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Rii-Yubu (Agencia Fides) – Miles de fieles han participado en una solemne procesión que se ha extendido por casi tres kilómetros a través de la ciudad de Rii-Yubu, conocida como Source-Yubu City, y que ha concluido en el nuevo convento de las Hermanas de la Adoración. Ha sido un momento histórico en el que el obispo de la diócesis de Tombura-Yambio, Eduardo Hiiboro Kussala, ha consagrado solemnemente la ciudad, sus habitantes, las familias, las instituciones y el futuro al Sagrado Corazón de Jesús.
Al relatar a la Agencia Fides la intensidad de la jornada, el obispo Hiiboro subraya cómo las calles de Rii-Yubu se transformaron en un testimonio vivo de fe, oración, unidad y esperanza, mientras los cristianos confiaban públicamente su vida y su porvenir al Sagrado Corazón de Jesús. “Esta consagración tiene un profundo significado porque Rii-Yubu ocupa una de las posiciones más estratégicas y al mismo tiempo más vulnerables de Sudán del Sur”, señala el prelado.
La localidad se encuentra en la frontera entre Sudán del Sur y la República Centroafricana, en una región que durante décadas ha sufrido inseguridad transfronteriza, conflictos armados, desplazamientos y subdesarrollo. Aún hoy sigue siendo una de las zonas más remotas del país, accesible a través de una carretera considerada entre las más difíciles de Sudán del Sur. El aislamiento geográfico ha limitado el acceso a servicios gubernamentales, inversiones e iniciativas de desarrollo, convirtiendo la vida cotidiana en un desafío constante para muchas familias.
“Sin embargo, a pesar de estas dificultades, los habitantes de Rii-Yubu han demostrado una resiliencia extraordinaria, una fe inquebrantable y una gran determinación”, añade el obispo Hiiboro. “La ciudad se ha convertido en un lugar de acogida para los refugiados que huyen de la inestabilidad de la República Centroafricana y para los desplazados internos de Tombura y comunidades vecinas. En una región marcada por la incertidumbre, Rii-Yubu permanece como un santuario de esperanza”.
A lo largo de los años, la Iglesia católica ha sido una de las instituciones más fiables al servicio de la población. A través de la diócesis de Tombura-Yambio y sus socios, promueve iniciativas en educación, salud, asistencia humanitaria, construcción de la paz, pastoral y servicios sociales. “Donde otros han tenido dificultades para llegar, la Iglesia ha permanecido presente”, explica Hiiboro, “caminando junto a la población, compartiendo sus sufrimientos y apoyando sus aspiraciones”.
El prelado destaca también el rico patrimonio católico de Rii-Yubu, definiendolo como “una fuente de inspiración”. La ciudad alberga dos parroquias que constituyen el corazón espiritual de la comunidad: la parroquia ‘Ave María’, fundada en 1923 y una de las misiones católicas más antiguas de Sudán del Sur, y la parroquia de Santo Tomás, erigida canónicamente en 2011, testimonio del crecimiento continuo y la vitalidad de la misión eclesial en la región. “Juntas, estas parroquias han acompañado a generaciones de fieles y contribuido de manera decisiva a la transformación espiritual y social del área”.
Rii-Yubu alberga además una de las iglesias más bellas, espaciosas y arquitectónicamente imponentes del país. Su majestuosa estructura domina el paisaje como símbolo de fe, perseverancia y de la constante presencia de Dios en medio de su pueblo.
En un territorio a menudo asociado al aislamiento y a las dificultades, este lugar de culto narra una historia de esperanza, dignidad y confianza en la Providencia divina. Con el tiempo se ha convertido no solo en un centro de oración, sino también en un punto de referencia y motivo de orgullo para toda la región.
“La consagración de Source-Yubu City al Sagrado Corazón de Jesús es mucho más que una ceremonia religiosa”, explica el obispo Hiiboro. “Es una proclamación de la presencia de Cristo en medio de su pueblo, especialmente en los lugares marcados por el sufrimiento y el aislamiento. Es el testimonio de que ninguna comunidad es olvidada por Dios y de que su amor llega incluso a las fronteras más remotas del mundo”.
El obispo recuerda cómo la devoción al Sagrado Corazón ha inspirado a generaciones de católicos, convirtiéndose en fuente de misericordia, protección, sanación, reconciliación y esperanza para familias, parroquias, escuelas y comunidades enteras. “Para Rii-Yubu, esta consagración marca el inicio de una nueva etapa”, añade. “Es un acto de entrega del futuro de la comunidad a Jesucristo; una oración por la sanación de las heridas provocadas por la violencia y los desplazamientos; un compromiso de fortalecer las familias, promover la reconciliación, proteger a los más vulnerables y construir un futuro basado en la paz, la justicia y el desarrollo humano integral”.
El convento de las Hermanas de la Adoración, de reciente fundación, se presenta como un signo concreto de esta esperanza. A través de su ministerio de oración, adoración eucarística y servicio, las religiosas contribuirán a fortalecer las bases espirituales de la comunidad y a llevar la luz de Cristo a las generaciones futuras.
La procesión de tres kilómetros no ha sido solo una marcha por la ciudad, sino una auténtica peregrinación de esperanza y un testimonio público de la convicción de que Cristo sigue caminando con su pueblo.
Situada en la frontera entre dos naciones, Source-Yubu está llamada a ser mucho más que una ciudad fronteriza: un puente de paz, reconciliación, fraternidad y dignidad humana entre pueblos y naciones. Consagrada al Sagrado Corazón de Jesús, la ciudad mira ahora al futuro con renovada confianza, segura de que el Corazón de Cristo guiará, protegerá y bendecirá a su pueblo por generaciones.
“Desde su herencia católica centenaria hasta la magnífica iglesia que se alza en sus fronteras; desde la acogida a refugiados y desplazados hasta su fe inquebrantable en Dios, Rii-Yubu se presenta hoy como un auténtico faro de esperanza”, concluye el obispo de Tombura-Yambio. “Consagrada al Sagrado Corazón de Jesús, Source-Yubu City proclama a la nación y al mundo que la fe, el amor y la esperanza son más fuertes que la distancia, las dificultades y el miedo”.
(AP) (Agencia Fides 22/6/2026)
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