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Caracas (Agencia Fides) – «El Señor está cerca de los quebrantados de corazón y socorre a los de espíritu abatido». Las palabras del Salmo 34 se han convertido en la oración con la que el padre Ricardo Guillén Dávila, director nacional de las Obras Misionales Pontificias de Venezuela, implora que el Señor haga sentir su cercanía a todos los venezolanos ante la tragedia del terremoto que ha golpeado al país, provocando un número aún impreciso de víctimas y devastaciones impresionantes. Según los datos difundidos por UNICEF, al menos un millón y 800 mil venezolanos necesitan asistencia, incluidos 680 mil niños y niñas.
En un mensaje difundido el sábado 27 de junio, el padre Ricardo Guillén Dávila informa que el dolor provocado por el terremoto también toca «las fibras más sensibles de nuestra familia misionera». Entre las primeras víctimas confirmadas del terremoto se encontraban Alejandro Osorio, un adolescente de Centimisión, la Infancia Misionera de Venezuela, y tres jóvenes, Chantal Olivo, Nayra Camacho y Juan Mieles, de la Estación Misionera Juvenil “Hogar de Cristo”, de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán en Tanaguarena, diócesis de La Guaira, colaboradores de las Obras de la Infancia Misionera y de la Propagación de la Fe. «Ellos» recuerda el padre Guillén, «experimentaron en sus vidas la belleza de la amistad con Jesús y ese hermoso celo misionero que los llevó a proclamar su Amor. Aunque hoy lamentamos su ausencia física, nos consuela saber que el Señor los recibe con los brazos abiertos en su presencia eterna, donde ya no hay dolor, convirtiéndolos en nuestros intercesores en el Cielo. Pedimos a los sacerdotes y directores diocesanos de las Obras Misionales Pontificias que celebren la Eucaristía por el descanso de sus almas. Ofrecemos una oración ferviente al Dios de toda consolación y nos unimos a la oración sincera por sus familias y por todos aquellos que lloran la pérdida de sus seres queridos. Pedimos al Espíritu Santo que los abrace y derrame sobre ellos la paz, la ternura y la fortaleza necesarias para afrontar este tiempo de profundo sufrimiento, encontrando en Cristo Resucitado un refugio seguro y la salvación».
La jornada de oración convocada por los obispos y las palabras del Papa
Este domingo, 28 de junio, los obispos de Venezuela exhortaron a cada diócesis, parroquia, y la comunidad a unirse en una Jornada Nacional de Oración por las víctimas, los heridos y las comunidades afectadas por la devastación, concentrada principalmente en las áreas de Caracas, La Guaira, Puerto Cabello, Morón y Tucacas.
En su llamamiento, los obispos invitaron a todos a depositar «su confianza en Dios, para que la oración compartida sea un bálsamo que alivie la angustia y encienda la esperanza en cada hermano y hermana que sufre». También expresaron su profunda gratitud «a las Iglesias hermanas del continente, a Su Santidad el Papa León XIV y a la comunidad internacional por sus prontas muestras de cercanía y afecto». Los obispos venezolanos también expresaron su gratitud por la incansable labor de los servicios de emergencia, Protección Civil, del personal médico y de los voluntarios que participan en las operaciones de rescate.
El domingo, León XIV, hablando desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, tras rezar el Ángelus, expresó su cercanía, hablando en español, «a las hermanas y hermanos venezolanos afectados por los recientes terremotos que provocaron numerosas víctimas y heridos, así como ingentes daños materiales. Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, renuevo mi cercanía espiritual a sus familiares, a los lesionados y a quienes han sido golpeados por esta tragedia. Así mismo, manifiesto mi gratitud y aliento a cuantos trabajan con generosidad en las labores de búsqueda y de asistencia».
El testimonio del misionero Deiby Fuenmayor
El Hno. Deibys Fuenmayor, Misionero del Sagrado Corazón, vive su vocación misionera en la Parroquia de la Santa Cruz, una zona popular de la Arquidiócesis Metropolitana de Caracas, y reporta a la Agencia Fides algunos detalles sobre las labores de coordinación de ayuda a las comunidades más afectadas de la capital venezolana.
«El trabajo de ayuda está coordinado directamente por el Arzobispo Metropolitano de Caracas, Monseñor Raúl Biord Castillo, quien poco después de la catástrofe ya estaba visitando, personalmente, las parroquias más afectadas, junto con los obispos auxiliares, para dar ánimos, palabras de cariño… para abrir puertas a los hermanos», cuenta el Hno. Deibys. Pronto activaron los protocolos para ayudar a las personas más afectadas en los barrios de Caracas. Activaron los protocolos de apoyo, recolección de alimentos, ropa, materiales de primera necesidad… Cada parroquia se encarga de recoger todas las donaciones recibidas y distribuir luego a los centros de acopio organizados para ello desde la Arquidiócesis.
«Hace falta agua potable, alimentos duraderos, alimentos enlatados, colchonetas… hay mucha gente durmiendo fuera de los edificios, en los parques, porque sus casas no pueden ser habitadas. En eso estamos trabajando» nos cuenta Deibys, añadiendo que «aunque estamos en un barrio popular la gente es muy generosa».
Muchas personas han encontrado un lugar donde dormir en las parroquias menos afectadas, que se han habilitado como refugio de quienes han perdido sus casas. «Las parroquias están acogiendo hermanos en sus propias infraestructuras. En el templo, en los salones parroquiales… allí están con colchonetas conseguidas por los vecinos hasta que las autoridades gubernamentales con el apoyo internacional vean cómo hacer volver a estas familias a sus nuevos hogares».
Se ha creado un listado de los templos de la Arquidiócesis donde se puede acudir para la Santa Eucaristía, cuáles tienen que ser cerrados en su totalidad hasta nuevo aviso por los daños causados por el terremoto. Entre ellas figura también la iglesia de la parroquia en la que trabaja Deibys, y donde los feligreses ya han empezado las labores de limpieza de escombros «para ver la gravedad de los daños, facilitando los arreglos y abrir las puertas cuanto antes al culto».
(JT-EG) (Agencia Fides 28/6/2026)