VATICANO - "LAS PIEDRAS, LOS SONIDOS, LOS COLORES DE LA CASA DE DIOS" a cargo de Su Exc. Mons. Mauro Piacenza - Principios inspiradores para la construcción de iglesias y espacios para la celebración y adoración de la Eucaristía (III)

martes, 31 octubre 2006

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La tipología interior - Dentro, el espacio cultual se articula en diversos lugares: baptisterio, presbiterio, aula, coro, penitencieria, capilla para la custodia del sacramento, criptas, capillas votivas, sepulturas, etcétera Cada uno de estos entornos debe su identidad al hecho de que es "lugar" litúrgico y es iconográficamente integrable.
1 - El baptisterio es el lugar en que los catecúmenos se convierten en cristianos. Dado que el catecúmeno no pertenece todavía a la Iglesia, dicho lugar se debe distinguir del aula y sobre todo del presbiterio. Por tanto, el área bautismal debe diferenciarse claramente bien rebajando el pavimento, con bastidores que separen o volúmenes circunscritos.
2 - El presbiterio es el lugar principal para la acción cultual y está reservado a los sagrados ministros. Se trata de un área arquitectónicamente separada del resto de la Iglesia por un sistema de tarimas con gradas, marcas cromáticas, decoraciones arquitectónicas. Se diferencian tres polos cristológicos - altar, ambón, sede - y está coronado por el crucifijo.
3 - El altar constituye el centro del proyecto de toda la Iglesia, ya que en él se celebra el santo sacrificio. Es el ara en la que se ofrece Cristo como víctima sacrificada y sumo sacerdote; es mesa a la que Cristo invita a sus discípulos a la santa cena en su aspecto de memoria y memorial; es sepulcro que recuerda la muerte y resurrección de Cristo.
4 - Así como el altar es la mesa del sacrificio, el ambón es la mesa de la palabra. Es deseable que esté fijo, distinto del resto del presbiterio, dotado de una estructura envolvente.
5 - La sede es por el contrario, el signo de la presidencia desde dónde el celebrante, en persona Christi, preside la comunidad reunida en santa asamblea. Desde un punto de vista proyectivo es oportuno que altar, ambón y sede tengan una coordinación estilística, para asimilar iconográficamente Cristo-palabra, Cristo-sacrificio, Cristo-cabeza.
6 - El tabernáculo es el lugar de la custodia eucarística y no sólo de la llamada "reserva". En las iglesias de nueva construcción es oportuno predisponer una capilla para la adoración eucarística en continuidad arquitectónica con el área presbiteral; esta podría servir también como capilla para las celebraciones diarias. En las adecuaciones litúrgicas se deben evitar colocaciones del tabernáculo en lugares que no sean muy claros y arquitectónicamente incongruos. Cuando el tabernáculo es colocado en el centro del presbiterio debe superar la instalación general y ser de acceso celebrativo. En tal caso la sede, si es central, no debe cubrirlo y tampoco debería cubrirlo el presidente cuando está en la sede. Para permitir un adecuado respeto de la conservación eucarística y de la acción litúrgica, es oportuno que el tabernáculo no sea colocado paralelo al ambón, o en interferencia con los otros lugares conmemorativos. En cuánto a la estructura, el tabernáculo, además de garantizar la inviolabilidad prescrita, tiene que tener una forma noble e iconografía coherente, para significar la presencia real llevando a la adoración personal.
7 - El aula es el lugar de la asamblea. Se debe proyectar de modo que los fieles puedan moverse y estar quietos de forma cómoda según las exigencias rituales. Se deben por ello, prever asientos, reclinatorios (olvidados con bastante frecuencia), recorridos. Es importante garantizar a los participantes la visibilidad del presbiterio y la difusión del sonido, para hacer posible una participación activa. En la disposición del aula se pueden destinar zonas a la colocación de decoraciones idóneas para la celebración de los matrimonios y funerales.
8 - La penitenciaria es por el contrario, el lugar dedicado a la celebración de la reconciliación. Dado que la Iglesia exige la confesión auricular, dicho lugar debe prever espacios para el encuentro reservado entre confesor y penitente.
En la iglesia edificio pueden además encontrarse capillas votivas queridas por la piedad popular pero no deben imponerse subrepticiamente sobre la instalación general. En estos casos el criterio artístico debe estar en relación con el devocional. En todo caso la inserción de nuevas efigies no se debe confiar al gusto y deseos de los individuos, sino que debe ser conducido por los responsables de la pastoral y los expertos de arte. Gusto y devoción son oportunamente educados en la escuela de la fe perenne de la Iglesia.
La iglesia edificio es pues una metáfora de la nueva Jerusalén, narrando iconográficamente la íntima unión entre la Iglesia peregrina, la Iglesia purgante y la Iglesia triunfante. Símbolos figurativos y no figurativos son pues vistos con una hermenéutica teológica y en un contexto litúrgico.
Conclusión - En la conciencia de la Iglesia el entorno cultual no es un conjunto de elementos yuxtapuestos sino un unum de por si que se materializa en el acontecimiento celebrativo. Se deben pues evitar, repeticiones iconográficas, contenidos erróneos, instalaciones farragosas, formas depravadas, etcétera El sistema es comparable a un organismo viviente, que está compuesto por innumerables partes, pero debe su esencia al hecho de constituir un organismo animado. Por tanto como en un ser viviente la vivisección hace perder el elemento peculiar de la vida, así en una iglesia edificio la descomposición altera irremediablemente la esencia.
Además, como un organismo viviente se desarrolla en el tiempo sin con ello, cambiar nunca de identidad, así la iglesia edificio cambia en referencia a las exigencias litúrgicas y a las coyunturas históricas manteniendo su propia esencia.
Cada parte de la iglesia edificio está ordenado pues a un conjunto superior y recibe la linfa vital del culto divino. Se trata de tantas teseras de un único mosaico, cuyo artífice último es Dios y cuyo diseño celebra en Cristo encarnado su encuentro con la comunidad.
+ Mauro Piacenza, Presidente de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia, Presidente de la Pontificia Comisión de Arqueología Sagrada. (Agencia Fides 31/10/2006 - Líneas: 72 Palabras: 926)


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