Por el padre Paul HAN Qingping SVD
Pekín (Agencia Fides) – Ver a obispos chinos participar con normalidad en las actividades de la Santa Sede es la mejor manera de conmemorar el centenario de las primeras ordenaciones episcopales de obispos chinos, celebradas en Roma, en la basílica de San Pedro del Vaticano, el 28 de octubre de 1926.
Así lo sostiene el sacerdote verbita Paul Han Qingping en una entrada publicada en su blog, muy seguido por los lectores.
Publicamos a continuación la traducción del artículo del padre Han.
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Como es sabido, el pasado 28 de octubre se cumplió el centenario de la consagración episcopal de los seis obispos chinos, celebrada en Roma en 1926 por el propio papa Pío XI.
Cien años después, conmemorar de distintas maneras este acontecimiento histórico para la Iglesia en China sigue teniendo pleno sentido en la actualidad. Es más, a la luz del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y China sobre el nombramiento de obispos, aquel acontecimiento de hace un siglo adquiere hoy una gran actualidad.
Hace 341 años, el obispo dominico Luo Wenzao (1610-1691), tras un aplazamiento deliberado de once años, finalmente recibió la ordenación episcopal en 1685 y se convirtió en el primer obispo chino.
La consagración de los seis obispos chinos hace cien años también pudo llevarse a cabo solo después de la promulgación de la carta apostólica ‘Maximum illud’ de Benedicto XV (1919), de la llegada a China, en 1922, del primer delegado apostólico, el arzobispo Celso Costantini, y de la convocatoria, en 1924, del ‘Primum Concilium Sinense’ en Shanghái.
Fue precisamente gracias al espíritu del principio de «inculturación y arraigo local de la Iglesia» como aquel acontecimiento llegó a hacerse realidad.
Hoy, al conmemorar tanto la consagración del obispo Luo Wenzao como la de los seis obispos chinos ordenados en 1926, conmemoramos, en realidad, un mismo acontecimiento: «Por fin, los chinos pueden ser obispos de la Iglesia en China».
El Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de obispos chinos, firmado en 2018, pretende resolver, en cambio, la cuestión de «cómo deben identificarse y seleccionarse los candidatos al episcopado en China».
Aunque ambos acontecimientos se produjeron en contextos históricos diferentes y tuvieron implicaciones distintas, los dos giran en torno a una misma cuestión. El tema de fondo sigue siendo el mismo: los «obispos chinos». Entre ambos procesos existen elementos de continuidad, pero también diferencias importantes.
Este aniversario puede conmemorarse de muchas maneras: organizar congresos y seminarios de distinta naturaleza y dimensión; escribir artículos de diferentes extensiones y contenidos; elaborar vídeos con fotografías y otros materiales gráficos (a diferencia de lo que ocurre con el Primum Concilium Sinense de Shanghái de 1924, hasta ahora, al menos por lo que a mí respecta, no he conseguido encontrar documentos audiovisuales originales de las celebraciones litúrgicas que tuvieron lugar en aquella ocasión); celebrar la Eucaristía en los lugares donde nacieron y ejercieron su ministerio los siete obispos mencionados; organizar actos conmemorativos ante sus tumbas, etcétera.
Todas estas iniciativas son formas apropiadas y plenamente legítimas de conmemorar el aniversario. Pero, a mi juicio, no hay mejor manera de conmemorar este aniversario que ver a los obispos chinos participar con «normalidad» en las actividades de la Santa Sede.
En mi artículo sobre la elección del cardenal Luis Antonio Tagle como decano del Colegio Cardenalicio, reproduje una captura de pantalla de un artículo de la Agencia Fides titulado «De acontecimiento excepcional a presencia habitual: los obispos chinos participan en las actividades de la Santa Sede». En aquella ocasión también mencioné la participación de dos obispos chinos que, por invitación del papa León XIV, viajaron a Roma para tomar parte en los actos conmemorativos del décimo aniversario de la publicación de la exhortación apostólica postsinodal ‘Amoris laetitia’. Los encuentros se centraron en cómo impulsar una pastoral y una evangelización más eficaces entre las parejas y las familias que atraviesan dificultades o situaciones de especial vulnerabilidad.
Esta es ya la cuarta ocasión, tras las de 2018, 2023 y 2024, en que dos obispos chinos participan en un encuentro con los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, los responsables de los Dicasterios de la Santa Sede y representantes de los fieles laicos.
Las ocasiones anteriores fueron la primera y la segunda sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, precedidas por la participación de dos obispos chinos en la XV Asamblea General Ordinaria, en 2018.
En estos encuentros, aunque su participación tuvo distinta duración, los obispos chinos pudieron debatir e intercambiar experiencias con sus hermanos de todo el mundo. También tuvieron, en algunos momentos, la oportunidad de estar cerca del Papa.
Además, el 21 de mayo de 2024, Giuseppe Shen Bin, obispo de Shanghái, viajó a Roma para participar en las celebraciones y actividades organizadas con motivo del centenario del Primum Concilium Sinense de Shanghái.
Ahora, con motivo del congreso internacional titulado «El rostro de la Iglesia universal en China: el centenario de la consagración de los primeros seis obispos chinos», que se celebrará el jueves 5 de noviembre en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, la Agencia Fides ha anunciado la participación de Giuseppe Li Shan, obispo de Pekín, e Ignacio Ding Zuyao, obispo de Haimen, consagrado hace menos de un mes. Podemos considerar esta participación como un nuevo testimonio de la progresiva «normalización» de la presencia de los obispos chinos en las actividades de la Santa Sede.
Precisamente a la luz de las cuestiones históricas y actuales que han acompañado la vida de la Iglesia en China durante los últimos tres siglos -«¿Pueden los chinos ser obispos de la Iglesia en China?» y «¿Cómo deben elegirse los candidatos al episcopado en China?»-, adquiere un significado especial observar cómo, desde la firma del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y China sobre el nombramiento de obispos y sus tres renovaciones posteriores, la participación de los obispos chinos en las actividades de la Santa Sede ha ido pasando gradualmente de ser un «acontecimiento excepcional» a convertirse en una presencia cada vez más «habitual».
A mi juicio, esto constituye no solo la mejor manera de conmemorar el centenario de la consagración episcopal de los seis obispos chinos en Roma, sino también un gesto especialmente significativo de apertura al futuro.
Con la oración, la bendición, el compromiso perseverante y la esperanza, confiamos en que se produzcan nuevos avances y cambios que conduzcan a una «normalización» cada vez mayor de la vida de la Iglesia en China.
(Agencia Fides 03/11/2026)