ÁFRICA/GHANA - “No a las represalias contra sudafricanos en otros países africanos como respuesta a la violencia xenófoba”, afirma Mons. Matthew Kwasi Gyamfi

martes, 2 junio 2026

Accra (Agencia Fides) – «Los ghaneses seguirán viviendo en Sudáfrica y los sudafricanos seguirán viviendo en Ghana. Los ghaneses tienen actividades comerciales allí y los sudafricanos también las tienen aquí. Vivimos en unidad y amor». Con este llamamiento, Mons. Matthew Kwasi Gyamfi, obispo de Sunyani y presidente de la Conferencia Episcopal de Ghana, ha pedido contención ante las tensiones xenófobas registradas en Sudáfrica, que han afectado, entre otros, a inmigrantes ghaneses.

En los últimos episodios de violencia, varios ciudadanos de distintos países africanos han sido repatriados apresuradamente para escapar de ataques xenófobos. Como reacción a estos actos de intolerancia en Sudáfrica, en algunos países de origen de los expulsados han comenzado a surgir sentimientos de hostilidad hacia los sudafricanos residentes en el exterior.

Mons. Gyamfi ha advertido de que estos hechos deben entenderse como la acción de una minoría y no como una actitud representativa del conjunto de la sociedad sudafricana. «Creo que los ghaneses que han sido repatriados, así como todos los demás ciudadanos africanos, deberían considerar estos actos como un malentendido por parte de algunas personas en Sudáfrica y no deberían reaccionar repatriando a su vez a sudafricanos», ha señalado. Asimismo, ha alertado de que «una vez que se inicia este proceso, se produce un efecto dominó en toda África». «Todos deben mantener la calma», ha insistido.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Ghana ha recordado además precedentes históricos de expulsiones recíprocas entre Nigeria y Ghana. «Ghana cometió en su momento el error de pedir a los nigerianos que regresaran a su país, y posteriormente también los nigerianos repatriaron a los ghaneses», ha recordado. Y ha añadido que ambos países «han aprendido la lección» y difícilmente repetirán aquellos errores. Se trata, no obstante, de dos episodios distintos: el primero en 1969, cuando Ghana ordenó la salida de extranjeros sin documentación -afectando principalmente a ciudadanos nigerianos-, y el segundo en 1983, cuando Nigeria expulsó a cerca de dos millones de extranjeros sin papeles, entre ellos alrededor de un millón de ghaneses.

En Sudáfrica, la violencia xenófoba se ha manifestado de forma recurrente, dirigida contra migrantes tanto asiáticos -procedentes de Pakistán, Bangladés y otros países- como africanos, llegados de Estados vecinos como Zimbabue y Mozambique, o de más lejos como Nigeria, Ghana y Somalia. Estas tensiones se han visto alimentadas por el alto desempleo y las profundas desigualdades económicas. Con frecuencia, los migrantes son acusados de “quitar puestos de trabajo”, cometer delitos o sobrecargar los servicios sociales.

Los episodios de violencia han incluido actos de justicia por mano propia, saqueos de comercios y agresiones en zonas como Gauteng y KwaZulu-Natal. Los incidentes más recientes, registrados en 2026, han estado marcados por protestas que reclamaban la expulsión de migrantes en situación irregular y que han derivado en violencia con muertos, heridos y nuevas repatriaciones.

Aunque no todos los sudafricanos comparten estas posiciones, el fenómeno se mantiene de forma recurrente. Tanto la Southern African Catholic Bishops’ Conference (SACBC) como el Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM) han condenado firmemente estos actos de violencia xenófoba.
(L.M.) (Agencia Fides 2/6/2026)


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