La Habana (Agencia Fides) – Nuevas sanciones de Estados Unidos contra Cuba golpean a una población que ya afronta una de las crisis económicas y sociales más graves de las últimas décadas. El 13 de julio, el Departamento de Estado estadounidense anunció nuevas restricciones contra el Ministerio de Turismo cubano y otras nueve entidades estatales vinculadas a sectores como el comercio exterior, los combustibles y los servicios.
Las últimas sanciones, publicadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Office of Foreign Assets Control - OFAC), afectan al sector turístico, uno de los principales motores económicos de la isla, en un momento delicado para el sistema energético cubano, marcado por la falta de combustible y los prolongados apagones.
Las consecuencias recaen sobre la vida cotidiana de los cubanos: dificultades para acceder a alimentos y medicamentos, deterioro de los servicios básicos e incertidumbre social. La emergencia energética afecta especialmente a las familias más vulnerables, dificultando la conservación de alimentos, el acceso al agua y las actividades diarias.
Miembros destacados de la Iglesia cubana vienen señalando desde hace meses la gravedad de la crisis que atraviesa el país. A comienzos de año, los obispos cubanos llamaron a “buscar caminos de diálogo, responsabilidad compartida y soluciones que permitan recuperar la esperanza”, subrayando la importancia de la fraternidad y el bien común (véase Fides 17/4/2026).
En su carta pastoral dirigida al pueblo cubano, los obispos reafirmaron que la Iglesia “continuará acompañando a este pueblo que amamos”, especialmente a los pobres, los enfermos, las familias, los presos y cuantos atraviesan situaciones de mayor fragilidad. Asimismo, expresaron su disponibilidad para contribuir, si fuera solicitado, “a rebajar el tono de las hostilidades entre las partes y crear espacios de fecunda colaboración en orden al bien común”.
Continúa también la labor concreta de cercanía de Cáritas Cuba. El arzobispo de Santiago de Cuba y presidente de Cáritas Cuba, Dionisio Guillermo García Ibáñez, ha explicado a través de las redes de la organización la distribución de ayuda humanitaria procedente de Estados Unidos para las familias afectadas por el huracán Melissa, que golpeó las provincias orientales de la isla en 2025. “Por el puerto y por el aeropuerto han pasado más de 50 contenedores con ayuda. Esto no resuelve los problemas, pero al menos unas ocho mil familias se han beneficiado, y eso ya es algo”, ha afirmado el prelado. Además ha precisado que los fondos anunciados - tres millones de dólares iniciales y una ampliación posterior de seis millones- no fueron entregados en dinero a Cáritas Cuba, sino en productos distribuidos a través de la red eclesial.
La ayuda ha llegado a las diócesis orientales de Guantánamo, Holguín, Bayamo-Manzanillo y Santiago de Cuba, donde miles de familias han recibido alimentos, artículos de higiene y otros productos básicos. García Ibáñez ha subrayado, sin embargo, que la asistencia humanitaria no es suficiente: “Hay tanta gente pidiendo ayuda. Y la ayuda no basta, no alcanza a solucionar el problema de todos”. El arzobispo ha recordado además que la institución no establece diferencias por motivos políticos o religiosos a la hora de servir a quienes necesitan apoyo. “Cáritas no mira qué país da la ayuda, sino que dice: se da ayuda y nosotros la recibimos para distribuir”.
Sacerdotes, voluntarios y comunidades católicas han participado en la entrega de los recursos, llegando hasta zonas rurales y de difícil acceso. La experiencia, según el arzobispo, demuestra que incluso en medio de profundas diferencias políticas es posible colaborar para responder al sufrimiento de las personas. Ante las dificultades que atraviesa Cuba, invita a los creyentes a permanecer unidos en la fe y a buscar caminos de justicia y fraternidad. “En estos momentos duros que estamos pasando, tengamos el Evangelio ahí en nuestra cabeza, nuestra frente, en nuestros ojos”.
(LGR) (Agencia Fides 15/07/2026)