Cebú (Agencia Fides) – Durante los últimos 30 años, las Misioneras de María Reina del Cielo (MQHM), una comunidad religiosa de monjas fundada en 1996 en la archidiócesis de Cebú, han rescatado y rehabilitado a cientos de mujeres y niñas que sobrevivieron a la trata sexual, la prostitución y el abuso infantil. La Hermana Corazón J. Salazar, fundadora y Madre General de las Misioneras de María Reina del Cielo, junto con otras seis monjas, estableció la comunidad para responder a una de las consecuencias más trágicas de la pobreza en Filipinas: la explotación sexual y la trata de niñas. A través de su apostolado de misericordia y compasión, las monjas se dedican a devolver la dignidad, la esperanza y un futuro a las niñas y jóvenes que han sufrido abuso y explotación.
Su misión tiene dos dimensiones principales: rescatar a niñas y mujeres jóvenes, a partir de los 8 años, de la prostitución y la trata de personas, ofreciéndoles un hogar seguro, cuidados y afecto. En segundo lugar, brindan formación a las supervivientes y a niños y niñas de comunidades rurales pobres, ayudándoles a romper el ciclo de la pobreza mediante la educación y la formación.
Durante una reciente visita a la “Casa del Amor”, una de sus instalaciones, el arzobispo de Cebú, Alberto S. Uy, aseguró que “ver de primera mano el ministerio de las Misioneras de María Reina del Cielo, me ha conmovido profundamente. Es una labor que da vida”. “Es un apostolado hermoso y muy necesario, que merece nuestro apoyo. Todavía están trabajando para completar sus instalaciones, lo cual es esencial para expandir su misión de cuidar a niños y jóvenes vulnerables. Animo a todos los que puedan contribuir a unirse a esta misión de esperanza”, añadió.
Las Misioneras de María Reina del Cielo administran la “Casa del Amor” en Tuburan, cerca de Cebú, para la rehabilitación de supervivientes de la prostitución —mujeres y niñas víctimas de trata sexual— y, cerca de allí, el “Hogar para Niñas My Bonita” en Purok, en el municipio de San José, para ayudar a niños víctimas de abuso.
“Muchas mujeres han participado en programas de rehabilitación y colocación laboral y ahora se han reintegrado a la sociedad”, explica la hermana Corazón J. Salazar, Madre General de las Misioneras de María Reina del Cielo. Ambos centros ofrecen programas de rehabilitación y asesoramiento, educación y formación profesional para prepararlas para su reintegración social. El programa también incluye el “Regina Coeli Education assistance program”, diseñado para proteger a la población rural pobre de los reclutadores ilegales que frecuentan sus zonas y prometen empleos ficticios para engañar a los padres y que envíen a sus hijos a trabajar.
En el centro de Filipinas, particularmente en la región de Visayas Central y el área metropolitana de Cebú, la trata de personas y la explotación sexual de mujeres y menores representan una emergencia crítica. En los últimos años, este fenómeno ha experimentado una profunda transformación, trasladándose progresivamente de lugares físicos a plataformas digitales. La provincia de Cebú se ha considerado históricamente un foco de esta trata: funciona simultáneamente como punto de origen, tránsito y destino para las víctimas de la trata nacional e internacional, debido a la fuerte afluencia de turistas y la pobreza de las zonas rurales circundantes.
Según estimaciones de importantes organizaciones internacionales, entre 60.000 y 100.000 niños y niñas en Filipinas son obligados a prostituirse o son víctimas de trata sexual cada año. Según el Departamento de Justicia de Filipinas, la explotación sexual es la forma más extendida de trata. Entre las víctimas identificadas a nivel nacional, las mujeres y las niñas representan la gran mayoría de los casos. A nivel nacional, más del 70% de las condenas por trata están específicamente relacionadas con la explotación sexual comercial.
(PA) (Agencia Fides 10/8/2026)