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Buenos Aires (Agencia Fides) – La guerra en Irán está teniendo repercusiones incluso en las zonas más alejadas de las áreas directamente afectadas por el conflicto, incluidos los países de Centro y Sudamérica.
A corto plazo, las economías de América Latina pueden experimentar efectos ambivalentes derivados del conflicto. La crisis puede traducirse en un aumento de la inflación, pero las exportaciones de materias primas podrían beneficiarse del incremento de los precios.
En México, los efectos sobre los ingresos petroleros podrían traer beneficios al gobierno a corto plazo. Otro impacto potencial se refiere al precio de los combustibles, para los cuales el gobierno intenta reducir la presión, asegurando que el precio para los distribuidores se mantenga estable al menos durante los próximos seis meses.
En cuanto a Argentina, que llega de profundas reformas económicas de corte ultraliberal impulsadas por el presidente Javier Milei, un reciente informe de Morgan Stanley analiza los posibles efectos del conflicto sobre la economía nacional. Según este banco estadounidense, un aumento en el precio del petróleo se traduciría en mayores exportaciones, especialmente gracias a las reservas del yacimiento de Vaca Muerta, favoreciendo la balanza de pagos. Sin embargo, el problema radica en la inflación, un verdadero talón de Aquiles de la economía argentina en los últimos años. Según el modelo de Morgan Stanley, un aumento del 10 % en el precio del crudo incrementaría la inflación entre un 0,2 y un 0,4 %.
Existen también efectos sobre otro sector clave para la economía argentina: la agricultura. En este caso, la guerra en Irán podría tener un efecto dual: por un lado, podría impulsar los precios globales, beneficiando a Buenos Aires dado que el sector representa el 60 % de las exportaciones; por otro, Irán es un gran exportador de fertilizantes y la escasez de suministros procedentes de Teherán haría subir los precios de los insumos agrícolas. Aunque este factor podría favorecer las exportaciones, preocupa el mercado interno, ya que un aumento en los precios de los productos agrícolas podría generar una inflación superior a la estimada por Morgan Stanley, con consecuencias graves para los sectores populares, ya afectados por las reformas ultraliberales.
En el caso de Brasil, hay dos aspectos a considerar. A corto plazo, Brasil podría beneficiarse del aumento del precio del petróleo, ya que en los últimos años se ha convertido en exportador. Sin embargo, el sector agrícola también se verá afectado: el alza de precios podría trasladarse al costo del combustible, aumentando la inflación de manera similar al caso argentino. Además, Brasil también ha visto reducidas sus importaciones de fertilizantes debido al conflicto en Irán. A diferencia de Argentina, donde el aumento de los precios agrícolas podía favorecer las exportaciones, en Brasil esto se combina con una reducción de las mismas, ya que Irán y Oriente Medio eran destinos de productos como el trigo, que para llegar a su destino debía pasar por el estrecho de Ormuz.
Las reacciones de los gobiernos latinoamericanos han sido variadas. En Argentina, Milei se mantiene como un firme aliado de Israel. Otros presidentes, en cambio, han cuestionado la postura de Estados Unidos. Uno de ellos es el presidente colombiano Gustavo Petro, que publicó en X el día del inicio de los bombardeos que Trump “se equivocó”. Declaraciones de similar tenor fueron emitidas por el gobierno venezolano, que tras el inicio de los ataques expresó su descontento por la opción militar. Por último, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se ha pronunciado varias veces sobre la guerra, comparando este conflicto con la guerra de Irak de 2003 durante la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.
(CG) (Agencia Fides 27/3/2026)