación de la Prefectura Apostólica de Puchi superó con creces su importancia práctica. Costantini resumió así la evolución de la situación: «Al principio, los sacerdotes chinos estaban muy descontentos: veían que había pocos fieles y que las obras estaban poco desarrolladas, y algunos misioneros extranjeros ejercían sobre ellos una influencia negativa. Poco después, sin embargo, abandonaron espontáneamente el Vicariato de Hankou y se incorporaron de buen grado a la nueva diócesis. Más adelante, bajo la guía del obispo Cheng Hede, la diócesis realizó notables progresos».
(2) La diócesis de Anguo, un modelo para la creación de las siguientes diócesis chinas
La creación de la segunda circunscripción eclesiástica china también estuvo plagada de dificultades. Celso Costantini recuerda en sus memorias: «Intenté crear una segunda diócesis confiada al clero autóctono. Me dijeron que el vicario apostólico de Yanzhou, monseñor Han, y el de Xianxian, monseñor Liu, tenían una mentalidad abierta. Sin embargo, ambos consideraban que todavía no había llegado el momento oportuno. En cambio, el obispo de Baoding, monseñor François Foucquet, me prestó una gran ayuda».
El 15 de abril de 1924 se erigió oficialmente la Prefectura Apostólica de Lixian (安国), en la provincia de Hebei. Su creación ilustra bien el método de trabajo y las habilidades diplomáticas de Costantini.
El obispo de Baoding, monseñor Joseph Fabrègues (1872-1928), había sido consagrado en mayo de 1910 y contaba, por tanto, con una larga experiencia episcopal. Costantini se reunió primero con él para obtener su apoyo. Tras recibir una respuesta favorable, el 12 de junio de 1923 trasladó a Fabrègues al Vicariato Apostólico de Pekín como obispo coadjutor. En apariencia, aquello podía parecer una degradación, pero el Vicariato Apostólico de Pekín tenía, en realidad, mayor importancia. En septiembre de 1923, monseñor Paul-Léon-Cornil Montaigne (1883-1962) fue nombrado administrador apostólico del Vicariato Apostólico de Baoding.
Cuando se creó la Prefectura Apostólica de Lixian, el 15 de abril de 1924, Baoding no tenía, por tanto, un obispo propio, sino únicamente un administrador apostólico. El 18 de diciembre de 1924, la Santa Sede aprobó el nombramiento de Montaigne como vicario apostólico de Baoding, y el 19 de abril de 1925 Costantini acudió personalmente a Baoding para presidir la ceremonia de consagración episcopal.
En enero de 1930, Montaigne fue trasladado al Vicariato Apostólico de Pekín como obispo coadjutor. El vicario apostólico de Pekín, monseñor Stanislas-François Jarlin (1856-1933), murió en enero de 1933, y Montaigne le sucedió al frente del Vicariato.
Esta sucesión de traslados, nombramientos y relevos muestra con qué meticulosidad Costantini había evaluado los distintos factores que intervenían en la creación de la circunscripción de Anguo. Su enfoque contribuyó a garantizar el establecimiento ordenado y el desarrollo estable de la segunda circunscripción eclesiástica confiada al clero chino.
(3) Explorar activamente nuevas vías de inculturación, confiando al clero chino circunscripciones ya existentes
Los seis vicariatos apostólicos confiados al clero chino surgieron todos de la división de circunscripciones más extensas, administradas hasta entonces por institutos religiosos extranjeros. Con la excepción de Puchi, las otras cinco reunían, en términos generales, los requisitos necesarios para constituir circunscripciones eclesiásticas, aunque seguían siendo relativamente débiles en cuanto a dimensiones, recursos e influencia.
Se planteaba, por tanto, una nueva cuestión: ¿era posible convencer a algunos obispos pertenecientes a institutos religiosos extranjeros para que cedieran determinadas circunscripciones al clero chino y las confiaran así a obispos chinos?
Se abría de este modo una nueva vía para promover la inculturación de la Iglesia, sugerida precisamente por la experiencia de los primeros seis vicariatos apostólicos chinos.
