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por Cosimo Graziani
Jartum (Agencia Fides) – En tiempos de guerra, las leyes del mercado suelen imponerse a las alineaciones geopolíticas y a las afinidades ideológicas. Así lo demuestran los flujos comerciales de armas en el conflicto que desde 2023 está devastando Sudán.
El medio sudanés ‘Ayin’, con la colaboración de analistas especializados en inteligencia de fuentes abiertas (OSINT), ha elaborado un panorama general, pero bastante claro, de los suministros de armas que llegan tanto a las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) como a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). La situación resulta reveladora: los suministros destinados a ambos bandos proceden de actores con sede en un reducido número de países y, a través de distintas redes, conexiones y triangulaciones, las armas terminan llegando a las dos partes enfrentadas.
Según ‘Ayin’, empresas estatales sudanesas del sector de la defensa firmaron en noviembre de 2023 un contrato con la compañía turca Baykar para el suministro de drones. Entre los aparatos entregados estarían los conocidos Bayraktar TB2. El valor total del contrato rondaría los 111 millones de euros e incluiría seis drones TB2, tres estaciones de control y nada menos que 600 cabezas de misil. También se habrían suministrado drones Bayraktar Akinci, que desde el punto de vista táctico se diferencian de los TB2 porque pueden operar a gran altura, mientras que los TB2 vuelan a una altitud media.
Otros proveedores de las SAF tienen su base en Irán. En este caso, los modelos de fabricación iraní serían dos: los Mohajer-6 y los Zajil-3. La diferencia señalada por ‘Ayin’ está en la forma en que llegan al país. Los primeros serían transportados por vía marítima hasta Port Sudan, mientras que los segundos llegarían a través del complejo militar-industrial sudanés, lo que apunta a un cierto desarrollo de la industria militar local.
Pakistán es el tercer país en el que operan proveedores de las SAF. También en este caso los suministros llegarían a Port Sudan. Además de drones, desde Pakistán llegarían municiones producidas conjuntamente por la turca Baykar y por la empresa de Islamabad National Aerospace Science and Technology Park.
Las cadenas de suministro de las SAF y las RSF tienen, paradójicamente, un punto en común: ambos bandos utilizan tecnología civil procedente de China y Serbia que posteriormente es transformada para uso militar, continúa ‘Ayin’. Esta tecnología llega a Sudán y allí es modificada. Desde fabricantes con sede en China llegan también a las RSF drones ya utilizados con fines militares, entre ellos los modelos FeiHong FH-95 y CH-95C.
El medio sudanés destaca otro elemento importante: los suministros destinados a las RSF pasan por una red cuyos puntos de llegada se encuentran en los Emiratos Árabes Unidos. A través de esta red, las RSF reciben incluso los mismos tipos de drones fabricados en Turquía que llegan a las SAF.
Los canales de abastecimiento de las RSF y los puntos que comparten con las SAF muestran con claridad que, en una guerra, los negocios siguen siendo negocios y que las empresas fabricantes pueden hacer llegar con relativa facilidad sus armas a cualquiera de las facciones implicadas en un conflicto.
(Agencia Fides 4/10/2026)