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Bangkok (Agencia Fides) – De cara a las elecciones políticas que se celebrarán el próximo 8 de febrero en Tailandia, el líder progresista del People’s Party, Natthaphong Ruengpanyawut, continúa encabezando las encuestas de opinión. Es el principal adversario del ex primer ministro Anutin Charnvirakul. El People’s Party es el sucesor del partido Move Forward, que había ganado las elecciones de 2023, pero que posteriormente fue bloqueado por los legisladores y disuelto por orden del tribunal.
Anutin Charnvirakul, político y empresario del partido Bhumjaithai, convocó elecciones anticipadas el 12 de diciembre, tras menos de 100 días en el cargo como primer ministro, en el contexto de una caótica sesión parlamentaria que podría haber desembocado en una moción de censura y en la caída de su frágil gobierno, convertido en minoría.
Tailandia es una monarquía constitucional con una larga historia de inestabilidad, marcada por la alternancia entre regímenes militares y gobiernos civiles que se han sucedido con rapidez. Las decisiones del Tribunal Constitucional han tenido un impacto determinante en la vida política del país. El rey Vajiralongkorn (coronado como Rama X en mayo de 2019) es monarca de Tailandia desde diciembre de 2016. La Asamblea Nacional está compuesta por una Cámara de Representantes de 500 miembros elegidos y un Senado de 200 miembros designados. El 8 de febrero de 2026, los electores elegirán una nueva Cámara de Representantes y deberán decidir también, mediante referéndum, si iniciar el proceso de redacción de una nueva Constitución que sustituya a la aprobada en 2017 bajo la junta militar.
En lo más alto de la agenda política se sitúan, sobre todo, las cuestiones económicas. Tailandia es la tercera economía del sudeste asiático, pero su crecimiento ha sido notablemente inferior al de otros países de la región, con consecuencias visibles en el aumento del costo de la vida y en el elevado endeudamiento de las familias.
En los últimos meses, además, ha cobrado protagonismo el conflicto en la frontera con Camboya, que ha reavivado sentimientos nacionalistas y ha vuelto a poner en primer plano el papel del ejército. «Hablar de diálogo y de conversaciones de paz con Camboya no es un tema muy popular entre los partidos políticos en campaña electoral. Hablar de paz no genera consenso ni votos. El énfasis está más bien en la defensa de la soberanía y la seguridad», señala en declaraciones a la Agencia Fides Peter Rachada Monthienvichienchai, laico católico tailandés, periodista y analista, secretario general de la organización Signis, red católica mundial para la comunicación que agrupa a profesionales de los medios de todo el mundo.
«El tema del conflicto es ineludible en estas elecciones», añade Peter Rachada. «La población tiende a reforzar el papel del ejército y a apoyar a los partidos que reconocen y promueven lo que las fuerzas armadas están haciendo en defensa del país. Hay que decir que ningún partido habla abiertamente de negociaciones y paz con Camboya, salvo en términos de firmeza en la defensa», observa.
En la relación entre ambos países también ocupa un lugar relevante la cuestión de los “scam centers”, los centros de estafas en línea que hoy representan una grave lacra en el sudeste asiático. «Es un fenómeno antiguo y extendido a lo largo de la frontera, que entrecruza criminalidad y corrupción», recuerda. «Cabe señalar que el suministro de electricidad y de conexión a Internet a estos centros procede de Tailandia, pero se plantea cómo intervenir, ya que es necesaria una orden judicial para cortar los servicios», explica.
El anterior gobierno de Paetongtarn Shinawatra (en el poder de agosto de 2024 a agosto de 2025), hija menor del ex primer ministro tailandés Thaksin Shinawatra, «pareció mostrarse complaciente con este fenómeno», apunta. Por ello, prosigue, «en estas elecciones uno de los grandes interrogantes se refiere precisamente al respaldo político que los ciudadanos otorgarán a la familia Shinawatra y a su partido Pheu Thai: será el voto el que lo diga».
Otro tema central de la campaña electoral es la economía interna. «La gente común lucha por sobrevivir. En la sociedad, en el periodo posterior a la pandemia, se registran bolsas de indigencia y pobreza. Los distintos partidos han presentado diversas promesas de ayuda a la economía y a las familias: veremos cómo son acogidas por los electores». Los tres principales partidos políticos, que han disuelto las alianzas anteriores para enfrentarse directamente en las elecciones, proponen soluciones diferentes, «con especial atención a los pobres, los ancianos, los trabajadores y los empresarios de las pequeñas y medianas empresas, grupos que en conjunto constituyen la mayoría del electorado. Su orientación será decisiva», concluye Peter Rachada.
(PA) (Agencia Fides 30/1/2026)