Diocesi di Malabo
Malabo (Agencia Fides) – Ayer, martes 21 de abril de 2026, el papa León XIV inició la última etapa de su viaje apostólico por África con su llegada a Guinea Ecuatorial.
“Después de 44 años, el Sucesor de Pedro está entre nosotros y lo hemos acogido con gran afecto, como solo Guinea Ecuatorial sabe hacerlo. Ha sido un encuentro entre ‘cielo y tierra’. El Papa nos ha regalado su cercanía, recordándonos la presencia de Cristo entre nosotros con su palabra exigente y profunda, y con su abrazo a los niños”, escribe a la Agencia Fides la hermana Giusy Becchero, de las Hijas de María Auxiliadora (FMA), que trabaja en la archidiócesis de Malabo. “El momento más hermoso ha sido cuando ha tomado en brazos a los niños y se ha dejado abrazar por ellos… me ha hecho pensar en la frase ‘Bienaventurados los humildes y los puros de corazón’”, añade la hermana FMA.
“El viaje evoca el de Juan Pablo II en 1982, quien fue recibido por el mismo presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo. Ante él, en el poder desde hace más de cuatro décadas, León XIV ha pronunciado un discurso equilibrado pero significativo en el Palacio Presidencial. Sin adoptar un tono frontal, ha invitado a las autoridades a «ponerse al servicio del derecho y la justicia», subrayando la importancia de un compromiso sincero con el bien común”.
«Sé que habéis emprendido el ambicioso proyecto de construir una ciudad que, desde hace pocos meses, es la nueva capital de vuestro país. Habéis querido darle un nombre en el que parece resonar el de la Jerusalén bíblica, Ciudad de la Paz. ¡Que esta decisión interpele la conciencia de cada uno sobre qué ciudad desea servir!», ha dicho el Pontífice dirigiéndose al presidente, a las autoridades y al cuerpo diplomático.
“Cabe recordar -señala la hermana Giusy- que hasta hace pocos días la capital de Guinea Ecuatorial era Malabo; ahora habrá una nueva capital llamada Ciudad de la Paz. El Santo Padre se ha detenido ampliamente en el tema de la paz, subrayando que no es algo que se construye como una ciudad, sino una realidad que nace desde el interior”.
Otro de los momentos destacados de la jornada ha sido la visita al campus universitario “León XIV” de la Universidad Nacional, inaugurado con su nombre. «Vale la pena seguir apostando por la formación de las nuevas generaciones y por esa tarea, tan exigente como noble, que consiste en buscar la verdad y poner el conocimiento al servicio del bien común», ha afirmado el Papa. Una verdad «que nos precede, nos llama y nos trasciende», y que «no se fabrica, no se manipula ni se posee como un trofeo, sino que se acoge, se busca con humildad y se sirve con responsabilidad».
“Más allá de los encuentros oficiales, el Papa también ha realizado gestos concretos, fieles al espíritu de su pontificado -continúa la religiosa-. La visita al hospital psiquiátrico Jean-Pierre Olié de Malabo ha sido uno de los momentos más significativos. Al acercarse a los enfermos y al personal sanitario, ha puesto de relieve una realidad a menudo marginada: la de las personas vulnerables, especialmente quienes sufren trastornos mentales”. “Este gesto pastoral recuerda que la dignidad humana no depende de la condición social ni del estado de salud, sino que es inherente a toda persona. Los responsables del centro han interpretado la visita como una señal fuerte y un llamamiento a prestar mayor atención a quienes suelen ser olvidados. En un país donde persisten importantes desafíos sanitarios y sociales, la presencia del Papa supone un estímulo para promover políticas más inclusivas y humanas” añade.
“Esta etapa en Guinea Ecuatorial -concluye la Hija de María Auxiliadora- resume bien el espíritu del viaje de León XIV en África: un delicado equilibrio entre palabra profética y diplomacia, junto con una cercanía concreta a los más frágiles. Al invocar el derecho, la justicia y la solidaridad, el Papa no se dirige solo a los gobernantes, sino a toda la sociedad, llamada a ser protagonista de un futuro más justo y fraterno”.
(AP) (Agencia Fides 22/4/2026)