ASIA/PAKISTÁN - La comunidad católica en primera línea contra los abusos a menores: “Promover la dignidad y la protección de los niños”, afirma el arzobispo Arshad

miércoles, 8 julio 2026

Diocese of Islamabad-Rawalpindi

Islamabad (Agencia Fides) – Un «Año de los Niños», marcado por encuentros, celebraciones, iniciativas y oraciones para proteger la infancia, promoverla y devolverla al centro de la atención social y pastoral, en un contexto en el que los menores son utilizados, explotados y vulnerados. Así ha explicado el Arzobispo Joseph Arshad, obispo de la diócesis de Islamabad-Rawalpindi a la Agencia Fides, los objetivos y las razones de este año especial que está viviendo la comunidad católica del norte de Pakistán.

«La protección de la infancia es crucial», ha afirmado, expresando «profunda preocupación por el creciente número de casos de abusos contra menores en la sociedad». «El problema del abuso sexual infantil en Pakistán sigue siendo una cuestión ampliamente extendida y requiere una atención urgente: en el año 2025 -ha señalado, citando las cifras del informe Cruel Numbers, publicado por la ONG pakistaní Sahil, que monitorea diariamente el fenómeno a nivel nacional- se ha registrado un alarmante aumento del 8% de las denuncias, con 3.630 casos de violencia confirmados, es decir, una media de más de nueve niños víctimas de abusos cada día».

Según los datos citados, los delitos más frecuentes son el secuestro y la violación. Las niñas representan el 53% de las víctimas, mientras que los niños de entre 11 y 15 años son los más vulnerables.

Condenando firmemente los abusos contra menores registrados en distintas zonas de Pakistán, «como comunidad católica expresamos un profundo dolor, consternación y preocupación, y constatamos el creciente temor entre padres, niños y comunidades», ha declarado el Arzobispo Arshad. Al recordar el trágico y reciente caso de la pequeña Muntaha Zahra, una niña musulmana de siete años originaria de Sargodha, secuestrada en junio pasado y asesinada tras sufrir terribles maltratos y torturas -un caso que conmocionó profundamente a la sociedad-, Arshad afirma que esta «brutalidad contra un niño inocente es un crimen que hiere la conciencia de toda la nación», recordando otros casos similares registrados en Karachi, Swat y diversas zonas del país.

«Los crímenes contra los niños se encuentran entre las violaciones más vergonzosas e intolerables de la dignidad humana. Ninguna sociedad puede considerarse justa, pacífica o civilizada mientras sus niños vivan bajo la amenaza, el miedo y la inseguridad. Los niños son un don sagrado de Dios y deben ser protegidos con el máximo nivel de responsabilidad moral, social, legal e institucional», afirma el arzobispo.

El Arzobispo Arshad exhorta además al Gobierno de Pakistán, a las fuerzas del orden, a los departamentos de protección de la infancia y a todas las instituciones competentes «a adoptar medidas inmediatas, rigurosas, transparentes y ejemplares contra las personas implicadas en estos crímenes», pidiendo que «los responsables de abusos contra menores sean llevados ante la justicia sin demora y que no se tolere el silencio, la negligencia ni la falta de aplicación de las leyes».

En este contexto, y por estas razones, la comunidad católica de Islamabad-Rawalpindi ha dedicado el año 2026 a la infancia y está celebrando el «Año de los Niños». Esta iniciativa expresa «el compromiso solemne de la Iglesia de promover la dignidad, la protección, la educación, la formación y el bienestar integral de los niños». La comunidad diocesana, a través de sus parroquias, escuelas y asociaciones, «continuará sensibilizando y animando a familias, escuelas, parroquias y comunidades a colaborar por la seguridad y el desarrollo de cada niño».

Arshad ha dirigido un llamamiento a padres, profesores, líderes religiosos, medios de comunicación, sociedad civil y a todos los ciudadanos para que «reconozcan su responsabilidad en la protección de los niños», invitando a los padres a «mantenerse vigilantes, construir una relación de confianza con sus hijos, escucharlos atentamente y orientarlos en materia de seguridad personal».

«La sociedad debe rechazar el silencio, el miedo, el estigma y la indiferencia, y debe denunciar cualquier sospecha de abuso ante las autoridades competentes», afirma. «Todas las personas de buena voluntad, de cualquier religión –añade- están llamadas a convertirse en embajadores de paz, protección y esperanza para Pakistán. La seguridad de los niños no es solo una cuestión familiar, sino una responsabilidad moral nacional». Y concluye: «Nuestros queridos niños merecen una sociedad en la que puedan vivir sin miedo, crecer con dignidad y mirar al futuro con esperanza. Todos debemos trabajar juntos y contribuir al bienestar de nuestros hijos».

El abuso de menores en Pakistán constituye una emergencia social crónica y en constante crecimiento, agravada por tabúes culturales, pobreza y la debilidad del sistema judicial. Expertos de Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales locales coinciden en que el fenómeno está fuertemente infravalorado, ya que gran parte de los abusos cometidos en el ámbito familiar o comunitario no son denunciados por miedo al deshonor social o por amenazas.
(PA) (Agencia Fides 8/7/2026)


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