Las Palmas de Gran Canaria (Agencia Fides) – La visita del Papa León XIV a las Islas Canarias, prevista para los días 11 y 12 de junio, se enmarca en su primer viaje apostólico a España, que se desarrollará del 6 al 12 de junio, con etapas previas en Madrid y Barcelona antes de llegar al archipiélago. La escala en Canarias constituye la etapa final del itinerario, subrayando el carácter pastoral de un desplazamiento dirigido a una de las principales fronteras migratorias de Europa.
El obispo de Canarias, José Mazuelos, reconoce la presencia del Pontífice como un acontecimiento de profundo significado pastoral y eclesial, especialmente en relación con la realidad migratoria del archipiélago.
En una entrevista difundida por la página oficial de la diócesis, el prelado ha subrayado que la visita responde a la atención de la Iglesia universal hacia quienes llegan a las costas canarias a través de la ruta atlántica, una de las más peligrosas del mundo. “El Papa viene por diferentes razones. Una de ellas es la crisis migratoria del puerto de Alguineguín, el puerto de la vergüenza, que vivimos en plena pandemia”, ha señalado el obispo. El muelle de Arguineguín se convirtió en uno de los grandes símbolos de la crisis migratoria en 2020 cuando se improvisó allí un campamento en el que llegaron a hacinarse cerca de 3.000 personas en apenas 200 metros, todos llegados en cayucos.
El Papa comenzará su estancia en Gran Canaria precisamente con una visita a este muelle. Allí mantendrá un encuentro con algunos migrantes que emprendieron esta travesía, voluntarios, técnicos e instituciones que trabajan en primera línea en la acogida y que le relatarán su experiencia, en un gesto que la diócesis considera de “profundo valor simbólico y evangélico”.
Caya Suárez, coordinadora del acto, ha explicado en la última conferencia de prensa que el encuentro en Arguineguín será algo sencillo pero con muchos detalles, realizado “para y por las personas, de la realidad migratoria de Canarias”. Además, ha remarcado que Canarias en este viaje representa la etapa de la caridad, destacando que “el 24% de la población es migrante” y valorizando “la labor de la Iglesia en el acompañamiento y acogida a estas personas”.
La visita incluirá además gestos e iniciativas en memoria de las víctimas de las rutas migratorias, como una exposición fotográfica en el muelle, y un momento de oración por la esperanza y la dignidad de quienes llegan a las costas canarias en busca de un futuro mejor.
La presencia del Papa busca dar un nuevo significado a Arguineguín, asociado al “muelle de la vergüenza”, para convertirlo simbólicamente en un “puerto de la esperanza”. Donde trabajan los “Ángeles del Océano”, como denomina el obispo de Canarias al Salvamento Marítimo, Cruz Roja y los equipos de emergencia que son los primeros en rescatar a los migrantes.
Canarias, frontera atlántica de Europa
Para comprender el sentido de esta visita, es necesario mirar unos años atrás, al pontificado del Papa Francisco, quien dejó una huella imborrable en la atención pastoral y moral hacia las personas migrantes.
El obispo Mazuelos ha recordado el impacto que tuvo la imagen de tres jóvenes nigerianos que llegaron a Canarias tras once días ocultos en el timón de un petrolero que viajaba desde Nigeria. Aquella fotografía, difundida en 2023, marcó profundamente al entonces papa Francisco quien confesó “Esa foto me tocó”.
Desde entonces, Canarias ha ocupado un lugar destacado en la sensibilidad pastoral de la Santa Sede. Francisco expresó en diversas ocasiones su cercanía con el archipiélago, llegando incluso a manifestar su deseo de hacer escala en el archipiélago porque quería “estar cerca de los gobernantes y del pueblo de Canarias”, reconociendo que allí se vive una de las fronteras más dramáticas de Europa. En una carta enviada a los obispos canarios en noviembre de 2023 agradecía la labor de acogida de la Iglesia local y alentaba a la creación de “redes de amor y faros de esperanza” ante la persistencia de la crisis migratoria.
