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por Marta Zhao
Roma (Agencia Fides) – En 1998, cuando Juan Pablo II invitó a dos obispos de la República Popular China a participar en el Sínodo sobre Asia, celebrado en Roma, sus asientos quedaron vacías. Los dos invitados, Matías Duan Yinming y José Xu Zhixuan, no pudieron viajar a la Ciudad Eterna para expresar la comunión con el obispo de Roma también con su presencia física.
Hoy, dos obispos procedentes de la República Popular China -Mateo Zhen Xuebin, obispo coadjutor de Pekín, y José Huang Bingzhang, obispo de Shantou- participan en el encuentro convocado por León XIV con motivo del décimo aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia. Entre el 7 y el 14 de octubre, los participantes se reúnen en las instalaciones del Aula Nervi. Es un dato significativo para valorar con perspectiva el camino recorrido en las últimas décadas y las posibilidades que tienen hoy los obispos católicos chinos de manifestar su comunión con el obispo de Roma, que actualmente es León XIV.
La acogida que les ha dispensado León XIV da continuidad a la que Francisco había mostrado hacia los obispos chinos. En octubre de 2024, durante la segunda sesión de la Asamblea del Sínodo sobre la sinodalidad, José Yang Yongqiang, obispo de Hangzhou, y Vicente Zhang Silu, obispo de Funing/Mindong, se sentaron junto al Papa Francisco y conversaron con él. Unos meses antes, en mayo de 2024, José Shen Bin, obispo de Shanghái, había intervenido públicamente en el congreso celebrado en la Pontificia Universidad Urbaniana con motivo del centenario del Concilium Sinense, organizado bajo los auspicios del Dicasterio para la Evangelización. En aquella ocasión también mantuvo conversaciones fraternas con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de Su Santidad, y con el cardenal Luis Antonio Tagle, proprefecto del Dicasterio misionero.
En 2018, cuando participó en el Sínodo sobre los jóvenes junto con el obispo José Guo Jincai, Juan Bautista Yang Xiaoting calificó de «milagro» el hecho de que ambos pudieran estar en el Aula Pablo VI. Hoy, una presencia que entonces parecía excepcional empieza a convertirse en algo habitual.
El encuentro convocado por León XIV, titulado «Diez años después de Amoris laetitia: anunciar hoy el Evangelio con las familias», reúne a los jefes de las Iglesias católicas orientales y a los presidentes de las Conferencias Episcopales. En total participan 187 personas.
«Todo lo hago por el Evangelio». El obispo coadjutor de Pekín, Mateo Zhen Xuebin, retomó esta frase de san Pablo tras recibir la ordenación episcopal el 25 de octubre de 2024 en Beitang, la «iglesia del Norte», catedral dedicada al Salvador. La carta de aprobación del denominado Colegio de Obispos Católicos Chinos precisaba que «este candidato ha sido aprobado por el Papa».
Mateo Zhen Xuebin nació el 10 de mayo de 1970 en Changzhi, en la provincia china de Shanxi. Entre 1988 y 1993 estudió en el Seminario Filosófico y Teológico de Pekín. Después, de 1993 a 1997, continuó su formación en la Universidad de San Juan (St. John’s University), fundada por los padres Vicencianos y con sede en Nueva York, donde obtuvo una licenciatura en Liturgia. El 25 de junio de 1998 fue ordenado sacerdote y quedó incardinado en la diócesis de Pekín. Entre 1998 y 2007 fue vicerrector del seminario diocesano. Posteriormente ejerció su ministerio en varias parroquias de la ciudad.
José Huang Bingzhang, por su parte, fue ordenado obispo en julio de 2011 sin mandato pontificio. El 8 de septiembre de 2018, poco antes de la firma del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de obispos, el Papa Francisco lo acogió en plena comunión eclesial, junto con otros seis obispos chinos que habían sido consagrados sin mandato pontificio. Su toma de posesión oficial como obispo de Shantou tuvo lugar el 22 de enero de 2019. La diócesis cuenta con unos 140.000 fieles, una treintena de sacerdotes, una congregación femenina dedicada al Inmaculado Corazón de María, 150 iglesias y el jardín de infancia Santa Teresa.
La presencia de ambos obispos chinos en Roma refleja la participación efectiva de la Iglesia en China en la vida de la Iglesia universal. El encuentro convocado por el Vaticano aborda también cuestiones de pastoral familiar, un ámbito especialmente relevante por su relación con la cultura y las tradiciones chinas.
La participación de obispos chinos en una asamblea sinodal se remonta a 2018, después de la firma, el 22 de septiembre de ese año, del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de obispos. Dos semanas después, por invitación personal del Papa Francisco, Juan Bautista Yang Xiaoting, obispo de Yan'an, y José Guo Jincai, obispo de Chengde, se sentaron junto a los demás obispos de la Iglesia universal para participar en los trabajos del Sínodo sobre los jóvenes.
Seis años después, José Yang Yongqiang, obispo de Hangzhou, y Vicente Zhang Silu, obispo de Funing/Mindong, participaron por nombramiento pontificio en la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, dedicada al tema «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión».
Ya en 2005, Benedicto XVI había invitado a cuatro obispos chinos a participar en el Sínodo sobre la Eucaristía: dos reconocidos oficialmente por las autoridades civiles -Antonio Li Duan, obispo de Xi'an, y Aloysius Jin Luxian, obispo de Shanghái- y otros dos que no contaban con ese reconocimiento por parte de las autoridades políticas -José Wei Jingyi, obispo de Qiqihar, y Lucas Li Jingfeng, obispo de Fengxiang-. Ninguno de los cuatro obtuvo autorización para viajar a Roma.
(Agencia Fides 08/10/2026)