ASIA/PAKISTÁN - Ante la emergencia educativa, “nos comprometemos con la educación y la formación profesional de los jóvenes”, dice el arzobispo Arshad

lunes, 18 mayo 2026

Catholic in Pakistan

Islamabad (Agenzia Fides) – “En mi ministerio como pastor, primero en Faisalabad y luego en Islamabad, he comprendido que en Pakistán debemos centrarnos en los jóvenes, porque representan el 60% de la población. También en la comunidad cristiana constituyen alrededor del 60%. Pero cerca del 80% de ellos son analfabetos, una verdadera emergencia educativa”, afirma el arzobispo Joseph Arshad, al frente de la arquidiócesis de Islamabad-Rawalpindi, tras la visita ad limina de los obispos de Pakistán.

“Como pastor de la diócesis de Islamabad-Rawalpindi - relata a Fides - he visitado todas las parroquias y he encontrado a los jóvenes. Al entrar en relación con ellos, han empezado a decir sus necesidades, sobre todo relacionadas con la educación y la orientación profesional, o también con cursos bíblicos e iniciativas deportivas”.
Tomando nota de esta exigencia, “hemos iniciado iniciativas en el campo de la educación. Los jóvenes necesitan educación y trabajo: dos cosas fundamentales para nuestra comunidad que sufre pobreza y marginación”, explica el arzobispo.

“Así hemos empezado a comprometernos para que los miembros de nuestras comunidades puedan obtener una educación superior adecuada y puedan competir por puestos de trabajo en oficinas gubernamentales y en la burocracia pública. Por esto hemos iniciado cursos de Central Superior Services (CSS) en la diócesis. Son cursos de preparación para poder acceder, superando un examen estatal, al trabajo en oficinas públicas y en los departamentos gubernamentales. En Islamabad - prosigue - los hemos iniciado desde hace unos cinco años, con buenos resultados”.

“Además - explica el arzobispo - había que pensar en los chicos que necesitan educación pero que provienen de áreas remotas. De hecho, la diócesis de Islamabad-Rawalpindi, que cuenta con 250.000 fieles católicos, es una de las más grandes de Pakistán: se extiende hasta Afganistán, las zonas de Kashmir y la mitad del Punjab, áreas muy diferentes entre sí. Así hemos abierto un colegio en Rawalpindi para estudiantes universitarios, que acoge a estudiantes provenientes de todas las áreas de la diócesis, dándoles la posibilidad de vivir en la ciudad y frecuentar la universidad”.

“Aquellos jóvenes que no pueden acceder a la educación superior, luego, es importante que desarrollen competencias profesionales; por lo tanto, por otra parte, tratamos de estar presentes y dar una contribución en el campo de la formación profesional”, continúa explicando.

Los católicos, aunque viven en condiciones desfavorecidas, “tienen una fe fuerte y vibrante”, observa. “Pero necesitamos insistir en la formación de sacerdotes, religiosos y laicos y, en particular, promover la participación de los laicos en la vida de la Iglesia”. “En el plan pastoral diocesano, elaborado con la contribución de todos -subraya-, tenemos el objetivo de ser una comunidad activa y fiel, capaz de difundir la Buena Nueva”.

“La comunidad cristiana en Pakistán - observa el arzobispo - es pequeña y compuesta por personas que no tienen voz, que son débiles en la sociedad. Es una comunidad débil, pobre y marginada. La dinámica que observamos en la sociedad es esta: los ricos son poderosos y los pobres son impotentes. Por eso los pobres siguen siendo discriminados. Esta mentalidad es también la base de fenómenos como las acusaciones de blasfemia, a menudo falsas, o como el rapto y la conversión forzada al islam de chicas cristianas o de otras comunidades no musulmanas. En la base hay una mentalidad por la cual las personas no son todas iguales; a esta mentalidad nos oponemos, recordando la Constitución y el principio de la tutela de la dignidad de cada persona”.

“A pesar de los desafíos y las dificultades -concluye- confio en el futuro de la Iglesia en Pakistán, porque la gente es fuerte en la fe, no vacila”.
Al término de la visita ad limina, dice, “ha sido muy alentador para nosotros encontrarnos con el Papa y sentirnos parte viva de la Iglesia universal. Somos una comunidad pequeña y joven que necesita apoyo. Y esperamos que, después de la histórica visita de Juan Pablo II, el Papa León pueda venir a Pakistán para fortalecer nuestra fe y nuestra esperanza”.
(PA) (Agencia Fides 18/5/2026)


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