En 1928, durante su peregrinación a Donglü, en Hebei, Costantini realizó un intento en esta dirección. Según recuerda: «Decidí confiar el Vicariato Apostólico de Baoding al clero chino. Esto provocó descontento en Pekín, especialmente en la embajada francesa. Los misioneros franceses de Baoding, aunque interiormente apenados, mostraron en público una gran cordialidad y dignidad». Tras dos años de esfuerzos, el proyecto finalmente salió adelante.
El 25 de enero de 1930, la Sagrada Congregación de Propaganda Fide aprobó la retirada de la Congregación de la Misión (C.M.) del Vicariato Apostólico de Baoding y el traspaso de su administración al clero chino. Monseñor Paul-Léon-Cornil Montaigne, C.M., fue trasladado como coadjutor al Vicariato Apostólico de Pekín. El 26 de marzo de 1931, el sacerdote chino Zhou Jishi fue nombrado primer vicario apostólico chino de Baoding y recibió la consagración episcopal el 2 de agosto de ese mismo año.
El traspaso del Vicariato Apostólico de Baoding al clero chino tuvo una enorme trascendencia. Si este modelo se hubiera aplicado de manera más amplia, la inculturación de la Iglesia católica en China podría haber adquirido un rostro y una dimensión nuevos.
Posteriormente, Costantini dirigió su atención a una circunscripción de valor simbólico aún mayor: el Vicariato Apostólico de Nankín. Nankín era entonces la capital de la República de China y el principal centro político y cultural del país. El Vicariato, una de las principales bases de la Compañía de Jesús en China, contaba con numerosos fieles, instituciones bien desarrolladas y una intensa actividad pastoral. Además, ejercía una influencia considerable tanto en China como en el extranjero.
La Compañía de Jesús había ejercido una enorme influencia en el desarrollo del catolicismo chino, pero no se mostró especialmente favorable ni activa en la creación de circunscripciones eclesiásticas confiadas al clero chino. Por ello, al principio los jesuitas no respondieron positivamente a los esfuerzos de Costantini.
El 12 de mayo de 1931 murió el obispo de Nankín, monseñor Prosper Paris, y su coadjutor, monseñor Auguste Haouisée (1877-1948), le sucedió al frente del Vicariato. Costantini mantuvo conversaciones largas y detalladas primero con uno y después con el otro de estos obispos jesuitas, y los animó a crear una circunscripción eclesiástica confiada al clero chino. Pese a las fuertes resistencias, sus esfuerzos comenzaron gradualmente a dar fruto.
El 13 de diciembre de 1933, el papa Pío XI promulgó el decreto de división del Vicariato Apostólico de Nankín. El decreto confiaba el Vicariato de Nankín al clero chino, mientras que la Compañía de Jesús recibía el nuevo Vicariato Apostólico de Shanghái.
La medida se adoptó formalmente 40 días después de que Costantini dejara su cargo de delegado apostólico en China, pero a él le corresponde el mérito de haber sentado sus bases y llevado adelante el proyecto. Lamentablemente, después de Baoding y Nankín, este proceso no registró nuevos avances significativos.
Conclusión
A la luz de lo expuesto, para edificar una Iglesia en China verdaderamente arraigada en la realidad local es necesario, ante todo, permitir y favorecer que la Iglesia en China sea auténticamente china. Confiar a los obispos chinos la dirección y la administración de la Iglesia en el país constituye, a su vez, un requisito fundamental para la llamada «sinicización» del catolicismo.
La historia de la creación y el desarrollo de las seis circunscripciones eclesiásticas chinas ofrece a la Iglesia en China numerosas experiencias valiosas y enseñanzas importantes. Ya hace un siglo, el arzobispo Celso Costantini afirmaba: «El Pontífice sentía una profunda preocupación por China, deseaba ardientemente que se convirtiera en una nación fuerte y sostenía que China debía ser gobernada por los chinos». Deseo sinceramente que la Iglesia en China siga creciendo de manera sana y sostenible y que su futuro sea cada vez más prometedor. (Agencia Fides 28/10/2026)
*Universidad Normal de Anyang