ASIA/INDIA - En el noreste de India, la misión pasa por la escuela: el compromiso de ofrecer un futuro a los jóvenes

viernes, 30 octubre 2026

Diocesi di Miao

Por Paolo Affatato

Miao (Agencia Fides) – Ser misionero significa anunciar el Evangelio, salir al encuentro de quienes todavía no han conocido a Cristo y acompañar a las comunidades cristianas de zonas remotas en su camino de fe. Pero también significa estar al lado de los jóvenes mientras crecen, ofrecerles oportunidades educativas y promover el encuentro entre culturas diferentes, dando testimonio del amor de Dios. En el estado indio de Arunachal Pradesh, en el noreste de India, situado entre China y Myanmar, la diócesis de Miao ha vivido el Octubre Misionero combinando la animación pastoral, la oración en familia, las iniciativas solidarias y las actividades educativas dirigidas a las nuevas generaciones.
Con motivo del centenario de la Jornada Mundial de las Misiones, las celebraciones han reunido a parroquias y centros misioneros en un itinerario que ha unido la dimensión local de la misión con la solidaridad hacia la Iglesia universal. «Como cristianos, somos discípulos misioneros que siguen a Jesús y ayudan a otros a convertirse en discípulos. Esta es la necesidad más urgente de la Iglesia en nuestro contexto», ha afirmado el obispo de Miao, el salesiano George Pallipparambil.
En la diócesis de Miao, donde viven unos 100.000 católicos en una población de 500.000 habitantes, la evangelización se desarrolla en un territorio caracterizado por la diversidad de comunidades indígenas, lenguas y tradiciones. A ello se suman las dificultades sociales y la necesidad de ofrecer a los jóvenes herramientas para construir su futuro. «Rezamos por quienes aún no han recibido el anuncio del Evangelio, por quienes no han recibido una catequesis suficiente, e intentamos llegar a quienes todavía no han oído hablar de Jesús», ha señalado el obispo.

El Octubre Misionero

Como explica a la Agencia Fides el padre Felix Anthony, secretario de la Oficina de Comunicación Social de la diócesis de Miao, el Octubre Misionero se ha convertido en una oportunidad para traducir estas palabras en gestos concretos. En la iglesia de María Auxiliadora de Borduria, los fieles se reunieron para contribuir al sostenimiento de las misiones y al Fondo Universal de Solidaridad de las Obras Misionales Pontificias. «Fue hermoso ver cómo nuestra comunidad eclesial se reunía y cómo cada uno aportaba su pequeño donativo. Toda contribución cuenta», señaló el párroco, el padre C. J. Mathew, destacando el valor de la participación de todos.
En la iglesia de Santa María de Loaksim, el programa de animación misionera se centró en profundizar en la responsabilidad de la comunidad en el anuncio del Evangelio. En Khonsa, en la parroquia de Cristo Rey, las familias se reunieron para rezar el Rosario y orar por los misioneros comprometidos con el servicio pastoral y la evangelización. La misión de Ozako vivió una jornada de oración y testimonio público, con una procesión por las calles antes de la celebración eucarística.
Por su parte, las distintas Comunidades Eclesiales de Base de varias zonas de la diócesis prepararon platos para compartir en una fiesta comunitaria, con el objetivo de recaudar fondos para las misiones en todo el mundo. «Es importante recordar que los misioneros no son solo los sacerdotes y las religiosas. Todo bautizado es misionero», subrayó Soplum Toh, catequista itinerante de la diócesis de Miao, recordando que este compromiso implica a toda la comunidad cristiana.

