Roma (Agencia Fides) – «Con profunda alegría hemos presentado y entregado en manos del cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, los documentos sellados y rubricados durante una solemne ceremonia celebrada en Phnom Penh, relativos a la investigación diocesana sobre la causa de beatificación y canonización del obispo Joseph Salas y de sus 11 compañeros, mártires de Camboya. Esas cajas selladas contienen un precioso testimonio de fe, valentía y amor: casi 2.500 páginas que narran el camino heroico de estos hombres y mujeres en los años 1970-1977 en Camboya»: así lo ha comunicado a la Agencia Fides el obispo Olivier Schmitthaeusler, vicario apostólico de Phnom Penh, mientras los obispos de Laos y Camboya se encuentran en Roma para la visita ad limina apostolorum.
El vicario explica: «Ese dossier no solo representa la historia de sus vidas y de su sacrificio, sino que también es un patrimonio espiritual inestimable para la Iglesia y para el mundo».
La Iglesia local abrió oficialmente la investigación diocesana sobre los mártires camboyanos el 15 de mayo de 2015. Desde entonces, un equipo dedicado, bajo la dirección del padre Paul Chatserey, postulador de la causa, ha recogido testimonios y documentos de todo el mundo. El equipo estaba compuesto además por otros sacerdotes que forman parte del tribunal diocesano, el promotor de justicia, los notarios y una Comisión Histórica presidida por el padre Vincent Chrétienne.
El vicario Schmitthaeusler añade: «El obispo Yves Ramousse, que tanto amaba y conocía a estos futuros mártires, desempeñó un papel crucial en la preparación de la lista inicial. El trabajo de investigación y recopilación ha llevado a la presentación actual de 12 siervos de Dios: el obispo Joseph Chhmar Salas y sus 11 compañeros -sacerdotes, religiosos y laicos- que representan la riqueza del pueblo de Dios».
Al presentar la documentación al Dicasterio para las Causas de los Santos, donde se abrirá la «fase romana» de la causa de canonización, el vicario espera «que pueda continuar el examen y el discernimiento, para que estos mártires puedan ser pronto ofrecidos a la Iglesia universal como don y luminoso testimonio».
En conversación con la Agencia Fides, el postulador, padre Paul Chatserey, que también es director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Camboya y Laos, recuerda: «El impulso inicial para investigar las historias de los mártires camboyanos nos vino de san Juan Pablo II que, durante el Jubileo del año 2000, exhortó a las Iglesias asiáticas, en cada nación, a reconocer y hacer memoria de sus propios mártires». Karol Wojtyła dijo: «Estos siervos de Dios [...] forman una especie de gran fresco de la humanidad cristiana [...] Es el fresco del Evangelio de las Bienaventuranzas, vivido hasta el derramamiento de sangre». «Con este espíritu, la Iglesia camboyana estableció un lugar como Memorial de los mártires, levantamos una cruz y un pequeño santuario. Y desde entonces comenzó una celebración anual dedicada a los mártires, que ha reunido a fieles de toda la nación», explica.
«Poco a poco creció la sensibilidad y comenzamos a recopilar material, documentos y testimonios. Fue muy difícil porque, en los años oscuros de la guerra y de los Jemeres Rojos, las iglesias fueron destruidas junto con todos los documentos», relata el postulador. «Nos armamos de paciencia y empezamos a recoger testimonios orales.
Después recibimos una gran ayuda y un valioso apoyo de los archivos de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París. Así, el trabajo avanzó lentamente y con esfuerzo y, finalmente, después de años de estudio e investigación, logramos reunir suficiente material para llevar adelante la causa de monseñor Salas y sus 11 compañeros».
«Ahora –afirma- nuestra Iglesia en Camboya se alegra. La espiritualidad y la inspiración de los mártires son muy importantes, son una gran fuente de aliento para nosotros. Ahora nuestras comunidades se unirán en oración para que la causa pueda avanzar, según los designios de Dios, gracias al trabajo en su fase vaticana».
«Mientras tanto seguiremos sensibilizando, especialmente a los jóvenes, sobre la historia de nuestros mártires, publicando folletos y organizando encuentros culturales, catequéticos y de oración. Esperamos y rezamos para que su ejemplo pueda ser fecundo y traer gracia y santidad al futuro de nuestra pequeña Iglesia», concluye.
(PA) (Agencia Fides 28/5/2026)