ÁFRICA/RD CONGO - La neutralización de las FDLR sigue siendo clave para la paz en el este: Kinshasa se centra en la diplomacia

viernes, 24 julio 2026

Kinshasa (Agencia Fides) – En el marco del diálogo nacional congoleño impulsado por el presidente Félix Tshisekedi (ver Fides, 23 de julio de 2026), uno de los principales problemas sigue siendo la inseguridad en el este de la República Democrática del Congo. En concreto, en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, donde operan numerosos grupos armados. El más importante es el M23, que ha conquistado vastas zonas de ambas provincias.

El M23 cuenta con el apoyo de Ruanda, que justifica su presencia en la zona como medida defensiva contra las FDLR (Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda), un grupo armado ruandés fundado hace más de treinta años por antiguos combatientes hutus vinculados al genocidio de 1994. Para abordar la cuestión de las FDLR, el gobierno congoleño se ha comprometido, en el marco del proceso de Luanda y posteriormente de los acuerdos de Washington (firmados en 2025 con la mediación de Estados Unidos y Qatar, ver Fides 27/6/2025), a su “neutralización irreversible y verificable”, en paralelo a la retirada de Ruanda y al inicio de las negociaciones con el M23.

Sin embargo, a finales de julio de 2026, la neutralización efectiva de las FDLR aún no se había materializado. A mediados de julio, fecha límite para lograr avances significativos, no se habían producido desarrollos sustanciales. Ante el estancamiento sobre el terreno, el gobierno de Félix Tshisekedi parece estar centrándose cada vez más en la diplomacia, promoviendo un enfoque alternativo: un memorando de entendimiento sobre la desmovilización de las FDLR, presentado a los socios internacionales como una solución viable. Esta estrategia fue esbozada por el Ministro de Integración Regional, Floribert Anzuluni, (quien a mediados de julio emprendió una intensa misión diplomática a Uganda, Togo, Burundi y Tanzania, y posteriormente a Bruselas el 20 de julio y a París el 21 y 22 de julio) y tiene como el objetivo presentar el protocolo de desmovilización y recabar el apoyo necesario para su implementación.

En segundo plano, la administración Trump sigue interesada en poner fin a la inestabilidad en el este de la República Democrática del Congo para facilitar la explotación a gran escala de las vastas reservas de minerales estratégicos de la región, consideradas esenciales para la industria estadounidense de alta tecnología y defensa. Desde esta perspectiva, Washington también se ve obligado a ejercer presión sobre el gobierno ruandés, que ha mantenido una fuerte influencia en las provincias orientales congoleñas durante más de treinta años. El nombramiento del nuevo embajador estadounidense en Kigali se enmarca en este contexto: no se trata de un diplomático de carrera, sino de un exfuncionario de la CIA con amplia experiencia en escenarios de crisis, considerado capaz de interpretar la dinámica y las estrategias de los diversos actores regionales.
(L.M.) (Agencia Fides, 24/7/2026)


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