VATICANO - Las reliquias de Santa Teresa del Niño Jesús en la Capilla de Propaganda Fide al inicio del mes misionero: "el amor es el alma de la misión"

martes, 3 octubre 2006

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Al inicio del mes de octubre, mes de las Misiones que culmina en la Jornada Misionera Mundial, las reliquias de Santa Teresa del Niño Jesús, Patrona de las Misiones, ha sido acogidas en la Capilla del Palacio de Propaganda Fide. El Cardenal Prefecto, Iván Dias, ha presidido la solemne Concelebración Eucarística en la que ha participado todo el personal de la Congregación para la evangelización de los Pueblos y los Secretariados internacionales de las Obras Misionales Pontificias. Con el Card. Dias han concelebrado Su Exc. Mons. Henryk Hoser, Secretario adjunto de la Congregación y Presidente de las Obras Misionales Pontificias, el Subsecretario p. Massimo Cenci, los sacerdotes que trabajan en la Congregación y en las Obras Pontificias.
En su homilía el Card. Dias ha recordado el viaje de la joven Teresa Martín a Roma, dónde mostrando una gran valentía y decisión, durante una audiencia pontificia, pidió directamente al Papa León XIII el permiso de poder entrar en el convento aunque sólo tenía 15 años. El elemento característico que marcó toda la breve vida de Santa Teresa del Niño Jesús fue el amor: amor hacia Dios pero también amor proyectado hacia el exterior, hacia el prójimo, hacia toda la humanidad, como ha dejado escrito: "Mi vocación es el amor. En el corazón de la Iglesia mi Madre, yo seré el amor, así seré todo". "El amor, la caridad es el alma de la misión" ha subrayado al Cardenal recordando la experiencia de Teresa y el Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la próxima Jornada Misionera Mundial.
Santa Teresa del Niño Jesús fue proclamado Patrona universal de las Misiones junto a San Francisco Javier: “nos recuerdan los dos rostros de la misión - ha continuado el Card. Dias -, la contemplación y la acción, porque hay que ser contemplativos en acción, actuar sin olvidar la oración y el aspecto espiritual". Tanto Santa Teresa como San Francisco Javier murieron jóvenes, vivieron pocos años, la una en el Carmelo de Lisieux y el otro en las misiones del oriente, sin embargo, su obra es imborrable. "Yo estoy aquí - ha afirmado el Card. Dias - porque San Francisco Javier bautizó a mis antepasados".
Mirando estos dos ejemplos, el Cardenal Prefecto ha recordado a cuántos trabajan en el Dicasterio Misionero que no "cuenta la cantidad del trabajo desarrollado sino la calidad, el amor con que se desarrolla" y ha exhortado por tanto a no dejarse llevar de los aspectos burocráticos, sino tener un corazón grande lleno de amor como Teresita. El Card. Dias ha celebrado la Misa por todo el mundo misionero, en particular por cuantos viven en los territorios confiados a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos: Obispos, sacerdotes locales, misioneros, religiosos, religiosos, laicos y también por cuantos no han podido todavía escuchar el mensaje del Evangelio, para que la intercesión de Santa Teresa del Niño Jesús haga bajar del cielo abundantes gracias divinas, como “la lluvia de pétalos de rosas" que ella prometió. (S.L) (Agencia Fides 3/10/2006 - Líneas: 37 Palabras: 527)


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