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Asia

2003-09-09

ASIA/CHINA - LA ORACIÓN DE LA COMUNIDAD DE TAIZÈ UNE A LOS JÓVENES ANTE LA EUCARISTÍA, FUERA DEL CAOS METROPOLITANO

Shangai (Agencia Fides) – Shangai se considera como la ciudad más fascinante de Oriente, tanto que, en pasado, fue apodada la “París de Oriente”, y, actualmente, se la conoce como la “Nueva York de Oriente”, para indicar su modernidad metropolitana, caracterizada por un contexto social secularizado y marcada por una cultura consumista y materialista. En esta situación obra, activamente, la comunidad católica de Shangai, que posee una larga historia cristiana y misionera. Aquí está el santuario mariano más grande de China y de Asia entera: el Santuario de la Virgen de Sheshan; en él se celebró el Primum Concilium Sinense (15 de mayo-12 de junio de 1924), presidido por el Primer Delegado Apostólico del Papa, el Cardenal Celso Costantini, que proclamó la Virgen de Shangai “Protectora de China”. En la ciudad se encuentra, además, la Universidad Católica de “Zhendan” (que significa “Aurora”), la más famosa del país.
Aún hoy, la comunidad católica no ha perdido energía y vitalidad, pese las persecuciones sufridas en pasado, y las dificultades encontradas. Es más, la Iglesia es cada vez más vivaz, gracias a la vida espiritual que viven, intensamente, todos los fieles, sobre todo los numerosos jóvenes, que son fruto del trabajo pastoral de los sacerdotes locales. Para enriquecer continuamente la fe y la vida cristiana de la comunidad, los sacerdotes de Shangai intentan renovar la modalidad de su servicio pastoral, adecuándose a las exigencias de los jóvenes, que representan la parte mayoritaria de la comunidad.
Para ayudar a los files a penetrar en el misterio de la Adoración Eucarística, Don Lu Yu chun, párroco de la parroquia del “Cristo Rey”, en el barrio de Julu, ha programado un encuentro de oración con la Adoración semanal, todos los viernes por la noche, introduciendo, recientemente, la oración de la comunidad de Taizè. El experimento ha tenido un gran éxito entre los jóvenes de la parroquia.
La Iglesia se prepara según las modalidades de la comunidad de Taizè: se ponen decoraciones particulares, se crea una luz difusa y se le da una vela encendida a todos los participantes, como señal de ofrenda de la propia vida a la Santísima Eucaristía. Se reza con el canto y con el silencio, y se comparte la propia experiencia de la fe con los demás. El caos de la metrópolis fuera de las puertas de la iglesia, no molesta la tranquilidad interior de los fieles, especialmente jóvenes, que dialogan con el Señor a través de la oración, durante los cantos y las lecturas de la Palabra de Dios. Para satisfacer las peticiones de los fieles, los sacerdotes locales han decidido preparar la oración de Taizè en todas las parroquias de la ciudad.
(N.Z.) (Agencia Fides 9/09/03)

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