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Rmeish (Agencia Fides) – “Lo que está sucediendo es evidente. La operación del ejército israelí en territorio libanés ya está en marcha. Y en los pueblos donde viven los cristianos, al menos aquellos con los que estamos en contacto, hemos decidido no abandonar nuestras casas, porque si dejamos nuestros pueblos, podría ser que nunca volvamos”.
A padre Toni Elias, sacerdote maronita del pueblo de Rmeish, le bastan unas pocas palabras para explicar cómo las comunidades cristianas del sur del Líbano han comenzado a vivir este tiempo marcado por la nueva operación militar lanzada por Israel en el País de los Cedros.
Rmeish se encuentra a menos de dos kilómetros en línea recta del límite con Israel. Ya en octubre de 2024, el pueblo quedó suspendido entre la vida y la destrucción que lo rodeaba, durante el anterior ingreso del ejército israelí en el sur del Líbano.
El objetivo declarado de la nueva intervención israelí es “limpiar” el territorio de los restos de las posiciones de Hezbollah, después de que la milicia chiita, aliada de Irán, lanzara misiles en territorio israelí, en el contexto de las nuevas convulsiones provocadas por el ataque de EE. UU. e Israel contra Irán. En los últimos días, además del sur del Líbano, los bombardeos israelíes han alcanzado también los barrios mayoritariamente chiitas de Beirut y el valle de la Bekaa.
El aviso de evacuación ha llegado también a los pueblos cristianos del sur del Líbano la noche del lunes a través del portavoz arabófono del ejército israelí, Avichay Adraee. Las campanas de algunas iglesias comenzaron a tocar de noche para advertir a los pueblos vecinos.
“En Rmeish y en los pueblos cercanos de Debel y Ain Ebel –relata padre Toni Elias a la Agencia Fides– nos hemos quedado todos en nuestras casas, y lo mismo han hecho los habitantes de Alma el Shaab y de los pueblos más al oeste. También los drusos han permanecido en sus casas”.
La decisión de permanecer y no seguir el aviso de evacuación se basa, paradójicamente, en el reconocimiento de su propia inermidad: “No tenemos armas, no tenemos misiles, no representamos peligro para nadie. Nos quedamos aquí”, añade padre Toni, “pidiendo la protección de Dios. Agradecidos a nuestro obispo Charbel Abdallah, al nuncio apostólico Paolo Borgia y al general Diodato Abagnara (a cargo de la operación de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en el sur del Líbano, ndr), con quienes estamos en contacto permanente y que nos han asegurado su cercanía”.
En la enésima huida de decenas de miles de familias provocada por la reanudación de las operaciones militares, también en Rmeish se pueden observar hechos elocuentes de solidaridad popular entre las diversas comunidades de creyentes. “Actualmente –cuenta padre Toni Elias a Fides– hay 1.350 familias cristianas, a las que se suman otras 100 familias cristianas y chiitas provenientes de otros pueblos, y 250 familias sirias que ahora acogemos, y que previamente habían encontrado refugio en un pueblo chiita cercano. Que el Señor conceda la paz al mundo entero”, concluye padre Toni Elias.
(GV) (Agencia Fides 5/3/2026).