En enero de 2024, el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, junto Mons. José Mazuelos, y al obispo auxiliar, Mons. Cristóbal Déniz, fueron recibidos en el Vaticano, donde expusieron los tres grandes retos que estaban afrontándose: la emergencia humanitaria en la ruta atlántica, las dificultades de acogida e integración -especialmente de menores- y la falta de perspectivas estables para quienes son trasladados a la península. La comunidad católica, en este sentido ha impulsado iniciativas como los denominados “corredores de hospitalidad”, orientados a favorecer la acogida, formación e integración de jóvenes migrantes en distintas diócesis españolas.
La visita del Papa León XIV se interpreta como un nuevo paso en la continuidad de esta atención pastoral, cuyo sentido, según el obispo José Mazuelos, no puede entenderse sin esta trayectoria previa de escucha y acompañamiento con una de las realidades humanas más complejas del presente.
Una comunidad eclesial que acompaña y espera
Mazuelos ha insistido en la continuidad del compromiso eclesial en Canarias, especialmente en el acompañamiento de menores y personas en situación de vulnerabilidad. “Una Iglesia que no se cansa y que sigue ahí”, ha afirmado. En su reflexión, sobre la realidad migratoria en el contexto de la globalización, ha subrayado la necesidad de “poner focos de luz a esta realidad, que no quede oculta”.
Asimismo, ha subrayado las tres dimensiones de la respuesta pastoral: “acogida inmediata, trabajo sobre las causas de origen e integración”. En este sentido, ha explicado la urgencia de la atención con una imagen: “Cuando hay un escape de gas, no puedo decir a la gente ‘hasta que no se acabe el escape no hago nada’, tendré que darle máscara para que no se muera. Y ya después iremos a arreglar el escape”. Por ello, ha insistido en que “hay que acoger”, pero también integrar y prevenir actuando sobre las causas en los países de origen, como las mafias, el saqueo de las materias primas, la situación de guerra.
Mazuelos ha destacado además el sufrimiento de quienes emprenden la travesía: “Muy difícil o mucho sufrimiento tiene que tener una persona para meterse con cien en un cayuco en el Océano Atlántico cinco u ocho días al menos, y sin saber si llegarán”.
Al mismo tiempo, ha señalado que como dice el Papa León ellos “son maestros de esperanza”, porque “nos enseñan a tener esperanza”.
Según el balance presentado el pasado 2 de junio por Cáritas Diocesana de Canarias, la acción social en la provincia de Las Palmas ha atendido en 2025 a 21.372 personas y 7.633 hogares, un 2% más que el año anterior, de los cuales el 54% son personas migrantes.
Ante estos datos el obispo Mazuelos, ha recordado: “Como anima el Santo Padre León XIV, que nos visitará en pocos días, tenemos que alzar la mirada y trabajar juntos en comunidad para promover una mayor justicia e igualdad para que no exista la necesidad de emigrar; y menos a través de la ruta Atlántica, que tantas vidas se sigue cobrando”.
Un mensaje de esperanza para la Iglesia local
Entre los frutos esperados de la visita del Santo Padre, el prelado ha expresado su deseo de que “el Atlántico y el Sáhara dejen de ser un cementerio”.
“Que entre todos seamos capaces de humanizar tanto los lugares de origen como la llegada de emigrantes - ha añadido-. Tengo esperanza en que se abra un camino frente a esa tragedia. La migración no es algo temporal es fruto de una realidad global: el mundo cambia y está cada vez más interconectado. Por eso tenemos el deber y la obligación de acoger y junto a quienes llegan, trabajar para crear un clima más humano también en sus países de origen. Es importante no generar rechazo hacia quién busca un futuro mejor, sino poner el foco de luz en la dignidad y en la responsabilidad compartida”.
La visita del Pontífice reafirma con fuerza que Canarias no es una periferia olvidada, sino un lugar central donde está en juego la dignidad humana. Su presencia en las islas será un acto de escucha, hacia quienes trabajan en primera línea de la acogida, un gesto de consuelo, para las comunidades que sostienen el peso de esta crisis y, un llamamiento a la conciencia internacional, recordando que la migración no es un fenómeno local, sino global. Siguiendo la estela de su predecesor, León XIV llega con un mensaje claro: cada migrante no es una cifra, sino un rostro; no es una carga, sino un hermano. El Papa “viene a confirmar esta Iglesia que peregrina y camina en las Islas Canarias”, ha concluido el obispo Mazuelos.
(LGR) (Agencia Fides 7/6/2026)