Embassy of Japan to the Holy See
Por Paolo Affatato
Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – Japón y las demás denominadas “potencias medias” deben trabajar de manera conjunta para construir un mundo libre de armas nucleares, fundamentado en el respeto del derecho internacional, con el objetivo de promover la paz y la prosperidad en Asia Oriental y en el escenario global.
Diplomático de carrera desde 1987, Abe ha desempeñado misiones en Canadá, Estados Unidos, Francia, Madagascar y las Comoras, donde ejerció su labor entre 2022 y 2025.
A continuación, el texto de la entrevista concedida a la Agencia Fides.
- Embajador Abe, las elecciones en Japón están previstas para el 8 de febrero. ¿Cuál es la opinión pública sobre este proceso electoral? ¿Cuáles son los objetivos a largo plazo?
- La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, es la primera mujer en ocupar este cargo en la historia del país. Fue elegida en octubre del año pasado. Tras este cambio, el partido Komeito, socio de la coalición gobernante, decidió pasar a la oposición, por lo que la primera ministra convocó elecciones anticipadas para obtener un mandato popular más sólido. Naturalmente, su administración pretende introducir nuevas políticas, centradas principalmente en la economía. Desde hace dos años, el pueblo japonés se enfrenta un aumento de la inflación, como ocurre en muchos otros países. Este fenómeno afecta especialmente a productos básicos como el arroz, alimento fundamental en Japón, cuyo precio se ha duplicado en comparación con el año pasado, generando dificultades para numerosas familias. Creo que el principal objetivo de la primera ministra Takaichi es fortalecer la economía japonesa. Existe la convicción de que sin una economía sólida no puede haber una diplomacia fuerte ni una defensa eficaz.
- ¿De qué manera Japón pretende contribuir a la estabilidad, la paz y la prosperidad en Asia oriental y en el escenario internacional?
- Al finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945, Japón fue derrotado por las fuerzas aliadas, principalmente por Estados Unidos. Posteriormente adoptó una nueva Constitución, cuyo pilar fundamental es el artículo 9, dedicado a la paz. Se trata de una disposición casi revolucionaria, ya que, en su interpretación literal, prohíbe cualquier tipo de fuerza militar o participación en conflictos armados. Naturalmente, los sucesivos gobiernos japoneses han interpretado este artículo de modo que permita la existencia de fuerzas de autodefensa exclusivamente con fines defensivos. Desde el final de la guerra, Japón no ha participado en conflictos armados, no ha perdido soldados en combate ni ha disparado un solo disparo. Por tanto no ha asesinado a nadie Este es el Japón de la posguerra.
Japón sigue siendo el único país que ha sufrido bombardeos atómicos, en Hiroshima y Nagasaki, un acontecimiento profundamente trágico que ha marcado la conciencia colectiva del pueblo japonés, consolidando un firme compromiso con la paz. Existe un sentimiento muy arraigado de que debemos hacer todo lo posible para preservarla.
-¿Existe también un compromiso activo para promover la paz en las relaciones internacionales?
- En la década de 1990, numerosos países participaron en misiones de paz de Naciones Unidas mediante el despliegue de cascos azules, lo que representó una contribución importante a la estabilidad global. En Japón, sin embargo, existía entonces un debate político, ya que algunos temían que participar en estas misiones pudiera implicar al país en conflictos armados. Yo no lo creía así, pero en aquella época había incluso quienes se oponían al envío de cascos azules en las misiones de las Naciones Unidas. Hoy la situación ha evolucionado. Japón ha renovado su compromiso con las operaciones de paz, también en las Naciones Unidas. Aunque no posee un escaño permanente en el Consejo de Seguridad, ha sido un miembro activo y comprometido con la promoción de la paz. En un escenario internacional en rápida transformación, Japón continúa apostando por el multilateralismo y por la cooperación económica con el Sur global. La colaboración con el sistema de Naciones Unidas sigue siendo fundamental para la paz mundial.
- ¿Cómo evalúa las actuales relaciones de Japón con China y Corea? Tras las heridas del pasado, ¿cuáles son las perspectivas futuras de estas relaciones?
- Las relaciones estables con los países vecinos son una prioridad política. China es una gran potencia y resulta esencial para Japón construir con ella vínculos estables y constructivos. La primera ministra trabaja para desarrollar una relación mutuamente beneficiosa basada en intereses estratégicos comunes. Paralelamente, Japón continuará colaborando estrechamente con sus aliados, incluidos los Estados Unidos, para promover la estabilidad en Asia oriental.
En cuanto a Corea, es necesario mantener el diálogo tanto con el Norte como con el Sur. Corea del Sur es un país democrático y aliado de Estados Unidos, al igual que Japón, por lo que cooperamos estrechamente para afrontar desafíos compartidos. La primera ministra mantiene una relación de cooperación con el presidente Lee.
