credit. KungKaoPo
Hong Kong (Agencia Fides) – “Cada día sigo caminando con esperanza; esta alegría y esta esperanza aportan a mi vida una profunda serenidad y paz interior”. Con una gratitud que abarca también los momentos más difíciles, como el periodo en que fue nombrado Administrador Apostólico mientras Hong Kong atravesaba “una situación extremadamente compleja: la pandemia de Covid-19, las tensiones sociales, la inminente entrada en vigor de la Ley de Seguridad Nacional y la gran espera por el nombramiento de un nuevo obispo…”.
Estas son algunas de las “confesiones” que el cardenal John Tong Hon ha recogido en su primera autobiografía, titulada “El Señor es mi Pastor”. La obra constituye una de las novedades editoriales que más interés suscitan en torno a la próxima Feria anual del libro de Hong Kong (15-21 de julio), donde será presentada. También las numerosas pruebas atravesadas a lo largo de su larga vida -confiesa el cardenal, que ha sido el séptimo obispo nombrado al frente de la diócesis de Hong Kong- “me han hecho comprender profundamente cuán esencial es confiar en el Señor”.
John Tong -según informa el semanario diocesano de Hong Kong KungKaoPo al presentar el libro- ha relatado su camino “de alegría y esperanza” en siete capítulos, recorriendo las etapas fundamentales de su vida: desde la infancia vivida durante la guerra hasta la llamada vocacional; desde la ordenación sacerdotal hasta la episcopal, pasando por su servicio a la diócesis de Hong Kong y su compromiso por fortalecer los vínculos con la Iglesia universal.
Los títulos de los siete capítulos ya permiten entrever el tejido de una vida intensa, que ha atravesado la gran historia del catolicismo chino en las últimas décadas. El cardenal relata su infancia “Entre los horrores de la guerra”, se detiene en la “Formación de la vocación”, recuerda “La fundación del Holy Spirit Center”, y confiesa haber vivido “Con el corazón vuelto hacia la Iglesia en China”. Después rememora su experiencia como “Séptimo obispo de la diócesis de Hong Kong”, reúne “Fragmentos de la vida de un obispo emérito” y concluye reconociendo como rasgo de su existencia la “Gratitud por Ti y por ti a lo largo del camino”. El volumen incluye también una selección de cartas pastorales, mensajes a los fieles y homilías del cardenal.
Exjugador de baloncesto, experto en el pensamiento taoísta y confuciano, cristiano de “segunda generación”, John Tong repasa con el corazón abierto su largo itinerario. En relación con su ministerio pastoral, reconoce que los acontecimientos que más han quedado grabados en su memoria “han sido la ola migratoria (hacia Inglaterra, Canadá, Estados Unidos…) que precedió al handover de Hong Kong, la epidemia de SARS que golpeó la ciudad en 2003 y las vicisitudes relacionadas con la demanda de sufragio universal”. El cardenal evoca las palabras del Salmo 23 que dan título al libro (“El Señor es mi pastor: nada me falta”), repitiendo que constituyen “el ancla segura” de su vida: “Cuando era asaltado por mis pensamientos confusos y por el ruido del mundo exterior, estas palabras me tocaron profundamente. Fueron como un ancla segura, capaz de mantener firme mi corazón, de modo que, incluso ante las olas impetuosas de la vida, no fuera arrastrado, sino que pudiera reencontrar el centro y el sentido de mi existencia”.
Tras la repentina muerte del obispo Michael Yeung Ming-cheung (1945-2019), recuerda entre otras cosas el cardenal Tong, “el Santo Padre me nombró Administrador Apostólico, confiándome nuevamente la responsabilidad del gobierno de la diócesis. Me considero afortunado de haber podido contar con el valioso apoyo de seis hermanos comprometidos en el ministerio pastoral en la curia diocesana. Fortalecidos por nuestra fe e iluminados por el Espíritu Santo, afrontamos juntos las principales cuestiones de la diócesis, uniendo fuerzas para superar las dificultades y afrontar las crisis”. “Gracias a la bendición del Señor, toda la diócesis permaneció unida, concorde en la oración. Finalmente, el 4 de diciembre de 2021, acogimos al P. Stephen Chow Sau-yan SJ como nuevo obispo de la diócesis de Hong Kong, quien guió a nuestra Iglesia local hacia un nuevo capítulo de su camino”.
John Tong es también apreciado por su actitud discreta y equilibrada en toda circunstancia. Fue invitado a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008; la formación de seminaristas y sacerdotes ocupa un lugar central en su corazón, y por ello también estuvo cercano al obispo de Shanghái Aloysius Jin Luxian, colaborando con él. Desempeñó un papel clave en la creación en Hong Kong del Holy Spirit Study Center, que ha apoyado a generaciones de sacerdotes y religiosas del continente en su formación académica.
En 2012, tras ser creado cardenal por Benedicto XVI, en una entrevista concedida a la revista ‘30Giorni’, John Tong recordó haber estudiado en Roma en tiempos del Concilio Vaticano II, evocando con gratitud el don de la ordenación sacerdotal: “El Concilio -había dicho en aquella ocasión el entonces recién nombrado cardenal- me ayudó mucho a ampliar la mirada. Fui ordenado sacerdote cuando el Concilio acababa de concluir hacía pocas semanas. La clase de diáconos de la Pontificia Universidad Urbaniana a la que yo también pertenecía fue seleccionada para recibir la ordenación sacerdotal de manos del papa Pablo VI, el día de la Epifanía de 1966”.
En la misma entrevista, ante la pregunta de si la misión de la diócesis de Hong Kong era la de “medir” el grado de catolicidad de la Iglesia en China, el cardenal Tong respondió: “La fe no viene de nosotros. Siempre viene de Jesús. Y no somos los controladores ni los jueces de la fe de nuestros hermanos. Somos simplemente una diócesis hermana de las diócesis que están en el continente. Así que, si ellos lo desean, estamos felices de compartir con ellos nuestro camino y nuestro trabajo pastoral”.
(Agencia Fides 03/07/2026)