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Nueva York (Agencia Fides) – «Las Obras Misionales Pontificias de Estados Unidos invitan a los católicos de todo el país a participar en la beatificación del arzobispo Fulton J. Sheen a través del Rosario Misionero Mundial». Así comienza el comunicado difundido por las OMP estadounidenses con vistas a la beatificación de quien fue, entre 1950 y 1966, el quinto director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Estados Unidos. La celebración de la beatificación tendrá lugar el 24 de septiembre en St. Louis, en el estado de Misuri.
«Gracias a la sugerencia de las religiosas que forman parte del comité organizador de la beatificación, nos dirigimos a las comunidades religiosas de todo el país con la esperanza de que pudieran contribuir a confeccionar al menos 75.000 rosarios», explica monseñor Roger J. Landry, director nacional de las Obras Misionales Pontificias de Estados Unidos. «Las religiosas unidas representan la fuerza más poderosa de la Iglesia», añade Landry, quien ya ha visitado algunas de las comunidades religiosas implicadas, como la de las Clarisas Pobres de Kokomo, en el estado de Indiana. «Las hermanas comenzaron a elaborar los rosarios el 13 de mayo de 2026», explica el noveno director nacional de las OMP estadounidenses, «y solo después descubrieron que el 13 de mayo de 1977 fue precisamente el día en que el arzobispo Sheen visitó su monasterio, celebró la Misa, realizó su hora santa y les dirigió una conferencia. Parece que esta iniciativa está acompañada de providenciales coincidencias», añade Landry.
La iniciativa de confeccionar rosarios misioneros y distribuirlos entre los peregrinos que asistirán a la celebración, presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle, proprefecto del Dicasterio para la Evangelización (Sección para la primera evangelización y las nuevas Iglesias particulares), ha sido acogida con gran entusiasmo por los diversos sectores de la comunidad católica estadounidense. «Lo que comenzó en Estados Unidos como una práctica sencilla pero intensa de devoción se ha difundido por todo el mundo», señala monseñor Landry. «Hoy, en muchos países de misión, los niños aprenden a rezar el Rosario Misionero Mundial desde muy pequeños y lo llevan con alegría como signo de su fe».
Desde hace cinco décadas, cada decena del Rosario Misionero Mundial está vinculada a una región geográfica mediante un color específico: el verde representa a África, el azul a Oceanía, el blanco a Europa, el rojo a América y el amarillo a Asia. Esta elección cromática simboliza de manera concreta la unidad universal de la Iglesia en su compromiso misionero.
El actual director nacional de las Obras Misionales Pontificias explica que, al rezar el Rosario Misionero Mundial, todos, y especialmente quienes sienten una profunda admiración por el arzobispo Sheen, podrán participar espiritualmente en este acontecimiento histórico, aunque no puedan desplazarse a St. Louis. «Nuestra esperanza no es solo poner un rosario en las manos de cada peregrino presente en la beatificación del arzobispo Sheen, sino también inspirar un renovado compromiso de oración por las misiones y de vivir la llamada a llevar el Evangelio a todas las naciones», explica monseñor Landry, quien ha participado en la última Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias, celebrada en Roma del 27 de mayo al 3 de junio.
La jornada del 24 de septiembre comenzará con un acto previo a la beatificación. Katie Prejean McGrady, escritora y presentadora de radio, conducirá la mañana junto con monseñor Roger Landry. Diversos ponentes y músicos ayudarán a preparar a los asistentes para la Misa de beatificación.
El arzobispo Sheen es considerado una de las figuras más influyentes del catolicismo estadounidense del siglo XX. En el camino hacia su canonización, en 2012 el papa Benedicto XVI lo declaró oficialmente venerable y, el 5 de julio de 2019, el papa Francisco autorizó la promulgación del decreto sobre el milagro atribuido a su intercesión.
Durante su servicio como director nacional de la Sociedad para la Propagación de la Fe, una de las cuatro Obras Misionales Pontificias, introdujo en 1951 el Rosario Misionero Mundial, que hoy ocupa un lugar central en el compromiso de la comunidad eclesial y de las Obras Misionales Pontificias en el camino hacia su beatificación.
(PR) (Agencia Fides 25/06/2026)