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El Cairo (Agencia Fides) – Lo que «está ocurriendo en el mundo» interpela «a todos los responsables cristianos, judíos y musulmanes», y «a todos aquellos que hablan en nombre de su fe y de su religión». A ellos se dirige el obispo Jean-Marie Chami, vicario patriarcal general greco-católico melquita para Egipto, Sudán y Sudán del Sur, diciendo que «nuestras tradiciones espirituales nos recuerdan continuamente que la Paz es la Voluntad de Dios», mediante una “carta-llamado” que invita a todos a la “Adoración por la paz”.
El pasado martes, el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, citó versículos del Salmo 144 para rendir homenaje a los soldados estadounidenses implicados en la ofensiva bélica en Irán: «Bendito sea el Señor, mi roca, que entrena mis manos para la guerra y mis dedos para la batalla», afirmó el político. «Él es mi Dios amoroso, mi fortaleza, mi refugio y mi liberador, mi escudo en quien me refugio», continuó citando el Salmo, añadiendo la petición de que «El Señor conceda fuerza y refugio invencibles a nuestros guerreros, protección indestructible en nuestra patria y victoria total sobre quienes buscan hacerles daño. Amén. Dios bendiga a nuestras tropas y esta misión».
Por su parte, el obispo Chami cita en su carta pasajes de los Libros Sagrados de diferentes comunidades de creyentes que muestran su preferencia por la paz. En la Torá se recuerda el precepto de “ofrecer primero” la paz («Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, primero le ofrecerás la paz»). En la Biblia, en el Libro de los Números, se encuentra la invocación/bendición retomada también por San Francisco: «El Señor te bendiga y te guarde. El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda gracia. El Señor vuelva su rostro hacia ti y te dé paz».
El obispo Chami continúa citando la octava Sura del Corán («Si ellos se inclinan hacia la paz, inclínate tú también hacia ella y confía en Dios. Él es quien escucha y sabe»); menciona además la profecía del profeta Miqueas sobre el tiempo en que los hombres «forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; una nación no alzará más la espada contra otra y no aprenderán más el arte de la guerra». Todas estas frases y referencias hacen aún más evidente y doloroso el enigma de las guerras desatadas y justificadas recurriendo a argumentos y lenguajes religiosos.
«Hoy», prosigue el obispo Chami, «las familias abandonan sus hogares. Pueblos enteros viven en angustia y exilio. Los niños pierden su infancia». Y como dice Jesús en el Evangelio según Marcos, «esta especie de demonios no puede ser expulsada sino con oración y ayuno».
En la conclusión de su carta, el obispo Chami invoca el don de la paz, confiándose a la intercesión de San Francisco, de Santa María de Jesús Crucificado, «Patrona de Tierra Santa y del Medio Oriente», así como a los numerosos «Santos Inocentes» que en las nuevas guerras están derramando su sangre y «han muerto siendo inocentes».
(PR) (Agencia Fides 12/3/2026)