EUROPA/ITALIA - Sacerdotes y religiosas chinos “en misión” en los barrios de Nápoles

domingo, 11 enero 2026 misión   sacerdotes   religiosas   inmigrantes  

por Giuseppe Li

Nápoles (Agencia Fides) – Al término del Jubileo, la Iglesia de Nápoles ha vivido una iniciativa de evangelización de especial relevancia, dirigida a la comunidad china presente en la ciudad.
La iniciativa, promovida por don Paolo Kong, capellán de la Comunidad Católica China en Nápoles, se ha desarrollado del 27 de diciembre de 2025 al 4 de enero de 2026, con el apoyo y la invitación de la Arquidiócesis de Nápoles, bajo la guía y el aliento del obispo auxiliar Michele Autuoro.

Veinte sacerdotes y religiosas, invitados por don Paolo, han recorrido durante varios días las zonas con mayor presencia china, en particular el área de Gianturco, lugar de trabajo y de vida cotidiana para muchas familias. Organizados en cinco grupos, los misioneros han optado por un estilo de anuncio puerta a puerta, visitando cada vivienda y cada actividad, estableciendo así un contacto directo y sin intermediarios con sus compatriotas chinos. Una experiencia de auténtica cercanía, que ha permitido encontrarse con las personas allí donde viven y trabajan.

Ha sido una experiencia significativa y muy importante para la pastoral de la comunidad china en Nápoles. El anuncio del Evangelio no se ha expresado a través de grandes eventos, sino dentro de la normalidad de la vida diaria: entrar en las casas, detenerse en los lugares de trabajo, compartir una palabra de esperanza y hacer resonar, con respeto y libertad, el nombre de Jesús entre los compatriotas chinos residentes en la ciudad.

Durante los encuentros ha emergido con fuerza una realidad marcada por ritmos de trabajo intensos y por una fuerte concentración en la seguridad económica. Muchas de las personas encontradas viven casi totalmente absorbidas por la actividad laboral, con poco tiempo y espacio para el cuidado de la vida interior. Algunos han expresado una visión de la fe como algo marginal o incluso un obstáculo, mientras que otros se definen creyentes solo de nombre, sin una verdadera experiencia espiritual.

Y, sin embargo, cuentan los misioneros, precisamente bajo esta superficie ha aflorado una necesidad profunda de esperanza y de orientación. Una necesidad a menudo silenciada, pero perceptible en el diálogo y en la escucha recíproca. En este contexto, incluso la indiferencia o el rechazo no se han vivido como un fracaso, sino como parte de un camino que requiere paciencia, fidelidad y amor, en el reconocimiento de que el anuncio del Evangelio solo puede suscitar adhesiones y seguimientos que nacen en la libertad.

Un momento especialmente significativo se ha vivido el 31 de diciembre, cuando los misioneros han sido recibidos por el arzobispo de Nápoles, el cardenal Domenico Battaglia, junto con los obispos auxiliares. Durante el encuentro, el grupo ha compartido el sentido y las experiencias vividas en los días de misión, recibiendo del pastor de la Iglesia napolitana palabras de aliento, apoyo y cercanía. Un signo concreto de la comunión eclesial y de la atención de la diócesis hacia la comunidad china y el compromiso misionero a su servicio.
«Hemos sembrado», relatan los participantes, confiando al Señor el tiempo y los frutos del crecimiento. Una imagen evangélica que ha acompañado toda la experiencia y que resume su sentido más auténtico.

En el momento final de evaluación y puesta en común, junto con el obispo Michele, ha surgido con claridad también una perspectiva de futuro. A la luz de lo vivido, la Comunidad Católica China, en comunión y con el apoyo de la Diócesis de Nápoles, tiene la intención de continuar el camino de acercamiento y acompañamiento de los compatriotas chinos presentes en el territorio, a través de proyectos, iniciativas y recorridos pastorales concretos, capaces de responder a las necesidades humanas y espirituales que han emergido durante la misión. Algunos misioneros han testimoniado haber redescubierto la verdad de las palabras de la Escritura: «¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian el Evangelio!». Un relieve particular se ha dado a las visitas a las familias católicas chinas, que han manifestado gratitud por haberse sentido escuchadas, bendecidas y acompañadas. En más de un caso, el saludo final ha estado acompañado por lágrimas de emoción.

La experiencia misionera vivida por religiosas y sacerdotes chinos se inserta en el camino más amplio de la Iglesia de Nápoles hacia una pastoral atenta a las comunidades migrantes y representa un signo concreto de una Iglesia que sale, encuentra y camina junto a los demás, sembrando esperanza en las periferias humanas y espirituales de la ciudad.
(Agencia Fides 11/1/2026)


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