Los “efectos colaterales” del bloqueo del estrecho de Ormuz sobre la seguridad alimentaria: las mujeres, más expuestas

miércoles, 21 octubre 2026 guerras   seguridad alimentaria   caristía   mujeres   discriminación   agricultores  

photo FAO / Gavin Gosbert and Jerry Mushala

Por Cosimo Graziani

Bandar Abbas (Agencia Fides) – En las situaciones de crisis, los sectores más vulnerables de la población son siempre los primeros en sufrir sus consecuencias.

Según un análisis publicado recientemente por las Naciones Unidas, la crisis en Oriente Medio y, en particular, el bloqueo del estrecho de Ormuz podrían provocar que, antes de finales de este año, más de once millones de mujeres de todo el mundo se vieran afectadas por una situación de inseguridad alimentaria aguda.

La ONU señala dos causas principales. La primera es el bloqueo del suministro de fertilizantes procedentes del golfo Pérsico, que tendrá graves consecuencias para la agricultura, un sector en el que las mujeres representan el 40 % de la mano de obra mundial. La segunda está relacionada con las desigualdades de género: en los países analizados, las mujeres suelen asumir las tareas de cuidado de la familia y, con frecuencia, renuncian a parte de su propia alimentación para favorecer a las personas mayores y a los menores. Se trata de uno de los efectos menos visibles de estas crisis, pero no por ello menos relevantes.

África figura entre los continentes que podrían sufrir con mayor intensidad este deterioro, especialmente en zonas ya afectadas por guerras y hambrunas, como Sudán y Sudán del Sur. Otros países que encabezan esta preocupante clasificación son Pakistán, Afganistán y Yemen. El análisis abarca un total de 28 países, lo que pone de manifiesto la dimensión mundial de la emergencia. Las mujeres representan el 53 % del conjunto de las personas que podrían verse afectadas por la malnutrición aguda.

Sudán del Sur sería el país más afectado por esta crisis: el número de mujeres que podrían sufrir inseguridad alimentaria aguda podría alcanzar las 852.000, aproximadamente el 14 % de la población nacional. En este país, una parte considerable de las mujeres trabaja en el sector agrícola. La falta de fertilizantes genera un círculo vicioso: reduce la producción, disminuye los ingresos y dificulta el acceso a los alimentos, que a su vez escasean aún más debido a la caída de la producción.

El informe señala también a Somalia como otro país africano atrapado en esta dinámica, con una escasez crónica de alimentos agravada por la inseguridad y la inestabilidad política. En Egipto, en cambio, el deterioro previsto sería más limitado: podría afectar al 1,5 % de las mujeres.

Las Naciones Unidas proponen una combinación de medidas para hacer frente a la inseguridad alimentaria que afecta a las mujeres. Entre ellas figuran las ayudas económicas para compensar la pérdida de ingresos y la falta de inversión en las actividades productivas; el apoyo al sector agrícola para mejorar la producción y garantizar vías alternativas de acceso a los fertilizantes; y las intervenciones destinadas a abordar los efectos de la inseguridad alimentaria relacionados con las desigualdades de género.

Este último aspecto, subraya la ONU, sigue siendo fundamental para comprender cómo actuar ante futuras crisis alimentarias y cómo contener sus consecuencias.
(Agencia Fides 20/10/2026)


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