Abuya (Agencia Fides) – “Desde septiembre, más de 98.000 personas han sido obligadas a desplazarse, entre ellas 16 sacerdotes, mientras que 217 iglesias han sido completamente destruidas”, a causa de la violencia que impera en la parte sur del Estado de Taraba (en el noreste de Nigeria). Así lo ha informado Mons. Mark Maigida Nzukwein, obispo de Wukari, en un comunicado publicado al término de la tercera Asamblea General de la diócesis. “También las viviendas de ocho sacerdotes han sido destruidas y se estima que más de 100 personas han sido asesinadas”, afirma la declaración. Entre las últimas iglesias atacadas se encuentra la iglesia católica de St. James the Great en Adu, en el distrito de Takum (véase Fides 25/3/2026), mientras que un incendio accidental dañó gravemente la catedral de Santa María de Wukari el 4 de marzo (véase Fides 6/3/2026).
La violencia afecta principalmente a zonas como el distrito de Chanchanji, en el área de gobierno local de Takum, así como a las de Ussa y Donga.
Se trata de ataques contra comunidades agrícolas, muy probablemente perpetrados por bandas de pastores fulani que toman como blanco aldeas mayoritariamente cristianas (a menudo de la etnia tiv). Tras arrasar casas, iglesias y otras propiedades, los agresores suelen ocupar ilegalmente las tierras abandonadas por los habitantes obligados a huir. Las incursiones de los pastores fulani se suman al secular conflicto por la tierra entre las poblaciones tiv y jukun (véase Fides 7/11/2023).
El 12 de febrero de este año, el clero de las diócesis de Wukari y Jalingo salió a las calles para pedir la intervención inmediata del gobierno con el fin de detener la ola de asesinatos, secuestros y destrucciones que afecta a las comunidades agrícolas cristianas, en particular a la población tiv en el sur de Taraba (véase Fides 13/2/2026). En aquella ocasión, la diócesis de Wukari informaba que “hasta entonces más de 80 personas habían sido asesinadas, muchas otras habían resultado heridas, mientras que más de 200 comunidades e iglesias habían sido destruidas y más de 90.000 cristianos habían sido obligados a abandonar sus hogares”. A menos de tres meses de distancia, estas cifras han aumentado, a pesar de los insistentes llamamientos a las autoridades para que restablezcan condiciones de seguridad para las poblaciones de las zonas afectadas.
(L.M.) (Agencia Fides 11/5/2026)