ASIA/BANGLADESH - La Liga Awami sale victoriosa en las elecciones: es necesario un plan para la integración de los Rohingya

lunes, 8 enero 2024 rohingya   refugiados  

Chittagong (Agencia Fides) - "Desde hace unos seis años, Bangladesh ha abierto sus puertas a más de un millón de rohingya. Estos desplazados han encontrado refugio en los campos de Cox's Bazar, pero seis años después del éxodo, no se vislumbra una solución sostenible a su situación. Es posible que los rohingya no puedan regresar a sus hogares en Myanmar en un futuro próximo. Es esencial que el gobierno elabore un plan para su integración en la sociedad bangladeshí". Así se ha expresado el padre Terence Rodrigues, vicario general de la archidiócesis de Chattogram, cuyo territorio incluye el distrito de Cox's Bazar, donde residen actualmente los rohingya huidos de Myanmar, distribuidos en 33 campos de refugiados.

El llamamiento va destinado al gobierno dirigido por Sheikh Hasina, que ha obtenido su quinto mandato con una aplastante victoria en las elecciones del 7 de enero. En una votación boicoteada por la oposición, que la denunció como antidemocrática, el partido de Hasina, la Liga Awami, ha conquistado 223 de los 300 escaños del Parlamento unicameral, según la Comisión Electoral. Sin embargo, la participación electoral se ha situado en torno al 40%.

Ante el nuevo mandato gubernamental, la comunidad católica bangladeshí, en sintonía con los llamamientos del Papa Francisco, insta a la clase política a abordar la cuestión rohingya de forma innovadora, para encontrar una solución a su prolongado estado de precariedad.

“Desde la década de 1980 -subraya el P. Terence-, los rohingya han cruzado la frontera de Myanmar a Bangladesh huyendo de la persecución y el conflicto desenfrenados. La primera afluencia significativa se produjo en 1991-92, cuando más de 250.000 rohingya huyeron a Bangladesh debido a la grave represión estatal en Myanmar. Una segunda afluencia masiva comenzó en agosto de 2017 tras la represión del ejército de Myanmar en el norte del estado de Rakhine. Desde entonces, más de 750.000 rohingya han buscado refugio en Bangladesh, en su gran mayoría mujeres y niños. Bangladés es su destino preferido, teniendo en cuenta la proximidad religiosa y étnica, así como la filiación histórica entre ambos países”.

Un primer problema, según informa el sacerdote, se refiere al estatuto de los rohingya: “El gobierno de Bangladesh, al no ser signatario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, considera a los rohingya de los campos de Cox's Bazar como 'migrantes forzosos y extranjeros'. Formalmente, el gobierno no reconoce su condición de refugiados y, describiendo el asentamiento en Cox's Bazar como una solución 'provisional', ha pedido la repatriación voluntaria a Myanmar”.

En cuanto a la situación humanitaria en los 33 campos de refugiados, el sacerdote explica: “A pesar de una amplia operación de ayuda, en la que participan el gobierno, agencias de la ONU y ONG, que ha abordado necesidades humanitarias básicas como alimentos, refugio, agua potable, atención sanitaria y educación, el establecimiento de medios de subsistencia entre la población rohingya sigue siendo un reto vital”. Cabe señalar que los rohingya no tienen libertad de movimiento ni permiso para trabajar, aunque se dedican a actividades informales, como la educación y la artesanía, como fuente de ingresos.

El Vicario subraya que hasta ahora no se han adoptado políticas gubernamentales destinadas a integrar a los refugiados en la nación, a diferencia de lo que ocurre en otros países y pide un cambio de rumbo en este sentido.

Las condiciones de vida dentro de los campamentos son extremadamente difíciles, como señala el sacerdote: “Los campamentos están superpoblados, mal iluminados y carecen de saneamiento adecuado. Los residentes, especialmente las mujeres y los niños, están expuestos a riesgos de violencia, explotación y trata de seres humanos. La escasez de suministros médicos y de personal, el acceso limitado a alimentos suficientes y nutritivos, junto con las restricciones en las instalaciones educativas y los obstáculos a los programas de apoyo psicosocial para quienes han sufrido traumas, hacen que la situación sea extremadamente crítica. Es imperativo un esfuerzo concertado de las organizaciones humanitarias, los gobiernos y la comunidad internacional para dar una respuesta eficaz y sostenible a la población rohingya”.
En este contexto, Cáritas Bangladesh destaca como un actor fuerte y activo en Cox's Bazar, que participa en intervenciones humanitarias de "respuesta de emergencia". A lo largo de seis años, la organización ha prestado asistencia a más de 300.000 refugiados, lo que demuestra un compromiso constante para atender las necesidades urgentes y complejas de la comunidad rohingya.
Además, está el problema de los conflictos armados. En 2023, al menos 48 rohingya perdieron la vida en enfrentamientos y tiroteos. Los campos rohingya están situados en una región atravesada por el tráfico de drogas. “Aprovechando los continuos conflictos entre facciones dentro del campamento, este comercio ilegal agrava aún más los problemas a los que se enfrentan los rohingya. En la actualidad, los refugiados viven en una situación de miedo e incertidumbre constantes, con conflictos armados y secuestros a la orden del día”, señala con preocupación el Vicario.

Además, la prolongada estancia de los refugiados rohingya está poniendo a prueba los recursos de que dispone la comunidad en las zonas adyacentes a los campamentos, lo que provoca tensiones y hostilidad entre la población. Esto complica aún más la situación general, creando un entorno difícil e inestable para ambas comunidades.
(PA) (Agencia Fides 8/1/2023)


Compartir: