León XIV a los nuevos obispos: permanezcan junto a Jesús, “Buen Pastor”, para conservar un corazón misionero

jueves, 10 septiembre 2026 papa león xiv   obispos   diocesis   formación   misión  

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – Un corazón «completamente orientado al Padre y, precisamente por eso, enteramente entregado a los hermanos»: esta es la imagen central que ha elegido el Papa León XIV para describir la identidad del obispo al recibir en audiencia, el 10 de septiembre, a los participantes en los cursos de formación para nuevos obispos promovidos por los Dicasterios para los Obispos, para las Iglesias Orientales y para la Evangelización.

Son 147 los obispos llegados a Roma desde los cinco continentes para participar en estos cursos, que han concluido hoy con la celebración de la Misa y la veneración de las reliquias del apóstol Pedro en la basílica vaticana.

Antes de comenzar su discurso, el Papa ha pedido rezar por el eterno descanso del padre del Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización, el cardenal Luis Antonio G. Tagle, y ha guiado el rezo de un Ave María por el consuelo de la familia.

El Papa ha asegurado a los nuevos obispos, y con ellos a sus Iglesias, un lugar en su oración. «Todos deben encontrar un lugar en el corazón del obispo, porque todos tienen ya un lugar en el corazón de Cristo», ha explicado. De ahí ha partido la reflexión que el Sucesor de Pedro ha ofrecido a los nuevos sucesores de los apóstoles.

La primera urgencia, ha señalado el Papa, es permanecer con Jesús. «Entre las muchas cosas que estarán llamados a hacer como obispos, esta es la más importante. Somos obispos, pero ante todo somos discípulos», ha insistido. «Constituyó a doce -nos dice el Evangelio de san Marcos-, a los que llamó apóstoles, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar», ha continuado el obispo de Roma. «Este es el orden que marca el Evangelio: estar con Él y, desde Él, ser enviados», ha explicado, invitando a cuidar el tiempo dedicado a la Eucaristía, a la Palabra y a la oración en silencio.

El Pontífice ha destacado después un segundo aspecto, que ha presentado como el rasgo más propio del ministerio episcopal: «tener el corazón de Jesús, el buen Pastor, un corazón completamente orientado al Padre y, precisamente por eso, enteramente entregado a los hermanos». Citando el Evangelio de san Juan, «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas», el Papa ha exhortado directamente a los obispos: «Amen a la gente que el Señor les ha confiado. Aprendan sus nombres, escuchen sus historias, entren, cuando puedan, en sus casas, recen con ellos». Especialmente en las Iglesias jóvenes, ha observado, «la presencia del obispo dice muchísimo, incluso antes que sus palabras». Una visita, una bendición, escuchar a una familia, entre otros pequeños gestos, «pueden permanecer en el corazón de una persona durante toda la vida».

Esta insistencia de León XIV en el corazón pastoral recuerda de cerca un tema muy querido por su predecesor. El 24 de octubre de 2024, el Papa Francisco dedicó íntegramente la encíclica Dilexit nos al amor humano y divino del Corazón de Cristo, presentándolo como clave para comprender la vida de la Iglesia y el ministerio de sus pastores.

El Papa ha recordado asimismo lo que la tradición denomina ‘sollicitudo pastoralis’, la solicitud pastoral que san Pablo definía en la segunda Carta a los Corintios como su «preocupación de cada día», rasgo propio de la «paternidad episcopal», por la que la Iglesia confiada al obispo se convierte «cada vez más en parte de vuestra vida, casi en parte de vosotros mismos». Citando una homilía del Papa Francisco del 18 de mayo de 2020, León XIV ha recordado que «la cercanía es uno de los rasgos de Dios con su pueblo», y ha añadido unas palabras que el propio Francisco dirigió a los obispos del curso de formación el 12 de septiembre de 2019: «Nosotros existimos para hacer palpable esta cercanía». De ahí su llamamiento a amar a los sacerdotes, especialmente a los ancianos y a los enfermos: «Hagan que sientan que son valiosos, que la Iglesia les está agradecida y que el obispo no los olvida».

Retomando a san Agustín, que definía su ministerio como un amoris officium (In Iohannis Evangelium, 123, 5), un servicio de amor, León XIV ha relacionado esta caridad pastoral con los desafíos del presente. Ha citado su propia encíclica Magnifica humanitas, en la que explica que quiso ofrecer «ante todo a los Pastores de las Iglesias una visión y un método para afrontar el gran desafío de custodiar lo humano en la época de la inteligencia artificial». En este contexto, ha invitado a los obispos a promover en sus diócesis «caminos de reflexión y diálogo» al servicio de la «civilización del amor».

A los numerosos obispos procedentes de Iglesias jóvenes y de misión, el Papa les ha pedido conservar «un corazón misionero», capaz de abrirse «no solo a quienes frecuentan nuestras parroquias, sino también a los cristianos de otras confesiones, a los creyentes de otras religiones, a las personas que no profesan una fe, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad». Citando de nuevo a san Agustín -«Vobis enim sum episcopus, vobiscum sum christianus», «para vosotros […] soy obispo, con vosotros soy cristiano» (Sermo 340, 1)-, León XIV ha invitado a los nuevos obispos a caminar junto a su pueblo, rezando, escuchando la Palabra y celebrando la Eucaristía con los fieles.

Al concluir el encuentro, el Papa ha asegurado a los obispos, que se disponen a regresar a sus respectivas diócesis, que el Señor será fiel a la llamada que les hizo y los precederá en el camino. Al mismo tiempo, los ha encomendado, junto con sus pueblos, a la protección de María, Madre de la Iglesia.
(MLK) (Agencia Fides10/9/2026)


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