Edsa Archive
Manila (Agencia Fides) – “En 40 años, el sistema educativo de Filipinas no ha sabido captar el espíritu de la revolución de EDSA. En los libros de texto no se explica de manera completa lo que ocurrió durante la dictadura de Ferdinand Marcos Sr., se omiten la violencia y las graves violaciones de los derechos humanos que tuvieron lugar. Por ello, en la mente de las nuevas generaciones no hay conciencia sobre lo que significó aquel tiempo oscuro”, afirma a la Agencia Fides el jesuita p. Albert Alejo, antropólogo y docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Gregoriana y en la Universidad Ateneo de Manila, mientras en Filipinas se celebra el 40° aniversario (23-25 de febrero de 1986) de la revolución popular de EDSA, acrónimo de Epifanio de Los Santos Avenue.
En esa avenida, en 1986, más de dos millones de personas marcharon pacíficamente exigiendo la renuncia del dictador Marcos, quien huyó al extranjero, y el régimen terminó sin derramamiento de sangre.
“En 1986 –recuerda p. Alejo– vivimos un momento glorioso con la revolución popular. Fue una bendición, una promesa, un desafío. Gracias a la manifestación no violenta se abrió una nueva fase en la historia del país y se pudo redactar una nueva Constitución, la de 1987, con carácter y visión más democrática, que dio espacio a la sociedad civil”.
El jesuita señala que “se iniciaron reformas, pero muchas no se concretaron plenamente en los años siguientes: por ejemplo, persiste el ‘crony capitalism’ (capitalismo de compadrazgo, ndr), se mantienen las dinastías políticas que se han multiplicado y han surgido también las regionales. El sistema educativo no logró transmitir en los libros de texto escolares el espíritu de aquella etapa, y así en las nuevas generaciones se difundió la idea de que el tiempo de la dictadura no fue tan malo”.
“Podemos decir que ha habido descuido, negligencia en perpetuar el espíritu de ese compromiso, y por tanto ha habido un fracaso”, destaca, especialmente porque la obra de “revisionismo histórico” que intenta borrar del relato nacional el pasado oscuro de Filipinas parece haber tenido éxito, de algún modo.
En aquel tiempo, recuerda p. Alejo, “la Iglesia católica estuvo en primera línea defendiendo y promoviendo la dignidad humana, en todos los niveles”. “Hoy –prosigue– el espíritu de EDSA contiene un desafío y una responsabilidad. Hoy hay una nueva oportunidad para toda la nación. También la Iglesia católica, que sigue siendo una brújula moral, tiene una gran responsabilidad”.
“El movimiento anticorrupción –concluye el p. Alejo-, surgido en el último año en Filipinas, a raíz de los escándalos por proyectos de prevención de desastres naturales financiados y nunca realizados, se conecta con esto y nos llama a combatir al verdadero enemigo: la negligencia, la indiferencia. Es tiempo de asumir responsabilidades, y cada católico, toda la comunidad cristiana, tiene un papel crucial que desempeñar”.
(PA) (Agencia Fides 24/2/2026)