photo Apostolic Vicariate of Southern Arabia/AVOSA
Abu Dabi (Agencia Fides) – San Francisco de Asís «no nació siendo un hombre de paz, sino que llegó a serlo aprendiendo de sus fracasos y del horror de la guerra que vivió». Con estas palabras, el obispo Paolo Martinelli, franciscano capuchino y vicario apostólico de Arabia Meridional, ha recordado las experiencias históricas que marcaron el camino humano y cristiano del santo de Asís. Vivencias que, en cierto modo, guardan semejanza con las que hoy hacen sufrir a personas y pueblos de Oriente Medio y de todo el mundo.
El obispo Martinelli ha destacado este aspecto de la vida del santo durante un acto celebrado el lunes 19 de octubre en Abu Dabi, organizado conjuntamente por el Vicariato Apostólico, la Embajada de Italia en los Emiratos Árabes Unidos y el Instituto Italiano de Cultura, con motivo del octavo centenario del tránsito de san Francisco de Asís. La iniciativa se enmarca en la XXVI Semana de la Lengua Italiana en el Mundo.
Al inaugurar la velada, el embajador Lorenzo Fanara ha recordado que los valores del santo «siguen inspirando hoy la política exterior italiana», empezando por el «diálogo» y el «acercamiento entre culturas y credos diferentes».
El obispo Paolo Martinelli ha dedicado su intervención a los escritos de san Francisco: «Pocos y breves, pero extraordinariamente intensos, profundos e innovadores en muchos aspectos, hasta el punto de que todavía hoy lo celebramos como uno de los hombres que más han influido en la vida de la Iglesia y han renovado la cultura», como demuestra el ‘Cántico de las criaturas’. «La fraternidad, la paz y el diálogo son los tres pilares de sus escritos», ha afirmado el vicario apostólico. Estos «dan testimonio no solo de tres valores universales, sino también de un itinerario personal que transformó profundamente la vida de san Francisco»
Fascinado en su juventud por el ideal caballeresco, Francisco «no nació siendo un hombre de paz, sino que llegó a serlo aprendiendo de sus fracasos y del horror de la guerra que vivió», ha explicado Martinelli. «Conmovido profundamente por el encuentro con Cristo, se convirtió en un hombre de paz y reconciliación, de misericordia, en un constructor de puentes». También la fraternidad nació de una conversión: el encuentro con los leprosos, que al principio le resultaba amargo, se transformó para él en «dulzura de alma y de cuerpo», como escribió en su Testamento. De este modo, Francisco «da testimonio de que el cambio es posible en la vida»: «El encuentro con Cristo le reveló que hay un solo Padre para todos y que todos somos hijos de Dios, hermanos y hermanas».
Esta fraternidad se expresa en el diálogo, «incluso con quienes profesan otras religiones», ha continuado Martinelli, evocando el encuentro de Francisco con el sultán al-Malik al-Kamil. El eco de aquella experiencia se encuentra en el capítulo XVI de la ‘Regla no bulada’, donde Francisco pide a los frailes que van entre los musulmanes que no promuevan «litigios ni disputas» y que estén «sometidos a toda criatura humana por amor de Dios».
«Francisco admira muchas cosas de los fieles del islam», ha subrayado el vicario apostólico. En la ‘Carta a los rectores de los pueblos’ se percibe «el eco de su admiración por el canto del muecín», cuando pide que cada tarde se anuncie que «todo el pueblo rinda alabanzas y dé gracias al Señor Dios omnipotente».
El padre Stefano Luca, franciscano capuchino y director de la Oficina de Diálogo Interreligioso y Ecuménico (IFEDO) del Vicariato, ha recordado que Francisco «era, ante todo, un hombre enamorado de Dios. Sus raíces están en Dios». Por su parte, el profesor Roberto Catalano, del Instituto Universitario Sophia, ha profundizado en el vínculo entre el santo de Asís y el papa Francisco a través del lenguaje de la fraternidad. El jeque Ali bin Abdullah Al Mualla, artista emiratí conocido como «Embajador del Arte Sostenible», ha abordado la relación entre sus obras, realizadas con materiales de desecho, y el amor franciscano por la creación.
(EG) (Agencia Fides 20/10/2026)