La labor educativa

Junto con la oración y la solidaridad, la educación es uno de los ámbitos fundamentales en los que se construye el futuro de las comunidades de Arunachal Pradesh. Se trata de una tarea crucial en un territorio montañoso, caracterizado por una gran diversidad étnica y cultural y por asentamientos rurales donde el acceso a los servicios y a las oportunidades educativas resulta difícil. Según los datos disponibles, en el distrito de Changlang, donde se encuentra Miao, la tasa de alfabetización ronda el 60 %. Las dificultades afectan tanto a la posibilidad de asistir a la escuela como a la adquisición de competencias básicas. Se estima que el 70 % de los niños y jóvenes del distrito se encuentra en situación de desventaja y presenta un nivel de competencias muy inferior al de sus coetáneos de otros estados de India.
A ello se suma la escasez de docentes y los obstáculos económicos que pueden impedir a los jóvenes continuar sus estudios. Las organizaciones de la sociedad civil señalan las dificultades de los estudiantes, que se ven obligados a desplazarse fuera del distrito para asistir a un centro de educación superior, con unos gastos que pueden resultar inasumibles para sus familias.
«En este contexto, garantizar una educación de calidad significa ofrecer a los jóvenes la posibilidad de ampliar sus horizontes, desarrollar sus capacidades, participar activamente en la vida social y construir su futuro», señala el padre Felix Anthony. «Es un desafío que implica tanto a las instituciones públicas como a las comunidades locales y al que la Iglesia también trata de contribuir mediante su labor educativa», explica.
Un ejemplo de este compromiso es «Radiance 2026», un encuentro cultural interescolar organizado recientemente en Namsai por la «Newman Educational Society», organismo educativo de la diócesis de Miao que lleva el nombre del cardenal John Henry Newman. La iniciativa reunió a 530 estudiantes y 70 acompañantes de 20 escuelas en torno al lema «Celebrar las raíces, abrazar nuevos horizontes». El programa incluyó talleres de canto, danzas tradicionales, pintura, teatro, oratoria y representaciones culturales, en los que los jóvenes pudieron mostrar sus talentos y conocer las tradiciones de comunidades de otros distritos. En una región caracterizada por la presencia de comunidades indígenas con lenguas y tradiciones propias, «el encuentro entre estudiantes se convierte también en una oportunidad para superar distancias, aprender a conocer al otro y desarrollar el respeto mutuo», señala el secretario.
En su intervención de clausura, monseñor Pallipparambil recordó que la educación «no se reduce a los resultados escolares y los exámenes, sino que fomenta la sensibilidad artística, el respeto a la diversidad, la libertad de expresión y la creatividad». «Que lo que habéis aprendido estos días os ayude a mirar más allá de las montañas y a apuntar hacia las estrellas», dijo a los jóvenes.
El mensaje del obispo resume uno de los principales desafíos de las nuevas generaciones: poder mirar más allá de los límites impuestos por el aislamiento geográfico del noreste de India y las dificultades económicas que afrontan, sin perder el vínculo con su historia y con la comunidad a la que pertenecen, y emprender un camino de crecimiento humano, cultural y espiritual.
«A través de la Newman Educational Society, la diócesis de Miao promueve una formación que va más allá del aprendizaje escolar y busca fomentar en los jóvenes la confianza en sí mismos, el sentido de la responsabilidad, la creatividad y la capacidad de colaborar con personas de distintos contextos. La educación es un espacio de promoción de la dignidad humana y de los valores del Evangelio, en el que se valoran las identidades culturales y se acompaña a los jóvenes en su apertura al prójimo y al mundo», afirma el padre Felix.
«Las iniciativas del Octubre Misionero y la experiencia de “Radiance 2026” –señala- muestran dos dimensiones complementarias de la presencia de la Iglesia en Miao: el anuncio del Evangelio y la formación integral de la persona».
«La escuela prepara a las nuevas generaciones para afrontar los desafíos de la sociedad, en un territorio donde las dificultades de aprendizaje, la disponibilidad de personal docente y el coste de los estudios pueden limitar las oportunidades de los jóvenes, y contribuye a crear mejores condiciones para su futuro. Desde esta perspectiva, la misión se concreta en la cercanía cotidiana a las personas, en el acompañamiento y la visita a las familias, en la formación cristiana y en la promoción de la dignidad de cada niño y joven de nuestro territorio», concluye el padre Anthony.
Con esta convicción y este espíritu, el obispo ha querido recordar, en el mes en que se ha celebrado el centenario de la Jornada Mundial de las Misiones, el mensaje fundamental para todo creyente: «La misión no es una tarea delegada a unos pocos, sino una responsabilidad compartida. Todo bautizado está llamado a contribuir al anuncio de Cristo mediante la oración, el testimonio y el servicio».

Las semillas de la fe

El noreste de India es una extensa región caracterizada por una compleja diversidad étnica, lingüística y cultural. Está habitada por más de 200 grupos tribales, cuyas tradiciones, costumbres y formas de organización social la distinguen claramente del resto del país.
La región arrastra un retraso crónico en el desarrollo de sus infraestructuras y mantiene una economía estrechamente vinculada a la agricultura de subsistencia. Su aislamiento geográfico -está conectada con el resto del territorio indio únicamente a través del estrecho «corredor de Siliguri» y limita con China, Myanmar, Bután y Bangladesh- ha alimentado históricamente sentimientos de marginación política y tensiones sociales. Estas circunstancias han contribuido a prolongados conflictos interétnicos y movimientos insurgentes que han frenado su plena integración en la nación india. El conflicto étnico que continúa en el estado de Manipur constituye un ejemplo actual de esta situación. La región del noreste de India comprende los estados de Arunachal Pradesh, Assam, Manipur, Meghalaya, Mizoram, Nagaland, Tripura y Sikkim, incorporado oficialmente a esta región en 2002.
El primer contacto con el cristianismo en Arunachal Pradesh, donde se encuentra la diócesis de Miao, tuvo lugar en 1854, con la presencia de algunos misioneros franceses que se dirigían al Tíbet. Un hito fundamental se produjo en 1922, con la llegada de los salesianos al vecino estado de Assam, en el noreste de India. Sus instituciones religiosas y educativas fueron abriendo gradualmente la región a la fe católica. Fue especialmente importante la labor del arzobispo salesiano Thomas Menamparampil, quien, durante su etapa como rector del Don Bosco de Shillong, estableció contacto con numerosos ancianos de las tribus locales. En el último siglo, muchas de estas comunidades han abrazado el cristianismo.
Con la fundación de la primera misión católica en Borduria, en junio de 1992, se estableció también la primera presencia sacerdotal permanente en Arunachal Pradesh. La misión contaba con una escuela, una residencia para estudiantes y una iglesia.
Los salesianos han continuado su labor en Arunachal Pradesh con la colaboración de diversas congregaciones religiosas, entre ellas las Misioneras de la Caridad, presentes desde 1993. Las estaciones misioneras situadas en zonas remotas, habitadas por comunidades indígenas aún no evangelizadas, siguieron multiplicándose después de que el papa Benedicto XVI erigiera la diócesis de Miao, en 2005, y confiara su gobierno pastoral, en 2006, al obispo George Pallipparambil, SDB, quien también preside la Comisión Regional para la Evangelización del noreste de India.
(Agencia Fides 30/10/2026)


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