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Europa

2004-05-08

EUROPA/ITALIA “Por qué la Iglesia”: entrevista de la Agencia Fides al Cardenal Darío Castrillón Hoyos sobre el último libro de Mons. Luigi Giussani

Roma (Agencia Fides) - El pasado 5 de Mayo y con ocasión del 50° aniversario del nacimiento del Movimiento "Comunión y Liberación", fue presentado en Roma el último libro de su fundador. Monseñor Luigi Giussani, que lleva por título "Por qué la Iglesia". La Agencia Fides ha realizado algunas preguntas a Su Eminencia el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Prefecto de la Congregación para el Clero, que ha intervenido en la presentación.
Eminencia, en el comunicado de CL para la presentación del libro "Por qué la Iglesia", se leía: “Giussani introduce al acontecimiento de la Iglesia, una vida que nos alcanza hoy, fenómeno histórico cuyo único significado consiste en ser la posibilidad para el hombre de alcanzar la certeza sobre Cristo”...
Como dije con ocasión de la presentación del libro, el pasado miércoles en Roma, esta obra es un canto nuevo, en el sentido bíblico del término: nuevo por la novedad contenida en el misterio insondable de Dios y del hombre, nuevo porque es cantado con arte, con el arte de la fidelidad a la Sagrada Escritura, a la Tradición viva de la Iglesia y a su Magisterio, con el arte de la teología de la Iglesia que es la teología de la vida (cf.Sal.47,8).
En el marco jubilar del cincuenta aniversario del nacimiento de Comunión y Liberación este libro de Mons. Giussani representa un gran don para todo el Movimiento, pero también para toda la Iglesia. Deseo que los sacerdotes puedan sacar provecho de él, dedicando tiempo y reflexión a esta lectura, que dilata los horizontes y hace respirar la Verdad ¡a pleno pulmón!
Tengo que decir que en las páginas de "Por qué la Iglesia", entre otras cosas, se advierte con viveza una característica específica, que convierte al contenido teológico diría en actual, resistente al paso del tiempo y que me parece constituye también una de las notas fundamentales de Don Giussani escritor: se trata de la viva impresión de encontramos ante una obra personalísima, que deja entrever, con singular fuerza y transparencia, la experiencia vital de su Autor. Él, en su obra, no nos ofrece un tratado meramente doctrinal, sino una verdadera "carta" de eclesiología, en la cual el corazón creyente y fraterno del sacerdote, siendo guía y pastor de los creyentes, se abre y se desvela a sus lectores, no por esto renunciando a la profundidad de pensamiento y a la precisión teológica.

¿Qué le impresiona, Eminencia, en el sacerdote Giussani?
¿Qué me impresiona? Creo que más que nada me impresiona la sinceridad de su amor y de su fe en Jesucristo, que como Verbo Encarnado nos busca a cada uno para unrnos consigo, totalmente consigo.
Es la centralidad absoluta del amor por el Dios hecho Hombre, en la plenitud de los tiempos, que Don Giussani nos testimonia.
Me viene a la cabeza el episodio de Pedro ante Jesús resucitado que, mirando al Señor, le confiesa: "Señor, Tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo".
Me gusta pensar en el sacerdote Giussani así, como Pedro, ante el Señor, plenamente expuesto a Él, sin ninguna otra aspiración si no la de un amor que se hace cada vez más adoración del Misterio del Amor infinito de Cristo por el hombre de cada tiempo y cada lugar.
Don Giussani, también en tiempos recientes, casi haciendo eco al Santo Padre, llamaba de nuevo intensamente a este amor misericordia divina; casi como queriendo indicar una particular entrega a todo el Movimiento de Comunión y Liberación. El amor misericordioso es en efecto el anuncio central del Resucitado y es también el traje nupcial y el cántico nuevo de la Virgen Madre, Madre de la Iglesia.
Don Giussani, en el último capítulo del libro, resumiendo en una perspectiva mariana todo el contenido de la obra, escribe que: "La Iglesia es la continuidad del acontecimiento de la Encarnación en la historia, lo que permite al hombre de hoy estar en relación con Cristo... La fórmula más sintética y sugestiva que expresa la autoconciencia de la Iglesia como permanencia de Cristo en la historia es: "Veni Sancte Spiritus, veni per Mariam” (pp. 307,309).
¿Qué deseo querría expresar, Eminencia, respecto al Movimiento de Comunión y Liberación?
En el clima de alegría y agradecimiento al Señor que todo el Movimiento está viviendo en esta vigilia del cincuenta aniversario de su fundación, hago mío el deseo del Santo Padre expresado en su Carta a Mons. Liugi Giussani, en la cual escribía: "¡Renovad continuamente el descubrimiento del carisma que os fascinó y él os conducirá más potentemente a haceros servidores de aquella única autoridad que es Cristo Señor!"
Estas palabras son una bellísima invitación a mirar hacia delante, en un arranque de conocimiento y amor por Cristo, de auténtica fe y de humilde oración para multiplicar los talentos que la Divina Providencia ha confiado a Comunión y Liberación.
El mundo, en el alba del tercer milenio, tiene más necesidad que nunca de experimentar nuevamente la presencia de Jesús en la Iglesia y en el corazón de los fieles cristianos, de encontrarlo de verdad en el camino de su propia vida, de sentir la cercanía de su bondad rica en misericordia (cf. Ef. 2,4).
En esta luz de verdad, no hay nadie mejor que la Madre de Cristo, que conoce y sabe revelar en lo más profundo este misterio indecible de la Misericordia de Dios, que lleva el nombre de su Hijo. ¡Nadie mejor que Ella podrá acompañamos e introducimos en el Corazón de Dios!
Este es el deseo que se hace oración, particularmente insistente en el alba del Tercer Milenio, para que esta Verdad sobre Cristo, su Madre y la Iglesia entera, se desvele en toda su belleza y luminosidad a la humanidad de este nuevo Milenio: "Veni Sancte Spiritus, veni per Mariam" (L.A.) (Agencia Fides 8/5/2004; Líneas: 86; Palabras: 983)

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