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Daca (Agencia Fides) – «Se acercan las elecciones, pero en la sociedad bangladesí no se percibe un gran entusiasmo por el futuro del país», afirma Subroto Boniface Gomes, obispo auxiliar de la archidiócesis de Daca, en declaraciones a la Agencia Fides en vísperas de las elecciones generales previstas para el 12 de febrero. El gobierno interino de Mohamed Yunus ha convocado los comicios tras un periodo de transición política, después de las protestas que en agosto de 2024 obligaron a la ex primera ministra Sheikh Hasina a abandonar el país.
Junto a las elecciones parlamentarias, también se celebrará un referéndum constitucional en el que se pedirá a la población su aprobación para modificar la Constitución. Mons. Gomes señala: «El problema es que la votación no será inclusiva, ya que la Awami League, el partido de la ex primera ministra, ha sido ilegalizado y no ha podido presentar listas de candidatos. Esto ha generado un malestar generalizado entre la población y también un sentimiento de injusticia».
«Además -añade- la población no ha comprendido bien ni es plenamente consciente de los efectos y consecuencias del referéndum constitucional: habría sido necesaria una explicación más amplia y detallada». Si el referéndum obtiene el triunfo del “sí”, es decir, de quienes apoyan la reforma, el nuevo Parlamento actuará como Asamblea Constituyente y, durante los primeros 180 días, se dedicará a aprobar modificaciones a la Constitución.
Otros factores a tener en cuenta, observa el obispo, son «la presencia del partido estudiantil que lideró las protestas, nuevo en el escenario político», así como «el resurgimiento general de los partidos islamistas como Jamaat-e-Islami, que han vuelto a presentarse con su agenda política, que sin duda perjudica a minorías como las mujeres, los grupos tribales y las comunidades religiosas hindúes y cristianas».
«El partido estudiantil -prosigue- al principio se declaró firmemente democrático, pero después ha sellado alianzas en varias circunscripciones con representantes de Jamaat-e-Islami, algo que genera preocupación». Además, añade, «el partido estudiantil ha recibido el respaldo del primer ministro Yunus, que en el futuro podría aspirar a convertirse en presidente del país», también gracias al apoyo, directo o indirecto, de los partidos islamistas.
En este contexto, en un país de amplia mayoría musulmana, donde los 500.000 católicos representan una pequeña minoría -el 0,3 % de los cerca de 180 millones de habitantes-, la situación de las comunidades cristianas «sigue siendo muy delicada: el resurgimiento de los partidos islamistas podría crearnos dificultades; por eso, en los últimos dos años hemos defendido siempre la necesidad de preservar el pluralismo y la democracia», subraya mons. Subroto Gomes.
«La Iglesia católica -concluye el obispo auxiliar- no participa directamente en la actividad política, pero ha manifestado públicamente, en todos los niveles, que promueve la dignidad y la libertad de cada persona, los derechos humanos y el buen gobierno, así como valores como el bien común, la fraternidad, la justicia y la paz para todos los ciudadanos, sin discriminación por cultura, etnia o religión».
(PA) (Agencia Fides 3/2/2026)