Harare (Agencia Fides) – Un aumento de la producción de 3,8 millones de quilates en 2025 a 5 millones en 2026. Es lo que ha anunciado la Zimbabwe Consolidated Diamond Company (ZCDC) en relación con el yacimiento de Chiadzwa, en el distrito de Mutare, en la provincia de Manicaland, en el este de Zimbabue.
A pesar de la desaceleración del mercado mundial de diamantes y de la creciente competencia de las gemas sintéticas, la dirección de la ZCDC continúa ampliando la planta de procesamiento del Área 3 de Chiadzwa. La sección dedicada a la recuperación de diamantes debería estar terminada el 30 de agosto de 2026. El objetivo es aumentar la eficiencia y la capacidad productiva del yacimiento.
Las actividades extractivas de Chiadzwa llevan años en el centro de controversias entre la ZCDC y algunos mineros artesanales, por un lado, y agricultores y comunidades locales, por otro.
Los habitantes de Chiadzwa siguen viviendo en condiciones de pobreza a pesar de los importantes yacimientos de diamantes explotados por la industria minera desde hace casi veinte años. Las carreteras continúan en un estado de grave deterioro y las infraestructuras, incluidas las sanitarias y educativas, permanecen precarias. La población también ha sufrido desalojos forzosos, mientras mineros industriales y artesanales se han apropiado de tierras comunitarias con el apoyo de las fuerzas de seguridad del Estado. El ganado está además expuesto a riesgos significativos: puede caer en excavaciones abiertas o contaminarse con vertidos y residuos de la actividad minera. La intensa extracción ha degradado la fertilidad de los suelos y ha intensificado la competencia por el acceso al agua entre agricultores y mineros.
El caso de Chiadzwa ha sido objeto de debate durante la National Conference on Dialogue and Mediation in Mining-Affected Areas, celebrada en Harare del 3 al 4 de junio. La iniciativa ha sido promovida por el Symposium of Episcopal Conferences of Africa and Madagascar (SECAM), en colaboración con el Inter-Regional Meeting of the Bishops of Southern Africa (IMBISA) y la Zimbabwe Catholic Bishops’ Conference (ZCBC).
En la declaración final de la conferencia se subraya que «a pesar de las enormes riquezas minerales, las comunidades que viven en las zonas afectadas por la actividad extractiva continúan en condiciones de pobreza, mientras muchas de las promesas de los inversores no se han cumplido».
Para afrontar esta situación, los participantes recomendaron la adopción de medidas concretas para garantizar una mayor transparencia en las actividades mineras y en la gestión de los beneficios; fomentar la participación de las comunidades locales en los procesos de decisión y supervisión de las empresas extractivas; reforzar los mecanismos de prevención y resolución de conflictos; y asegurar el cumplimiento de las normas ambientales y laborales, con especial atención a la lucha contra el trabajo infantil.
(L.M.) (Agencia Fides 17/6/2026)