Katmandú (Agencia Fides) – “Estamos profundamente agradecidos al Santo Padre por haberse acordado de Nepal en esta hora de crisis, por haber rezado por nosotros y por haber prometido su apoyo en la ayuda a las víctimas de las inundaciones”. Lo cuenta a la Agencia Fides el padre Silas Bogati, administrador apostólico del Vicariato de Nepal, al comentar el mensaje de cercanía y oración del papa León XIV por la población afectada por las devastadoras inundaciones que han golpeado en los últimos días a Nepal y a las zonas del Himalaya situadas en la frontera con el Tíbet. “Aunque la Iglesia en Nepal es pequeña, con unos 10.000 católicos, la preocupación del Santo Padre por el pueblo de Nepal nos ha conmovido y emocionado profundamente”, prosigue el padre Bogati.
En un telegrama firmado por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, León XIV ha expresado su dolor por las víctimas y por la devastación provocada por las inundaciones. El Papa ha encomendado las almas de los fallecidos a la misericordia de Dios, ha dirigido sus condolencias a las familias y ha asegurado su “cercanía espiritual” a todas las personas afectadas. También ha asegurado su oración por el personal implicado en las operaciones de socorro e invocado sobre todos la protección divina.
El balance de la catástrofe continúa agravándose: según los últimos datos disponibles, son al menos 469 las personas fallecidas en Nepal, mientras que más de 1.500 permanecen desaparecidas entre el territorio nepalí y el Tíbet. Las autoridades advierten además del riesgo de nuevas inundaciones debido a un lago formado aguas arriba por la acumulación de escombros.
“Entre los desaparecidos hay habitantes de la zona, peregrinos y turistas”, informa el padre Bogati. “Tememos que también algunos católicos que trabajaban en estas zonas puedan haber sido arrastrados por la crecida. Ninguna iglesia católica ha sido afectada por las inundaciones”, precisa.
“Cáritas Nepal ya está sobre el terreno y está tratando de llevar ayuda a las víctimas”, informa. “Ya estamos sobre el terreno”, reitera. La red de Cáritas Nepal, que trabaja a través de programas dedicados a la gestión de emergencias, la salud y el apoyo a las comunidades vulnerables, está implicada en la intervención en favor de las poblaciones afectadas. “Rezamos y trabajamos para que las personas afectadas puedan recibir la ayuda que necesitan”, concluye.
El dispositivo de socorro continúa trabajando en las zonas más devastadas. Las autoridades nepalíes han movilizado al ejército, la policía, helicópteros y equipos especializados para buscar a los desaparecidos y llevar ayuda a las comunidades que han quedado aisladas. Sin embargo, la destrucción de carreteras y puentes hace particularmente difíciles las comunicaciones con algunas de las localidades afectadas. El Gobierno nepalí ha creado además una unidad de emergencia para coordinar las búsquedas y prestar asistencia a los ciudadanos extranjeros implicados en la tragedia.
Dramático es el destino de numerosos peregrinos extranjeros que se encontraban en la región, camino de regreso o de ida al monte Kailash y al lago Mansarovar, en el Tíbet. El Kailash es considerado sagrado por diversas tradiciones religiosas asiáticas: para los hindúes está asociado a la morada de Shiva y Parvati, mientras que en el budismo tibetano se identifica con el monte Meru, centro simbólico del universo. La peregrinación alrededor de la montaña, de unos 52 kilómetros, se realiza normalmente en tres días y representa para muchos fieles un camino de oración, purificación y renovación espiritual.
Según los datos difundidos por las autoridades, entre los desaparecidos figuran peregrinos y turistas indios, estadounidenses, australianos, británicos, canadienses, ucranianos y de otros países. La tragedia ha golpeado una de las principales vías de comunicación entre Katmandú y el Tíbet y una de las rutas utilizadas por los peregrinos que se dirigen hacia el Kailash.
(PA) (Agencia Fides 28/8/2026)