Por Paolo Affatato
Nueva Delhi (Agencia Fides) – Una marcha por la democracia para exigir el respeto de los derechos electorales y reformas institucionales. Es la iniciativa convocada hoy, 23 de octubre, por la red nacional «People Against Special Intensive Revision (SIR)», creada para coordinar las protestas contra el sistema de revisión de los censos electorales.
El movimiento cuestiona los procedimientos utilizados por la Comisión Electoral de India para actualizar las listas de votantes. La operación centralizada de «depuración» de los censos ha provocado, según sus promotores, la exclusión de unos 130 millones de ciudadanos de los registros, privándolos de hecho del derecho al voto. El movimiento acusa al Gobierno de haber utilizado la SIR como «un arma política», excluyendo de forma desproporcionada a las minorías, los migrantes internos y los sectores más pobres de la población. También cuestiona la gestión, considerada «unilateral y opaca», del presidente de la Comisión Electoral, Gyanesh Kumar, y exige su dimisión.
La movilización, que invita a manifestarse ante las sedes administrativas de las capitales de los estados indios y en la capital nacional, se inscribe en un periodo de creciente participación juvenil y de movilización de distintos sectores de la sociedad india.
El padre Cedric Prakash, jesuita comprometido con la promoción de los derechos humanos y la justicia social, describe a la Agencia Fides «el compromiso con la verdad y la justicia, especialmente por parte de los movimientos juveniles», que también evocan el significado simbólico del festival de Dussehra, una importante festividad hindú que se celebra en estas fechas. «Es un momento en el que se celebra la victoria del bien sobre el mal, de la verdad sobre la mentira, de la transparencia sobre la corrupción, de la armonía sobre el sectarismo y de la luz sobre las tinieblas», explica Prakash.
El núcleo de la movilización está formado por las generaciones más jóvenes. «Vientos de cambio soplan en Delhi y, de hecho, en todo el país. La Generación Z es su rostro, respaldada por la Generación Y, los millennials, mientras que la Generación Alfa no quiere quedarse al margen», cuenta. Sin embargo, la protesta no se limita a los estudiantes. Junto a los jóvenes «se encuentran agricultores, abogados, trabajadores precarios, amas de casa, académicos, profesionales de los medios de comunicación, personas mayores y organizaciones de la sociedad civil: todos están decididos a abrir un nuevo capítulo en la historia del país», señala.
Las reivindicaciones de la sociedad civil
El movimiento cobró fuerza tras la movilización del 16 de septiembre en Delhi y sus alrededores, cuando miles de personas se congregaron pese a las prohibiciones, respondiendo al llamamiento del «Cockroach Janata Party» (el «Partido Popular de la Cucaracha»), una nueva formación surgida en la escena política (véanse Fides, 8/6/2026 y 1/8/2026). Los manifestantes corearon consignas y formaron una cadena humana ante la residencia presidencial, sosteniendo una bandera tricolor de más de 80 metros.
La respuesta de las autoridades se caracterizó por un amplio despliegue policial y por la detención de manifestantes y miembros de la «All India Students Association». Dos dirigentes del movimiento, Ashutosh Ranka y Saurav Das, habían quedado bajo custodia preventiva por «incumplimiento de las normas sobre manifestaciones» y fueron puestos en libertad el 21 de octubre, tras siete días de detención.
Los jóvenes denuncian también las restricciones impuestas a los espacios de protesta, el cierre de estaciones de metro y la interrupción de la conexión a Internet en las zonas afectadas por las manifestaciones, medidas que atribuyen al Gobierno y que, a su juicio, buscan debilitar la movilización.
Un paso importante en la coordinación de las protestas fue el encuentro del 14 de octubre, dedicado a la consulta entre organizaciones nacionales y estatales. Según Prakash, participaron más de 200 entidades de la sociedad civil, entre ellas grupos juveniles y asociaciones de agricultores. De aquella reunión nació la red «People Against SIR», que convocó para el 23 de octubre la «Marcha Popular por la Democracia».
La movilización exige revisar el sistema SIR y reincorporar a los censos electorales a los votantes eliminados de las listas. Los promotores reclaman también una nueva Comisión Electoral, cuyos miembros sean nombrados mediante un proceso imparcial, una revisión equitativa de los censos, la vuelta al voto en papel y reformas que garanticen elecciones limpias y transparentes.
El llamamiento se dirige a asociaciones profesionales y grupos de la sociedad civil, invitados a movilizarse pacíficamente «en cada pueblo, cada calle, cada casa», reza uno de los lemas difundidos por la campaña, que pretende convertir cada espacio de la vida cotidiana en un lugar de participación democrática.
Una movilización que trasciende las generaciones
La protesta se desarrolla en un contexto en el que las jóvenes generaciones indias reivindican un papel en la vida pública y utilizan también las redes sociales para difundir mensajes, consignas y testimonios. Para el padre Prakash, su presencia no es solo una cuestión numérica, sino el signo de una nueva energía cívica. «Los acontecimientos de Delhi han revitalizado la energía de los jóvenes y de todos los sectores de la sociedad, orientándolos hacia un camino de futuro más decidido», afirma. Abogados y personalidades públicas también respaldan la movilización.
En una audiencia pública dedicada a las denuncias sobre el sistema SIR, los testimonios recogidos en distintos estados, como Karnataka, Delhi, Rajastán, Telangana, Bengala Occidental y Odisha, fueron presentados ante una comisión independiente integrada por cinco exjueces, encargada de formular sus conclusiones.
El padre Prakash destaca: «La cuestión afecta al derecho de los ciudadanos a participar en la vida política y a la confianza en las instituciones que organizan las elecciones. Los ciudadanos se ponen en marcha para preservar el alma de la India». Por eso, añade, los manifestantes evocan la tradición de la no violencia asociada a Mahatma Gandhi, que defendía «la verdad y la bondad». «La movilización juvenil –concluye- quiere recoger este legado y traducirlo en una exigencia de participación y responsabilidad cívica, hasta que prevalezcan los valores de la democracia, la igualdad, la justicia y la verdad».
(Agencia Fides 23/10/2026)