ASIA/MYANMAR - El Cardenal Bo: "De rodillas por la paz" ante el agravamiento de la crisis humanitaria

lunes, 25 marzo 2024 derechos humanos   pascua   asistencia humanitaria   ayuda humanitaria  

Yangon (Agencia Fides) - "Unámonos al llamamiento sincero por la paz que emana de las profundidades del corazón del Papa Francisco y resuena en todo nuestro mundo herido. Juntos, arrodillémonos en solidaridad, implorando al Todopoderoso que disipe la oscuridad del conflicto e inaugure un nuevo amanecer de esperanza y armonía", así lo pide el cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de Yangon y presidente de la Conferencia Episcopal de Myanmar, en un mensaje publicado en vista de la Pascua, y titulado "Abrazar la aurora de la paz".

El Cardenal hace un recorrido por el sufrimiento del pueblo birmano, atrapado en el conflicto civil desde hace tres años, tras el golpe militar de febrero de 2021: "En nuestras fervientes oraciones, no pasamos por alto los gritos angustiados de los inocentes, las lágrimas de los oprimidos y los sueños rotos de los atrapados en el fuego cruzado del conflicto, especialmente nuestros jóvenes".

En el mensaje enviado a la Agencia Fides, el Arzobispo de Yangon invita a reflexionar sobre las enseñanzas de Jesucristo, "que ejemplificó el verdadero poder a través de humildes actos de servicio": "Arrodillado ante sus discípulos, lavándoles los pies con profundo amor y humildad", se señala, "demostró que el verdadero poder no reside en el dominio, sino en la entrega desinteresada a los demás".
El texto constata con dolor el devastador balance de los conflictos en diversos escenarios del mundo, como en Tierra Santa, Ucrania, Myanmar, instando a "alzar la voz en ferviente oración por la paz", junto a la justicia, poniendo fin "al tumulto de la guerra".

La humanidad, subraya el Cardenal, debe escuchar la voz del Papa Francisco, "abrazando el diálogo y la reconciliación como fundamentos del camino colectivo hacia la paz", cultivando "la llama de la esperanza en nuestros corazones, firmes en nuestra determinación de erradicar las fuerzas que traen división, odio y conflicto".

El llamamiento concluye con la mirada puesta en el Misterio Pascual: "Frente a los conflictos y problemas que vive hoy el mundo, reavivemos nuestra esperanza confiando en Cristo resucitado, que venció a la muerte y nos dio la verdadera vida. Esta esperanza genera luz para la vida, vence el desaliento, engendra solidaridad y contrarresta todas las semillas de violencia que la cultura de la indiferencia y del enfrentamiento siembran en nuestras sociedades y preparan el terreno para las guerras". "Juntos, hagamos que el mundo se comprometa a transformar los instrumentos de guerra en instrumentos de paz", "que el lenguaje universal de la fraternidad resuene en nuestras palabras y que nuestras acciones estén guiadas por la búsqueda de la paz", anhela el Cardenal.

Las comunidades católicas de Birmania se están preparando para celebrar la Pascua de 2024 en un momento en que la población civil vive en el temor cotidiano y la crisis humanitaria se agrava. El número de desplazados internos crece a un ritmo alarmante: más de 2,6 millones de personas han huido de sus hogares en todo el país, mientras que un total de 18,6 millones de personas -aproximadamente un tercio de la población total del país- necesitan ayuda humanitaria. Los precios de los alimentos, el combustible y otros productos de primera necesidad siguen subiendo y una cuarta parte de la población se enfrenta actualmente al hambre y las enfermedades debido al colapso del sistema sanitario.

El ejército de Myanmar -señalan las organizaciones internacionales- limita severamente la entrega de ayuda humanitaria dentro del país y las ONG y las agencias humanitarias no pueden llegar a las personas necesitadas. Mientras tanto, el "Plan de Respuesta Humanitaria para Myanmar" elaborado y distribuido en 2023 por la ONU sólo ha recibido alrededor de un tercio de la financiación solicitada, lo que deja un déficit de financiación de 600 millones de dólares. Esto significa, señala la ONU, que al menos 1,9 millones de personas vulnerables no han podido recibir la ayuda que tan desesperadamente necesitan.

En este contexto, la crisis de la minoría musulmana rohingya sigue sin resolverse. Unos 600.000 rohingya permanecen actualmente en el estado de Rakhine, al oeste de Myanmar, privados de derechos básicos como la ciudadanía, la libertad de circulación y el acceso a recursos y servicios esenciales.
(PA) (Agencia Fides 25/3/2024)


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