ASIA/INDIA - Nueva ley “anti-conversión” en Maharashtra: su impacto en la vida de los cristianos

viernes, 11 septiembre 2026

Diocese of Poona

Poona (Agencia Fides) – En el estado indio de Maharashtra, en el centro-oeste del país, la comunidad católica tiene que desarrollar su vida pastoral y su misión evangelizadora en el nuevo marco establecido por la 'Maharashtra Freedom of Religion Act 2026', aprobada por la Asamblea Legislativa del Estado y en vigor desde el 28 de agosto, tras recibir el visto bueno de la presidenta de la República de India.

La ley tiene como objetivo impedir las conversiones religiosas obtenidas mediante la fuerza, el fraude, la coacción, declaraciones falsas, promesas, lisonjas o presiones indebidas. Entre las conductas que pueden ser sancionadas figuran ofrecer dinero o regalos, prometer un empleo, garantizar una educación gratuita, ofrecer un matrimonio o un estilo de vida mejor, o invocar curaciones divinas con el propósito de inducir a una persona a cambiar de religión. También puede quedar dentro del ámbito de aplicación de la ley presentar una religión como superior a otra con la intención de favorecer una conversión.

Las penas pueden alcanzar los siete años de prisión y una multa de 100.000 rupias, mientras que en caso de reincidencia pueden llegar a diez años. Además, la carga de la prueba recae sobre la persona acusada de provocar o favorecer una conversión, y la denuncia puede ser presentada también por un familiar o conocido de la presunta «víctima». Esta disposición, advierten sus críticos, podría exponer a sacerdotes, religiosos, agentes de pastoral y simples fieles a procedimientos judiciales basados en acusaciones que no procedan de la persona directamente implicada.

La nueva normativa ya tiene consecuencias sobre la vida de los cristianos, observa a la Agencia Fides monseñor Simon Almeida, obispo de Poona, diócesis situada en Maharashtra: «Maharashtra es el decimotercer estado de India que ha aprobado una ley sobre la “libertad religiosa” que, en realidad, es una ley anti-conversión. Hay que decir que los católicos no están en absoluto implicados ni pretenden promover conversiones a la fe cristiana. Sin embargo, hay personas que desean conocer a Cristo y para ellas este camino se ha vuelto más difícil y está sujeto a fuertes restricciones».

El obispo, que guía a una comunidad de 92.000 católicos, señala: «Nos encontramos con que ya no podemos afirmar que Jesús es el único Dios y el único Salvador: esta frase puede interpretarse como una comparación y una deslegitimación de otras religiones. Incluso cuando predicamos en la iglesia tenemos que actuar con mucha prudencia».

«Con esta legislación restrictiva, nuestra predicación encuentra objetivamente dificultades», insiste.
La cuestión tiene además un alcance más amplio, señala el obispo, porque «en Maharashtra, como en toda India, existen numerosas instituciones sociales católicas que trabajan en los ámbitos de la educación, la sanidad, la asistencia social y el apoyo a los pobres, los dalits y las poblaciones tribales. Y su labor podría ser sometida a un escrutinio o incluso acusada de proselitismo».

Sin embargo, en un estado gobernado por el partido nacionalista Bharatiya Janata Party -el mismo que gobierna India a nivel federal-, «nuestra actitud es siempre dialogante. Nunca buscamos la confrontación, pero queremos entablar un diálogo con el Gobierno para que el objetivo de impedir las conversiones obtenidas mediante la coacción no termine vulnerando derechos fundamentales como la libertad de conciencia», concluye.

También el 'United Christian Forum' de India ha pedido al Gobierno de Maharashtra que revise y aplace la aplicación de la normativa, en un memorándum dirigido al primer ministro del Estado, Devendra Fadnavis: «La caridad cristiana -se subraya- no tiene como finalidad buscar nuevos fieles, sino que nace del amor gratuito a cada persona, acogida y amada en su dignidad fundamental como imagen de Cristo».

Los cristianos del Estado apelan asimismo a la Constitución india, que garantiza la libertad de profesar, practicar y propagar la propia religión, siempre dentro del respeto al orden público, la moral y la salud pública.
(PA) (Agencia Fides 11/9/2026)


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