AMÉRICA/CHILE - La Iglesia chilena celebra a Nuestra Señora del Carmen, Reina y Madre de Chile, en el centenario de su coronación

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por Laura Gómez Ruiz

Santiago del Chile (Agencia Fides) – Hoy jueves 16 de julio la Iglesia en Chile celebra la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, una de las devociones marianas más arraigadas en la historia espiritual del país. Con este motivo, el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago, ha invitado a los fieles a peregrinar al Templo Votivo de Maipú para celebrar a la Virgen del Carmen, venerada por los católicos chilenos como Reina y Madre de Chile. «Este jueves 16, peregrinaremos al templo de Maipú, para celebrar a nuestra Reina y Madre», ha señalado el cardenal. La Santa Misa, presidida por el arzobispo de Santiago, se celebrará a las 12.00 hora local.

Chomali ha recordado también el significado espiritual de esta devoción mariana: «La veneración, el respeto y el cariño a la Virgen del Carmen reflejan nuestros anhelos más profundos: pureza, humildad, servicio, santidad y preocupación por los demás. En otras palabras: hacer siempre la voluntad de Dios, con amor, mucho amor».

Cada 16 de julio, los fieles celebran la memoria litúrgica de la Virgen del Carmen, conocida como Nuestra Señora del Carmen o Santa María del Monte Carmelo, una de las advocaciones marianas más extendidas de la Iglesia Católica. Su devoción, vinculada al Monte Carmelo y a la espiritualidad carmelitana, se difundió por numerosos países como expresión de confianza en la protección maternal de María. En Chile, esta devoción adquirió una dimensión histórica y espiritual particular. La Virgen del Carmen fue reconocida como Patrona de Chile y coronada solemnemente como Reina y Madre de Chile en diciembre de 1926, un gesto realizado para expresar la profunda relación entre la fe del pueblo y la presencia maternal de María en la historia nacional.

La celebración de este año se sitúa dentro del camino conmemorativo por el centenario de la coronación de la Virgen del Carmen, que las comunidades de fieles están viviendo durante 2026 bajo el lema: “Madre de Chile, protégenos y condúcenos a tu Hijo, Jesús”. La programación del centenario contempla diversas iniciativas litúrgicas y pastorales destinadas a parroquias, comunidades, pastorales educativas y movimientos eclesiales.

Mediante una carta dirigida a las comunidades, el Vicario Episcopal para la Pastoral, padre Rodrigo Cordero Torres, junto a la presidenta de la Cofradía Nacional del Carmen, Macarena Mackenna Rueda, dieron a conocer el programa de actividades que acompañará esta conmemoración durante los próximos meses. En el mensaje se subraya que la coronación de la Virgen del Carmen «es un signo vivo que ha marcado la identidad espiritual de Chile» y que este aniversario constituye una oportunidad para «mirar con gratitud la historia y renovar el compromiso de seguir caminando como Iglesia bajo el amparo de María».

Entre los momentos centrales del centenario se encuentra la Misa por el Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen de los Obispos de Chile, prevista para el próximo 30 de julio en la Catedral Metropolitana de Santiago, como una celebración de acción de gracias y oración por el país. El programa incluye además otras celebraciones nacionales, peregrinaciones y encuentros marianos que se están desarrollando durante todo el año.

La memoria de la coronación de 1926 ha sido también ocasión para profundizar en el significado de esta devoción. En una reciente celebración, monseñor Galo Fernández, obispo de Talca, afirmó que la Virgen del Carmen «está en toda la historia de nuestra patria», presente en la vida de las familias, en las tradiciones populares y en la espiritualidad del pueblo chileno. El prelado recordó que aquel gesto de coronación expresó la voluntad de la Iglesia de continuar acompañando la vida del país a través de la confesión de la fe y el servicio al prójimo.

Esta devoción, llegada al continente americano a través de la tradición carmelitana y difundida durante el período colonial español, fue acogida profundamente por el pueblo chileno. Su presencia se consolidó desde los primeros siglos de la historia del país, dando origen a expresiones de piedad popular y comunidades dedicadas a la Virgen del Carmen, que contribuyeron a arraigar esta advocación en la vida espiritual de los fieles.

Durante el proceso de independencia nacional, la Virgen del Carmen adquirió una particular relevancia: la tradición recuerda el voto realizado en 1818 tras la batalla de Maipú, que dio origen posteriormente al Templo Votivo como expresión de gratitud por su protección. Así, una advocación mariana llegada durante la época colonial se convirtió en una presencia profundamente vinculada a la historia del Chile y pasó a formar parte de la identidad religiosa de la nación. Desde entonces, el santuario se ha convertido en uno de los principales lugares de peregrinación mariana del país.
(Agencia Fides 16/07/2026)


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