ÁFRICA/CAMERÚN - “Formar a los jóvenes en la fe y en su integración en la vida social”

jueves, 29 octubre 2026

Roma (Agencia Fides) – En Camerún, donde el desempleo y las dificultades para integrarse en la sociedad representan algunos de los principales desafíos para las nuevas generaciones, la Iglesia está llamada a desempeñar un papel fundamental en el acompañamiento y la formación de los jóvenes. En este compromiso se inscribe el Rajec (Réseau des Anciens Jécistes du Cameroun), la red de antiguos miembros de la Juventud Estudiantil Cristiana (Jeunesse Étudiante Chrétienne), que reúne a más de 500 personas en 18 diócesis del país. Reconocido por la Conferencia Episcopal de Camerún en 2022, el movimiento combina formación profesional, promoción del emprendimiento y testimonio cristiano, con el objetivo de responder a los nuevos desafíos que plantean la transformación de la sociedad y la difusión de las redes sociales y la inteligencia artificial. Hablamos de ello con Jean Claude Fort-Lamy, responsable nacional del Rajec, que se encontraba en Roma con motivo de la Asamblea del Foro Internacional de Acción Católica (FIAC).

P. ¿Qué es el Rajec y cuáles son sus principales objetivos?
R. El Rajec es un movimiento de Acción Católica que reúne a quienes han formado parte de la Juventud Estudiantil Cristiana (JEC) de Camerún. Nuestra red cuenta con más de treinta años de historia y está reconocida por la Conferencia Episcopal de Camerún desde 2022. Nuestro objetivo es fortalecer la fe de sus miembros y seguir contribuyendo a la vida y a la misión de la Iglesia. Formamos parte de una red que no está presente únicamente en Camerún, sino también en otros países africanos y en el resto del mundo.

P. ¿Qué alcance tiene vuestra red en el territorio camerunés?
R. Actualmente contamos con más de 500 miembros, distribuidos en 18 diócesis. Esta presencia extendida nos permite estar cerca de las comunidades locales y afrontar los desafíos que los jóvenes encuentran a diario, tratando de ofrecer respuestas concretas a sus necesidades.

P. ¿Cuáles son hoy las principales dificultades a las que se enfrentan los jóvenes de Camerún?
R. Uno de los problemas más graves es, sin duda, el desempleo, que también genera importantes dificultades para integrarse en la vida social y económica. Por eso, a través de nuestra red de círculos sociales, tratamos de responder a las necesidades de los jóvenes, especialmente de los estudiantes, ayudándolos a desarrollar competencias que puedan favorecer su futuro.

P. ¿Cómo intentáis apoyar concretamente a los jóvenes en la búsqueda de empleo y en la construcción de su futuro?
R. En colaboración con la Conferencia Episcopal, organizamos cursos de formación profesional dirigidos a los jóvenes. Un ejemplo es el taller que promovimos al margen de nuestra Asamblea General, dedicado a lo que en francés llamamos activités génératrices de revenus, es decir, actividades generadoras de ingresos.
El objetivo es proporcionar herramientas básicas a los participantes para iniciarse en el emprendimiento, aprender a desarrollar iniciativas económicas y adquirir una mayor autonomía. Queremos ayudarlos a convertirse en protagonistas de su propio futuro, favoreciendo su integración en la vida económica y social.

P. Vuestra misión no se limita a la formación profesional. ¿Qué papel atribuís a la formación cristiana?
R. La dimensión espiritual es fundamental. Junto con la formación profesional, procuramos educar a los jóvenes para que sean «la sal de la tierra y la luz del mundo» para sus coetáneos. Queremos que sean capaces de dar testimonio del Evangelio y anunciarlo en todos los ámbitos de su vida: en la familia, en la escuela, en el trabajo y en las relaciones sociales.
Creemos que la fe no debe quedar confinada a la esfera privada, sino traducirse en comportamientos concretos, en solidaridad, responsabilidad y compromiso con el bien común.

P. ¿Qué nuevos desafíos plantea la difusión de las redes sociales y la inteligencia artificial a los jóvenes?
R. El uso cada vez más extendido de las redes sociales y, hoy, de la inteligencia artificial representa un desafío importante. Estas herramientas pueden ofrecer oportunidades, pero también pueden desorientar a muchos jóvenes e influir en su manera de pensar, relacionarse e interpretar la realidad.
Por eso es necesario adaptar nuestros modelos formativos a las nuevas circunstancias. No podemos seguir formando a los jóvenes como si el mundo digital no existiera: debemos ayudarlos a desarrollar el sentido crítico y la responsabilidad, para que sepan utilizar estas tecnologías de manera consciente y coherente con los valores cristianos.

P. ¿Las instituciones públicas están tomando conciencia de estos problemas?
R. Sí, el Estado ha empezado a reconocer la magnitud de estos desafíos y la necesidad de intervenir. Un ejemplo es la normativa que sanciona la difusión de discursos de odio en las redes sociales. Es una señal importante, porque muestra que la protección de las personas y la responsabilidad en el uso de las herramientas digitales se han convertido en cuestiones centrales.
También nosotros, como red de Acción Católica, sentimos la responsabilidad de acompañar a los jóvenes en este camino, ayudándolos a vivir su fe y a ejercer su ciudadanía de manera consciente, también en el mundo digital.
(L.M.) (Agencia Fides, 29/10/2026)


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