Juba (Agencia Fides) – “Una nueva caída en el abismo de la depravación humana, donde la sacralidad de la vida, don sagrado de Dios, es pisoteada con alarmante impunidad”. Así califican los obispos de Sudán y Sudán del Sur la masacre de civiles y militares ocurrida el domingo 1 de marzo (véase Fides 3/3/2026) en el condado de Abiemnhom, en el Área Administrativa de Ruweng, en Sudán del Sur, así como la matanza perpetrada el 22 de febrero en el condado de Ayod, en el estado de Jonglei, donde 25 personas fueron brutalmente asesinadas.
“La sangre de nuestros hermanos y hermanas, madres y padres, hijos e hijas, derramada no en un campo de batalla sino dentro de sus propias comunidades, clama al Cielo. Estamos profundamente consternados no solo por la magnitud del sufrimiento, sino también por el patente desprecio a la dignidad humana que estos actos representan”, señala el mensaje enviado a la Agencia Fides y firmado por los miembros de la Conferencia Episcopal de Sudán y Sudán del Sur (Sudan and South Sudan Catholic Bishops’ Conference -SSSCBC).
Tras expresar su solidaridad con la población afectada por la violencia, los obispos lanzan un llamamiento a renunciar a la “cultura de la venganza mortal”. “Con honestidad pastoral debemos afrontar una dolorosa verdad: la cultura de la venganza mortal ha echado raíces profundas en algunas partes de nuestra sociedad”, subrayan. “Los ciclos de represalias, alimentados por la ira, la culpa colectiva y agravios históricos, siguen destruyendo familias, debilitando comunidades y privando a nuestros hijos de su futuro. La venganza no es justicia”.
En su mensaje, la Conferencia dirige “un llamamiento urgente a las autoridades” para que se realicen investigaciones “exhaustivas e independientes” que permitan identificar y llevar ante la justicia a los responsables de las masacres de Ayod y Abiemnhom. “La impunidad alimenta la repetición de los crímenes; la justicia, en cambio, restablece la confianza de la población”, advierten.
Los obispos concluyen dirigiéndose a las víctimas y a sus familias: “La Iglesia es su familia. Lloramos con ustedes. Oramos con ustedes. Los llevamos en nuestro corazón. Pedimos por el eterno descanso de las almas de los difuntos. Que los ángeles los conduzcan al Paraíso”.
(L.M.) (Agencia Fides 4/3/2026)