La situación con Corea del Norte es más compleja. Es imprescindible trabajar conjuntamente para lograr la desnuclearización y el desmantelamiento de sus misiles de largo alcance. Además, existe la cuestión de los ciudadanos japoneses secuestrados, en la década de 1970 por agentes norcoreanos, tema que también planteé ante la Santa Sede durante nuestras breves reuniones. Cinco de ellos regresaron gracias a las gestiones del ex primer ministro Koizumi, mientras que las familias de los otros siete continúan esperando su retorno.
- El año 2025 marcó el 80º aniversario del fin de la guerra y de los bombardeos atómicos. ¿Apoyará Japón en 2026 el compromiso del Papa León XIV por la paz y el desarme nuclear?
- Japón promueve cada año en Naciones Unidas una resolución a favor de un mundo libre de armas nucleares, y seguirá haciéndolo. Sin duda, deseamos ver un mundo libre del nuclear, y este es un llamamiento y una esperanza que se extiende a todas las grandes potencias. Se trata de un objetivo ambicioso y a largo plazo que requiere también un enfoque realista. El mundo se vuelve cada vez más peligroso debido a tensiones sociales y conflictos armados. Japón mantiene una alianza con Estados Unidos desde 1952 y combina sus esfuerzos de defensa con la diplomacia y el denominado “soft power”.
Me gustaría destacar que, para Japón en particular, un tipo especial de “soft power” es la cultura del manga y el anime, ya que a los jóvenes de todo el mundo les encanta leerlos: por lo tanto, creo que esta cultura puede contribuir realmente al entendimiento mutuo entre pueblos diferentes. A través de todas las herramientas y canales que se dirigen a las generaciones más jóvenes, es posible influir en la mentalidad, en el sentido de la paz y el desarme. Esto puede ser un compromiso específico y original de la diplomacia japonesa actual. Los mangas y los animes son populares en Estados Unidos y Europa, pero también en África, por ejemplo, incluso en Madagascar, donde he prestado servicio durante los últimos tres años. Creo que pueden ser una herramienta interesante para mejorar el entendimiento mutuo entre personas diferentes y constituir un puente entre culturas lejanas.
- El cristianismo en Japón posee una historia antigua marcada por el martirio y la experiencia de los “cristianos ocultos”. ¿Se reconocen estas cosas en la cultura japonesa actual? ¿Qué contribución cree que pueden aportar los cristianos a la nación?
- Todos los japoneses conocen esta historia desde la escuela. La llegada del cristianismo en 1549, con san Francisco Javier, forma parte de los programas educativos oficiales. La historia de los cristianos ocultos constituye un capítulo extraordinario de nuestra identidad cultural. Como embajador, deseo promover iniciativas culturales que destaquen la contribución del cristianismo en Japón y refuercen los vínculos con la Santa Sede. En Italia existen lugares que recuerdan a los mártires japoneses, como la iglesia dedicada a ellos en Civitavecchia o la iglesia de Santa Maria dell’Orto en Roma, considerada la iglesia nacional de los japoneses en la ciudad. Creo que, mirando al pasado, a la historia de los cristianos, el punto de llegada para hoy es la paz, creo que todo conduce a la paz y a la libertad religiosa. En Japón, la libertad religiosa está absolutamente garantizada; nadie se siente amenazado por su fe. En el pasado no era así, y esto nos recuerda lo importante que es la libertad religiosa, como la libertad de conciencia y de expresión, en todo el mundo.
- ¿Cuáles serán los principios que guiarán su servicio diplomático ante la Santa Sede? ¿Qué aspectos del reciente discurso del Papa León XIV al Cuerpo Diplomático considera más relevantes?
- En un mundo en profunda transformación, Japón promueve valores universales como la libertad, la democracia, la paz y la protección de los derechos humanos. Lamentablemente, estos valores están siendo cada vez más cuestionados. Por ello considero especialmente significativo el mensaje del Papa León XIV al Cuerpo Diplomático, cuando advirtió que la paz se busca cada vez más mediante la fuerza en lugar del diálogo. Compartimos esa preocupación. Obviamente estaba muy preocupado, y nosotros también lo estamos.
Japón y la Santa Sede pueden colaborar en la promoción de estos principios, porque queremos vivir en un mundo en el que todos respeten los valores comunes. En este ámbito, es posible colaborar con la Santa Sede en la promoción de estos valores universales. Como afirmó recientemente el primer ministro canadiense, creo que las “potencias medias” como Canadá y Japón pueden y deben trabajar juntas para promover estos valores. Creo que la Santa Sede está de acuerdo, porque estos son también valores cristianos. Durante mi encuentro con el Papa percibí a una persona a la que le gusta escuchar lo que los demás tienen que decir, una persona tranquila pero determinada. Creo que lo que la Santa Sede puede hacer para contribuir a un mundo justo y pacífico es realmente importante. Cuando el Papa habla, todo el mundo escucha: no solo los católicos, no solo los cristianos, sino todos. Este es, por así decirlo, el “soft power” del Papa, y su papel hoy en día es muy importante en la escena mundial.
(Agencia Fides 6/2/2025)