Shijiazhuang (Agencia Fides) – La solidaridad y la generosa ayuda de la comunidad católica china han llegado rápidamente a las zonas más afectadas por el tornado y las devastadoras inundaciones que azotaron las provincias del sureste de China en julio, comenzando por Guangxi y Hubei. Fueron canalizadas a través de Jinde Charities, la fundación benéfica católica que representa a toda la Iglesia católica local por mandato de los obispos Joseph Shen Bin de Shanghái y Joseph Li Shan de Pekín.
El 15 de julio, Jinde Charities distribuyó directamente ayuda humanitaria de emergencia por un valor total de 115.320 yuanes (equivalente a casi 15.000 euros) a los habitantes de las aldeas afectadas. Gracias al trabajo de voluntarios locales, esta ayuda llegará a 318 familias en la ciudad de Ezhou, en la provincia de Hubei. El 16 de julio, en colaboración con China Siyuan Foundation for Poverty Alleviation, Jinde donó 700 paquetes de aceite y 700 sacos de arroz, por un valor total de 105 000 yuanes (equivalentes a 13 566 €) a la comunidad de Shilong, en el municipio de Donglong, distrito de Qintang (Guigang, capital de la provincia de Guizhou), para cubrir necesidades básicas. Además, gracias al contacto directo con la zona afectada y a las visitas de voluntarios, la ayuda enviada por la organización benéfica católica ha sido muy apreciada por la población damnificada. Entre las herramientas recibidas gracias a la contribución de Jinde se encuentran 3 motosierras, 50 palas, 10 carretillas, 50 impermeables, 350 pares de botas de lluvia, 2.000 cajas de agua mineral, 1.000 metros de lonas, 100 escobas de bambú, 300 paraguas, 300 linternas, 4.000 envases de repelente de insectos y 318 mantas.
Desde los primeros instantes tras el desastre del 6 de julio, los obispos chinos expresaron su profunda preocupación por las zonas afectadas, encomendando a Jinde Charities la coordinación de la ayuda en colaboración con las autoridades locales y las comunidades católicas.
Jinde contactó de inmediato con el padre Huang Jiande, párroco de Guigang, una de las zonas más afectadas. Según su relato, muchas familias católicas de las aldeas también se quedaron sin agua corriente ni electricidad.
(NZ) (Agencia Fides 20/07/2026)