Abuya (Agencia Fides) – La iglesia católica St. James the Great, en Adu, en el distrito de Takum, en el estado de Taraba, en el noreste de Nigeria, ha sido asaltada.
Los hechos se remontan al 23 de marzo, cuando un grupo armado de pastores fulani atacó el templo, que sufrió importantes daños: ventanas destrozadas, edificios parroquiales saqueados y la residencia del párroco dañada.
El ataque ha sido descrito como preciso y coordinado, en línea con una advertencia lanzada por las fuerzas de seguridad el 19 de marzo, que alertaba de inminentes ataques coordinados en Taraba y en el sur del estado de Kaduna.
Según la prensa local, la alerta de las fuerzas de seguridad nigerianas era bastante detallada, indicando un ataque terrorista coordinado e inminente contra la población civil en las localidades de Chenchenji y Yelwa, a lo largo de la carretera Wukari-Takum, en torno al domingo 22 de marzo.
El informe de inteligencia nigeriano señalaba que el 19 de marzo se había avistado a una banda de pastores fulani armados cruzando el río Donga, en dirección a Gbundu y hacia el suroeste, rumbo a Amadu y Chenchenji.
Se trata de un nuevo indicio, observado en los últimos meses, del refuerzo de las infiltraciones de bandas armadas en la región, que aprovechan como cobertura los movimientos de grandes rebaños de ganado. Los bandidos han establecido campamentos en la maleza, asentándose en las zonas rurales.
El informe de inteligencia especifica que la vigilancia aérea realizada mediante drones ha confirmado la presencia de pastores en desplazamiento que portaban armas automáticas listas para su uso, lo que, según las fuerzas de seguridad, indica «una escalada más allá de la típica actividad de bandidaje».
El asalto a la iglesia se interpreta como una represalia por las pérdidas sufridas por los bandidos el 17 de marzo, cuando grupos de defensa comunitaria de la zona de Tor-Damisa rechazaron a un grupo de pastores armados con sus rebaños, causándoles importantes pérdidas de ganado.
La situación de inseguridad en la zona ha obligado a huir a unas 90.000 personas.
(L.M.) (Agencia Fides 25/3/2026)