VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA a cargo de don Nicola Bux y don Salvador Vitello - "Unidad"

jueves, 20 abril 2006

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Unidad". La reflexión sobre el Dios "Uno" y "Único" empuja a detenerse en el valor y sobre la interpretación del término unidad y sobre su correcto empleo en los diversos ámbitos eclesiales. Ante todo la unidad es una de las cuatro notas de la Iglesia (Una, Santa, Católica, Apostólica) que recordamos siempre en la profesión de fe niceno-constantinopolitana. Entre las notas del Credo, además y no por casualidad, la unidad es antes ella y de ella las otras derivan, sea a nivel lógico sea sobre el plan teo-lógico. El mismo ruego de Cristo "Ut Unum sint" es, en su cierta eficacia, el fundamento de la unidad y solicita una imprescindible unión con el testimonio cristiano ella que lleva su eficacia de la unidad de la Iglesia, más bien su única condición de posibilidad.
La primera tarea de los cristianos es no "construir" pues una unidad humana, sociológicamente relevante, también fruto de diálogo incesante y compromiso sobre la verdad, cuanto bastante "reconocer" la unidad que el propio Cristo dona a la Iglesia. Y' Cristo que dona Unidad a la Iglesia y a los cristianos, por consecuencia la unidad es dada, está presente, ya hay en la Iglesia, ya que ella es el Cuerpo Místico de Cristo Renacido, que no es ni puede ser fragmentado. Una tal unidad, siendo dada por Cristo de manera cierta e infalible a la Iglesia, sin embargo no aparece visiblemente en toda su plenitud. Esta situación no es que atribuir a la "falta de unidad", que es dada, pero al "defecto de libertad" de los hombres pecadores, de cuya vida no trasluce lo unida donada por el Dios. Pues la unidad no es el resultado, tampoco pesado y arduo, de los esfuerzos humanos, pero está un regalo inefable y cierto del Dios en su Iglesia.
Como recuerda con fuerza san Giovanni Crisostomo, el primero deber de cada cristiano, por encima de todo, es aquel de la unidad: unidad de fe, unidad en la profesión de la fe, unidad con quien ha recibido de Cristo la tarea de "presidir" en la caridad. Usted primera unidad de cuyo ser constantemente consciente es aquel a intra, entre cristianos mismos y entre pertenecientes a la misma confesión católica de la fe. Aparece perlomeno anómalo la actitud de quien es preocupado constantemente de "hacer unidad con el mundo" y aparece despreocupada de la unidad donada por Cristo, que es unidad de juicio con la Iglesia y en particular con el Magisterio pontificio.
Condición porque la unidad donada trasluza en todo su resplandor y sea motivo de conversión por el mundo, "porque el mundo crea que Tú me has mandado", es la constante personal conversión de cada miembro vivo de la Iglesia: conversión a la Verdad, que es obediencia a la Verdad, conversión a la Presencia de Cristo, que es reconocimiento de Su Presencia y, sólo consecuentemente, conversión ética y moral. El prevalecer ontología sobre la ética necesariamente solicita la prioridad del "reconocimiento del Misterio presente", sobre cada esfuerzo ético subjetivo, el que sería condenado a quedar completamente ineficaz si no se basara en Cristo.
La adhesión de cada uno a Cristo y a la Verdad de Él revelado, en la continua conversión personal, es la calle que recorrer porque la unidad donada por el Dios a Su Iglesia trasluza en toda su eficacia. Momento calificado y particularmente "visible" del mundo de la unidad de la Iglesia y los cristianos es, según la reciente enseñanza de Su Santidad Benedetto XVI, él unido sobre aquellos "valores no negociables" como la vida, la familia y la educación, alrededor de los que realmente se prueba la fidelidad y la unidad, y por consecuencia la autenticidad, de la pertenencia a la Iglesia católica. Pertenencia es el término que describe más específicamente la unidad y que será objeto de la próxima reflexión. , Agencia Fides 20/4/2006 - rayas 42, palabras 581,


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