Harare (Agencia Fides) – «El proyecto de ley de reforma de la Constitución de Zimbabue (n.º 3), de 2026, pone en cuestión los fundamentos mismos de nuestra convivencia», afirma un mensaje pastoral de la Conferencia Episcopal Católica de Zimbabue (Zimbabwe Catholic Bishops’ Conference - ZCBC). La propuesta de reforma constitucional prevé, entre otros aspectos, extender los mandatos presidenciales y parlamentarios de cinco a siete años, prolongando así el mandato del actual presidente, Emmerson Mnangagwa, de 84 años, hasta 2030. La revisión también contempla sustituir la elección presidencial directa por parte del pueblo con una elección parlamentaria del jefe de Estado, además de reforzar el control del Ejecutivo sobre las principales instituciones estatales.
En su declaración del 19 de marzo, los obispos señalan que la reforma «plantea profundas interrogantes sobre la gobernanza, la relación de confianza entre el gobierno y la población y la búsqueda del bien común, es decir, las condiciones que permiten a cada persona y comunidad prosperar con dignidad y en paz».
Los miembros de la Conferencia Episcopal subrayan que «nuestra Constitución es más que una ley; es un pacto solemne, nacido de la abrumadora voluntad del pueblo zimbabuense en 2013, que encarna nuestras esperanzas colectivas de justicia, unidad, paz y prosperidad».
La actual Constitución fue adoptada en 2013, cuando el presidente Robert Mugabe llevaba 33 años en el poder. Para contrarrestar su autoritarismo y la influencia dominante de su partido, la Zimbabwe African National Union-Patriotic Front (ZANU-PF), el texto constitucional del 2013 introdujo un límite de dos mandatos presidenciales y normas para garantizar la imparcialidad en el nombramiento de jueces y del fiscal general. También se crearon cinco comisiones independientes: Zimbabwe Electoral Commission (ZEC); Zimbabwe Human Rights Commission (ZHRC); Zimbabwe Gender Commission (ZGC); Zimbabwe Media Commission (ZMC) y la National Peace and Reconciliation Commission (NPRC).
Los obispos recuerdan que «toda autoridad legítima proviene del pueblo». «Esta verdad, arraigada en nuestra humanidad y reflejada por la sabiduría sagrada, ha sido reafirmada en las elecciones de 2023, cuando los ciudadanos confiaron a sus líderes un mandato de cinco años que concluirá en 2028».
«Como enseña la Escritura, los poderes de gobierno están “establecidos por Dios” para servir al bien de todos, no al propio. Sin embargo, las propuestas que trasladan el poder del electorado a unos pocos -como debilitar las elecciones presidenciales directas, prolongar los mandatos sin un nuevo consentimiento o eludir garantías como los referendos- socavan esta confianza sagrada», advierten los miembros de la ZCBC.
El mensaje concluye destacando la importancia de instituciones fuertes e independientes para una convivencia pacífica y democrática: «La paz no se construye con la fuerza, sino a través de instituciones justas, transparentes e independientes. Los órganos electorales, judiciales y de reconciliación deben servir a todos los ciudadanos de manera equitativa, promoviendo la sanación en nuestra tierra dividida». «Debilitar el control electoral, los nombramientos judiciales o las comisiones independientes erosiona la confianza de la población y profundiza las heridas presentes en la sociedad».
(L.M) (Agencia Fides 23/3/2026)