AMÉRICA/HAITÍ - Ejecuciones, abusos, bandas armadas: el contexto de violencia no desanima a la pequeña comunidad católica de Pourcine Pic-Makaya

lunes, 30 marzo 2026

MM

Pourcine Pic-Macaya (Agencia Fides) – Un millón cuatrocientas mil personas obligadas a abandonar sus hogares viven hoy como desplazados internos y más de 5.500 han muerto solo en 2025. Son los datos alarmantes difundidos en un reciente informe de la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR), que confirma la violencia que desde hace años se extiende por la isla caribeña a manos de grupos armados que han consolidado su poder sobre importantes rutas marítimas y terrestres. Según el informe remitido a la Agencia Fides, la violencia implica a bandas criminales, fuerzas de seguridad, empresas de seguridad privadas y grupos de autodefensa.

Según los datos verificados por la OHCHR, entre el 1 de marzo de 2025 y el 15 de enero de 2026, al menos 5.519 personas han sido asesinadas en Haití y 2.608 han resultado heridas. En los últimos 12 meses, las bandas criminales se han expandido más allá de la capital, Puerto Príncipe, penetrando en su periferia y desplazándose hacia el norte, en los departamentos de Artibonite y Centro, afirma el informe.

Continúan terrorizando a la población, matan, secuestran, trafican con menores, roban en puestos de control ilegales, extorsionan a comercios, destruyen y saquean propiedades públicas y privadas. Los criminales han atacado a personas percibidas como colaboradoras con la policía o que desafiaban su autoridad. Algunas víctimas han sido ejecutadas, sus cuerpos a menudo rociados con gasolina y quemados. Otras han sido sometidas a ‘juicios’ organizados por las bandas, retenidas arbitrariamente y, en ocasiones, obligadas a pagar para obtener su liberación. «Las bandas han seguido utilizando la violencia sexual para sembrar el terror, someter y castigar a la población», añade el informe, describiendo abusos gravísimos.

En el periodo analizado por Naciones Unidas, al menos 1.571 mujeres y niñas han sido víctimas de violencia sexual, en su mayoría violaciones en grupo. Otras, entre ellas menores, han sido obligadas a mantener las llamadas ‘relaciones sentimentales’ con miembros de bandas criminales y sometidas a explotación y abuso sexual prolongado. El informe también documenta casos de uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, señalando 247 incidentes contra presuntos miembros de bandas criminales o individuos considerados sus colaboradores. Desde marzo de 2025, una empresa militar privada, supuestamente contratada por el gobierno haitiano, ha participado en operaciones de seguridad, incluidos ataques con drones. En el informe tampoco faltan referencias a la violencia perpetrada por grupos de autodefensa y multitudes implicadas en la llamada ‘justicia popular’. Armados con piedras, machetes y armas de fuego de gran calibre, estos grupos han linchado a personas sospechosas de pertenecer a bandas criminales, así como a otras consideradas culpables de delitos.

En este contexto de destrucción y violencia que afecta al territorio haitiano, la pequeña comunidad católica de Pourcine Pic-Makaya, a 300 km de Jéremié, responde con un espíritu de unión fraterna, manteniéndose confiada y en camino hacia la Pascua. «La gente, de todas las edades, ama participar activamente, como protagonista, en las diversas iniciativas, ya sean religiosas, culturales, en el ámbito escolar o con motivo de fiestas civiles… si se les anima saben organizarse bien en grupos que saben dar relevancia a estas actividades, importantes para aumentar la cohesión social y construir la comunidad local», escribe a Fides el padre Massimo Miraglio, misionero camiliano y párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro en Pourcine. «En estos días –continúa- con la ayuda de una ONG estamos rehabilitando algunas plantaciones familiares de bananas y plátanos destruidas por el huracán Melissa (véase Fides 5/11/2025).

Ciento cincuenta familias de las distintas localidades de Pourcine-Pic Makaya unirán sus fuerzas para relanzar la producción local. En pequeños grupos, por turnos, trabajarán en las distintas plantaciones y, al final de la jornada de trabajo comunitario, recibirán una comida… muy apreciada», subraya el padre Massimo. «Una vez terminado el trabajo en los bananales, acompañados y ayudados por cuatro jóvenes agrónomos, cada uno se ocupará de su propia plantación, solicitando de vez en cuando ayuda para agilizar los trabajos, con un pequeño fondo económico a disposición. Relanzar la producción de bananas y plátanos es importante para alimentar, en los próximos meses, a la población… ¡Trabajar juntos refuerza la vida comunitaria!».

Entre los exámenes del segundo trimestre en la escuela infantil y primaria parroquial, que mantendrán ocupados a los niños, la comunidad se prepara al mismo tiempo para la Semana Santa y continúa con los preparativos para la fiesta nacional de la Bandera, que se celebra el 18 de mayo.
(AP) (Agencia Fides 30/3/2026)

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